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viernes, 4 de noviembre de 2016

"德"

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 De La vida como juego de Alan Watts
(Capítulo 5: Vida, muerte y lo no nacido)

En el desarrollo de la autoconciencia y la habilidad para reflexionar sobre el propio conocimiento reside la gran dificultad de la humanidad; es una bendición y una maldición a la vez.Ser y saberse feliz es rebosar la copa de la vida, pero también existe el reverso, que es ser miserable y saberlo. A menudo recuerdo el estribillo:

Había una vez un joven que decía:
"Aunque parezca que sé que yo sé,
lo que me gustaría ver es el yo que me sabe,
cuando sé, que yo se que sé"

Uno puede ver cómo una persona, al estar demasiado consciente de sí misma, puede ser un obstáculo a su propia existencia. Los taoístas tienen una manera de hacer frente al problema. Practican lo que se llama "ayunar el corazón", que tiene relación con la idea de vaciarse. En chino, la palabra para corazón no significa corazón en el sentido fisiológico, significa mente-corazón. Una persona que tiene mushin, ni mente ni corazón, es una persona de un nivel muy alto. Significa que su centro físico no se interpondrá en su camino. Actúa como si no estuviera allí.

Chuang-Tzu, el filósofo taóista, escribió:

Cuando los gansos vuelan sobre el agua
y se reflejan en el agua,
los gansos no intentan proyectar su reflejo,
y el agua no tiene intención de retener su imágen

Ésta es la idea fundamental taoísta sobre estar ausente como condición de estar presente. Como apuntó Chuang-tzú:

Cuando el cinturón te está cómodo no lo sientes,
cuando los zapatos te van bien es como si no los llevases.

El mismo principio aparece en el Tao Te King de Lao-tzú, que fue escrito por varios motivos, pero que sobre todo es un libro de  sabiduría para los gobernantes. Puede tomarse como una guía de la ley mística, pero sobre todo, es una introducción al arte de gobernar.

(...) De igual manera, por ejemplo, a menos que se esté enfermo, no hay que preocuparse por el funcionamiento del propio cuerpo. Sucede de manera automática. Funciona un día tras otro y cuanto mejor está menos hay que pensar en ello, y cuanto menos se piense en ello mejor estará.

La segunda palabra en el título del Tao Te King, te, se suele traducir como "virtud; con el mismo sentido que las virtudes curativas de las plantas. Significa la excelencia de las cosas en el sentido de que un árbol sobresale en ser un árbol, y nadie sabe  verdaderamente cómo lo hace. No hay manera de imitar a un árbol. La única forma es ser uno de ellos. Igualmente, cuando un ser humano da muestras de  una extraordinaria habilidad para algo, sobresale en ello de manera natural.

Te es una manera de hablar sobre un ser humano que ha aprendido a vivir en armonía con el tao. Es como en una situación en la que flotamos en un río y el río nos lleva con él. Algunos de los que están en el río nada contra la corriente, pero aun así el río se los lleva. Otros han aprendido que el meollo de la cuetión está en nadar a favor, y a ellos también se los lleva. La única diferencia es que los que nadan  a favor del río saben que se los lleva, mientras que los que nadan en contra piensan que nadan en diferente dirección. Pero en realidad es así. Se puede nadar contra orriente en un río y pretender no fluir con él, pero lo cierto es que es así. Una persona que sabe que debe ir con el río, adquiere, en todo lo que hace, la fuerza del río. El río entero está tras él y sutilmente puede dirigir su curso al igual que una embarcación utiliza el timón, o todavía mejor, como un velero utiliza el viento. Cuando un velero vira y navega contra el viento no lo hace sin dejar de utilizarlo. El arte de la navegación a vela es taoísmo perfecto. Es un arte que requiere de consumada habilidad. El hombre que rema en un bote utiliza esfuerzo, pero el que tiene inteligencia para izar una vela usa la magia de la naturaleza.
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lunes, 11 de abril de 2016

La respiración del vientre

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De Alquimia espiritual taoísta
de Thomas Cleary

La Unidad Triple dice:  "La espiración y la inspiración se nutren mutuamente; calmando la respiración, inhalar y exhalar se vuelven marido y mujer..

El Tratado sobre la Respiración del Vientre dice:  "El espíritu y la energía se unen y conservan la respiración interna".

Yu Yuwu dijo:  "El universo respira dentro; por eso perdura. Si las personas son capaces de respirar internamente como el universo, también ellas pueden durar tanto como el universo".

La Colección de grandes obras de alquimia dice: "Espirando, corazón y pulmones; inspirando, hígado, riñones y genitales. Espirando, te pones en contacto con la raíz del cielo;  inspirando, te pones en contacto con la raíz de la tierra.  Espirando, el dragón brama y se levantan las nubes;  inspirando, ruge el tigre y se levanta el viento".

El Clásico de la Flor del Sur dice:  "Las personas completas respiran desde los talones".

El Clásico del Patio Amarillo dice:  "Detrás hay una puerta secreta; al frente, está la puerta de la vida.  Espirando el sol, inspirando la luna, queda la respiración".

Algunos preguntan dónde está el lugar de la respiración de las personas verdaderas. Liao Zhanhui dijo:  "Frente al ombligo por delante y a los riñones por detrás, en el centro está el verdadero crisol de oro;  éste es el lugar de la respiración verdadera".

Fan Dezhao el Iluminado dijo:  "Cuando no sale la energía interior y no entra la energía exterior, eso no significa que contengáis la respiración".

Actualmente, muchos hablan de afinar la respiración, y algunos enseñan a la gente a descuidar la respiración.  ¿Es esto correcto?  ¡No!
El Secreto del Embrión Sagrado dice:  "Cuando la energía se acumula en el mar de energía, y la energía genital no sube;  entonces se estabiliza la respiración".

En general, cuando afinas la respiración durante mucho tiempo, cuanto más tiempo lo hagas, más se asienta tu espíritu y más sutil se vuelve tu respiración. Por fin, no hay respiración en la nariz, sólo un aliento sutil que entra y sale por el ombligo, como un feto en el vientre.  Por eso se llama respiración del vientre.

Ésta es una gran estabilización de la energía espiritualizada; se produce de manera natural y no descuidándola deliberadamente ni de forzarla exageradamente, ni por ningún otro medio inconsciente. Mientras las personas coagulen el espíritu sin pensarlo, no dejarán de concordar.

Si no se olvida la percepción emocional, los pensamientos siguen sin cesar y el espíritu no está estable ni calmado;  entonces se producen dificultades incontables y nadie puede alcanzar la maravilla. Por eso dijo el maestro Yuan acerca del Vacío Cósmico:  “Lo esencial es trabajar por olvidar las maquinaciones y por cortar los pensamientos”.

El maestro Siao el Realizado dijo:  “Mantén la unidad y la respiración no irá y vendrá”.

El Secreto del Embrión Sagrado dice:  “No surge un solo pensamiento; no se agita una sola idea;  no existe el menor fallo”.

¿Cómo podría referirse esto al control y a la represión?

El refinado práctico debe llegar a la respiración del vientre antes de que la energía regrese al mar de lo fundamental:  éste es el proceso de “gestación”. Si cierras los ojos y te mantienes en silencio, pero respiras por la boca y por la nariz como siempre, entonces todavía estás perdiendo tu energía espiritual; cuando concluya el período de , no habrá surgimiento ni florecimiento de la energía y del crecimiento.

El Maestro de la Primavera Eterna dijo: “Con la menor falta de estabilidad en la respiración, tu vida no es tuya”.
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sábado, 12 de marzo de 2016

Huida de la sombra

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Cuento de Chuang Tzu 

Había un hombre que se alteraba tanto al ver a su propia sombra y se disgustaba tanto con sus propios pasos, que tomó la determinación de librarse de ambos. El método que se le ocurrió fue huir de ellos.

Así que se levantó y echó a correr. Pero cada vez que bajaba el pie había otro paso, mientras que su sombra se mantenía a su altura sin dificultad alguna.

Atribuyó su fracaso al hecho de que no estaba corriendo con la suficiente rapidez. De modo que empezó a correr más y más rápido, sin detenerse, hasta que finalmente cayó muerto.

No se dio cuenta de que, si simplemente se hubiera puesto a la sombra, su sombra se habría desvanecido, y si se hubiera sentado y quedado quieto, no habría habido más pisadas.
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miércoles, 24 de febrero de 2016

La vitalidad básica

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  De Alquimia espiritual taoísta
de Thomas Cleary

Zhang Ziyang dijo: "Al utilizar la vitalidad, utiliza la vitalidad básica".

La vitalidad básica y la vitalidad sexual no son, fundamentalmente, dos cosas diferentes. Cuando alguien no siente sexualidad, no hay ningún lugar del cuerpo donde esté la vitalidad. Los textos de medicina dicen que los genitales son la sede de la vitalidad; dicen también que cada uno de los órganos internos tiene vitalidad almacenada.

En realidad, la vitalidad no reside en lugares concretos. La vitalidad se fusiona con la energía básica, sin asumir forma ni sustancia; sólo los practicantes del Camino pueden concretar la energía básica y destilar la vitalidad. Dado que ésta vitalidad surge espontáneamente con el sentimiento sexual, se llama vitalidad básica.

La gente corriente no sabe destilarla y no sabe extraer la vitalidad para darle un uso práctico, por lo cual la vitalidad básica no puede desarrollarse.
 
En el acto sexual, la energía básica se convierte en vitalidad, que baja del cerebro por la espina dorsal, y sale por la uretra; este semen es una sustancia material que representa la vitalidad de la sexualidad. Cuando surge en unidad verdadera, es vitalidad básica;  cuando rebosa en el acto sexual, es vitaldiad sexual. Como transmutaciones de la energía básica, la vitalidad vásica y la vitalidad sexual son una; es un error dividirlas en dos.
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miércoles, 25 de marzo de 2015

El néctar de los inmortales

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De Cuentos de los sabios taoístas
de Pascal Fauliot

Wang, que en chino significa "rey", era el nombre que llevaba de manera bastante irónica un humilde campesino que sólo reinaba sobre su miserable choza y su pedazo de tierra, en el valle del río Wei. Por más que se deslomaba en sus parcelas pedregosas, que se escalonaban sobre la ladera de una colina, el sudor no podía volver fértil una tierra ingrata. No todos los días saciaba su hambre y en ocasiones le  reprochaba al dios del Destino el haberle olvidado. Pero su corazón no estaba tan seco como su tierra y en más de una ocasión compartió su escasa comida con un vagabundo o con sus vecinos los gorriones.

Una noche en la que se había quedado dormido, exhausto, sobre su jergón, vio en sueños a uno de esos gorriones a los que a menudo obsequiaba algunas semillas. El pájaro le decía que saliera al exterior para probar suerte, ya que los Ocho Inmortales estaban atravesando el pueblo. Wang se despertó y sintió que un gorrión le estaba picoteando la cabeza. Se levantó, corrió hacia la puerta y, en medio de la bruma difusa que iluminaba un halo de luna, vio unas siluetas en la callejuela. Eran ocho.

Wang se puso su tunica, cogió su bastón, su bolsa, y se deslizó en medio de la noche, sin hacer ruido, para cerciorarse de si el pájaro estaba en lo cierto o si se trataba más bien de un grupo de bandidos, como le susurraba su instinto de campesino. Alcanzó a los viajeros y los observó manteniéndose a una istancia razonable. A través de la niebla creyó distinguir claramente a dos de los famosos inmortales fácilmente reconocibles: Zhang Guo Lao, que abría la marcha montando en su mula blanca, y Li Tieguai, que iba cojeando detrás de los demás con su muleta de hierro. Wang decidió seguirles discretamente con la esperanza de le condujeran al Reino de los Inmortales, donde los festines divinos se suceden en la despreocupación de la eterna juventud.

Al llegar ante el río Wei, el viejo que marchaba en cabeza dijo a su mula:

- Venga, despacio, bonita, procura caminar ligera para no salpicar a nuestros compañeros.

Y entonces Wang vio a la blanca montura cruzar el impetuoso curso de agua rozando apenas con sus pezuñas la superficie de las ondas. Tras ella, otros Inmortales caminaron a su vez sobre el río. Pero Li Tieguai, el mendigo cojo, llamó a sus compañeros y, sin girarse, les dijo a gritos:

- ¿Qué vamos a hacer con ese mortal que nos sigue? He Xiangu, la patrona de las magas, le contestó:

- ¡Si está preparado, pasará a la otra orilla; si no, se quedará en ésta! Hazle pasar la prueba.

Li Tieguai hizo señas a Wang para que se acercara y le dijo:

- Para cruzar el río sin ahogarte, debes cumplir tres condiciones. La primera, caminar sobre el agua mirando recto hacia adelante y sin pensamientos impuros. ¿Te sientes capaz de hacerlo?

Wang asintió con la cabeza. La perspectiva de entrar en el Reino de los Inmortales le daba alas.

- La segunda condición: debes abandonar todo lo que posees, sin tristeza.

- Eso tampoco es difícil, sobre todo para mí, que no tengo gran cosa!

Y Wang arrojó al río su bolsa y su bastón.

El mendigo deforme abrió su cantimplora, rió sarcásticamente y dijo:

- La tercera condición es harina de otro costal. Debes beber un trago de este remedio, que purificará tu cuerpo y lo hará tan ligero como una hoja. Tiéndeme el hueco de tus manos.

Li el cojo vertió en las palmas del pobre campesino un líquido verdoso, viscoso y nauseabuno. Wang quedó aún más  sorprendido por cuanto esperaba beber uno e esos legendarios licores divinos. Cuando acercó las manos a los labios, se le  encogió el estómago, y con una mueca de repugnancia dejó que la infame mixtura corriera entre sus dedos y se limpió las manos en el río.

- Miserable - refunfuñó el sabio inválido -, has desperdiciado el preciado Néctar de la Inmortalidad que con tanto esmero y paciencia prepara la Reina Madre de Occidente. ¡Que sacrilegio! Te has quedado en las apariencias. No eres digno de seguirnos.

- ¡Te lo ruego! - suplicó Wang -, dame otra oportunidad!

- Tu otra oportunidad - rió sarcásticamente Li el cojo - está en el hueco de tus manos. ¡Haz buen uso de ella!

Y mientras el inmortal desaparecía en la bruma, dando saltitos sobre la cresta de las olas con su muleta de hierro, Wang se miró la palma de las manos. Brillaba en la noche con un extraño resplandor, como dos lámparas de jade.

El campesino no tardó en descubrir el poder de sus manos. Aliviaba los dolores, curaba las enfermedades. Eran manos de curandero. Hizo buen uso de ellas, se convirtió en médico famoso. Se enriqueció porque sabía hacer que los poderosos le pagaran, pero hacía que los pobres se beneficiaran de ello. Se abstuvo de todo pensamiento egoísta y practicó sin descanso la compasión, condiciones principales para llegar a la otra orilla, la de los Inmortales. Afortunadamente, para él y para sus pacientes, ya que Li el cojo acudió en varias ocasiones, bajo la apariencia del más lamentable de los mendigos, para probar el corazón de nuestro curandero haciendo que le aliviara gratuitamente de sus dolencias. Y si Wang lo hubiese echado, habría perdido de inmediato su poder.

Los méritos de Wang quizá le permitieran más tarde encontrar el camino de la eterna juventud... En todo caso, quedó inmortalizado en la memoria de los chinos con el nombre de Rey de los dedos de Oro, y hay quienes le atribuyen la paternidad de la acupuntura digital, más conocida con su nombre japonés, shiatsu. ¡Una manera muy útil de hacerse inmortal!
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domingo, 18 de enero de 2015

La liberación del espíritu

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De Cuentos de los sabios taoístas
de Pascal Fauliot

Cuenta la leyenda que Li fue, hace mucho tiempo, uno de los discípulos de Lao Tse en persona, el patriarca de los taoístas. Li era un letrado de gran belleza, sumamente elegante. Estaba bastante orgulloso de su persona, sobre todo de su cuerpo, cuya eterna juventud conservaba con la gimnasia taoísta. Tenía al parecer, mucho éxito con las damas... sus poderes eran grandes. Médico, herbolario y taumaturgo, sabía preparar el elixir de los cinco elementos, remedio supremo, que siempre tenía a mano en su cantimplora. El arte del viaje astral tampoco tenía secretos para él. Pero no había alcanzado el grado más alto de realización espiritual, entorpecido sin duda por cierto narcisismo, y por tanto aún no se había forjado un cuerpo inmortal.

En su ermita, el bello Li tenía un discípulo a quien solía confiar la tarea de velar por su cuerpo cuando realizaba viajes astrales. Una tarde se acostó y le dijo a su aprendiz:

- Mi espíritu va a levantar el vuelo hacia el monte Hua, donde va a tener lugar un conciliábulo de Inmortales. Espero encontrar allí a mi Maestro y beber una vez más el néctar de sus palabras. El viaje será largo y peligroso, pues tendré que cruzar puertos ventosos infestados de demonios. Si en seis días no he abierto los ojos, destruirás mi cuerpo. Ya no tendré entonces ninguna posibilidad de regresar a él y no quisiera que un espíritu maligno lo poseyera. Pero debes esperar hasta que los primeros rayos del sol apunten en el horizonte, en la mañana del séptimo día, para encender la pira funeraria. 

Durante la sexta noche, el hermano del discípulo vino a avisarlo de que su madre estaba moribunda y lo había llamado a su lado Debían apresurarse; sin duda no pasaría de aquella noche.
 
Al joven adepto le afligía la idea de llegar demasiado tarde. Pensó que el espíritu de su maestro sin duda estaba prisionero en alguna parte o se había extraviado. Pensó que ya no volvería. Como el alba estaba próxima, apiló leña, depositó el cuerpo sobre la pira y le prendió fuego. Luego corrió a la cabecera de su madre.

Justo antes de que los primeros rayos del sol llegaran a lamer la cima de la montaña, el espíritu de Li sobrevoló la ermita. Cuando vio la hoguera incendiar la noche, comprendió que sus restos se estaban convirtiendo en humo. Se dijo que era una lección del destino, que de ese modo quedaba liberado de aquel cuerpo al cual había estado demasiado apegado. Pero necesitaba encontrar otro para acabar su evolución espiritual y alcanzar la inmortalidad. No quería perder los conocimientos adquiridos en esta vida y que sin duda olvidaría si se reencarnaba por las vías naturales. ¡A veces se requiere más de una vida para recordar lo que uno ya sabe! Debía encontrar un cuerpo enseguida, antes de que sus poderes psíquicos se disolvieran. Y si no lo hacía antes  del alba, su espíritu perdería la fuerza para animar un cadáver aún caliente. Le quedaba muy poco tiempo.
 
Buscó desesperadamente en los alrededores unos restos adecuados, pero no los encontraba. ¡Algunos cuerpos estaban demasiado fríos y totalmente rígidos; otros todavía no habían sido totalmente abandonaos por sus propietarios! El horizonte palidecía, al espíritu de Li le entró pánico. Finalmente percibió un alma que se escapaba de su envoltura carnal. Se precipitó en el cuerpo. ¡era el de un mendigo deforme con un rostro simiesco!
Y fue en este cuerpo poco agraciado donde el espíritu del bello Li alcanzó su objetivo. Así pues, como les gusta repetir a los sabios chinos:

¡Todos los hombres quieren verse libres
de la muerte.
Pero no saben liberarse
de su cuerpo!


Ésta es la razón por la que uno de los Ocho inmortales tiene la apariencia de un mendigo cojo y jorobado. Se le conoce popularmente con el nombre de Li TieGuai. Li el de la Muleta de hierro. Es el patrono de los pobres y de los médicos.cuento
.s

sábado, 2 de agosto de 2014

««☯»»

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« En la juventud, el hombre no tiene el Tao. En la edad madura, oye mucho hablar del Tao pero no lo practica. Cuando es viejo ve la verdad del Tao, pero ya es demasiado débil para hacer algo al respecto. »

- Sun S'su-mo
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miércoles, 4 de junio de 2014

(─‿‿─)✌

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El camino del cielo
Es saber vencer sin combatir
Responder sin hablar
Atraer sin llamar
y actuar sin agitarse


.................................................................- Lao Tse

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viernes, 9 de mayo de 2014

«☯»

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« Un Sabio practicará el Tao. Un necio sólo lo admirará. »


...............................................- Antiguo proverbio taoísta
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domingo, 27 de abril de 2014

♂☯♀

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" El hombre no puede ser sin la mujer y la mujer no puede ser sin el hombre. Si pensáis que la relación amorosa  es un hecho aislado o separado, la longevidad se ve amenazada y aparecen todas las enfermedades ".


- Sun S'su-Mo (581 a 682 A.D.)
(de la Receta para Hacer Oro Inapreciable)
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viernes, 25 de abril de 2014

El increíble Li Ching Yuen

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Li Ching Yuen (Sichuan, China, 3 de mayo de 1677 - 6 de mayo de 1933) fue un herborista chino que supuestamente vivió sobre 255 años, lo que lo convertiría en el ser humano más viejo que haya existido.

Li Chin Yuen nació, probablemente, en 1677, según los papeles de identidad que tenía un amigo suyo y que fue notificado al New York Times el 6 de mayo de 1933, día en que falleció. En ellos aparecía una felicitación a Li por su 150 y 200 cumpleaños. En 1928, un corresponsal del New York Times escribió que muchos de los ancianos en el barrio de Li afirman que sus abuelos le conocieron cuando eran niños, y que en ese momento era un hombre adulto. Desde niño aprendió artes marciales, y viajó a diferentes regiones de su país a recolectar hierbas medicinales y piedras de colorines. Después, toda su vida comenzó su ascética práctica de «alquimia interna» (práctica consistente en ingerir los ingredientes y después hacer ejercicio para que se mezclen bien) en solitario, mientras residía en el templo taoísta de Yu Qing del monte Lao Shan. Devoto asiduo del taoísmo, Li prácticamente abandonó el dormir para practicar Bu Dao Dan toda la noche durante décadas. A pesar de ser nonagenario, se rejuveneció delicadamente manteniendo una complexión fuerte, con agilidad de movimientos, una voz sonora, una mente aguda, y en general robusto y cordial.

Se dedicó a la recolección de hierbas en las sierras, a la edad de diez años, también comenzó a aprender de los métodos de la longevidad, que sobreviven con una dieta de hierbas y vino de arroz. Vivió así durante los primeros 100 años de su vida. En 1749, cuando tenía 71 años de edad, se trasladó a Kai Xian para unirse al ejército chino como un maestro del arte marcial y como un asesor táctico.

Era un experto boticario, sirvió como consejero táctico militar e instructor de artes marciales, se retiró y pasó mucho tiempo en las montañas del Tíbet, donde siguió recolectando hierbas medicinales que según decía le ayudaban a mantenerse joven y saludable. Además se sabe que tenía las uñas de su mano derecha muy largas, de 15 centímetros.

En 1927, fue invitado a un palacio de su región natal por el general Yang Sen, amigo suyo, quien estaba muy interesado por la fuerza y juventud que tenía Li a pesar de su avanzada edad (250 años). En la residencia de este general le tomaron una foto, la única existente de Li.

En 1930 el profesor Wu Chung-Chieh, decano del departamento de educación en la Universidad de Chengdu, encontró en los registros Imperiales del Gobierno de China dos felicitaciones del emperador a Li Ching Yuen en 1827 por su 150 cumpleaños y una posterior a los 200 años. Por lo que si este dato es riguroso seria una prueba irrefutable de la edad del hombre más longevo que jamás haya existido. Cabe destacar que al finalizar su vida, Li se encontraba en un grave problema de salud

Secreto de la longevidad


Uno de sus discípulos, el Taiji Quan Maestro Da Liu dijo del maestro:"a los 130 años de edad el Maestro Li encontró un viejo ermitaño en las montañas que le enseñó Baguazhang y un conjunto de Qigong con las instrucciones de la respiración, la formación movimientos coordinados con los sonidos específicos, y las recomendaciones dietéticas.

Da Liu también expresó que la longevidad de su maestro se debió a que realizaba los ejercicios todos los días con regularidad, correctamente y con sinceridad.

En un artículo publicado en una página del diario The New York Times, se informaba sobre su vida y se citaba la respuesta que tenía Li al secreto de su larga vida:

  
"Mantén un corazón tranquilo,

    siéntate como una tortuga,
    camina rápido como una paloma,
    y duerme como un perro".

Su dieta se basaba principalmente en el arroz y en el vino de este cereal. También consumía ginseng y una planta poco conocida, la Centella asiática (Hydrocotyl asiática). Muchos científicos de la época se burlaron de esto y no le dedicaron atención al tema, pero unos pocos visionarios fueron un poco más allá. Jules Lepine, bioquímico francés, encontró un poderoso alcaloide de efectos rejuvenecedores en las semillas de dicha planta.

Los herboristas saben de un factor de longevidad que posee la planta ‘Vitamina X de la juventud’ para el cerebro y las glándulas endocrinas’ y también extractos de la planta se usan para tratar problemas de circulación y de piel.

Se consume en ensalada. El jugo de las hojas sirve para la hipertensión arterial; también como tónico. Un emplasto o cataplasma de hojas se usa para tratar llagas y úlceras.


Fuente: Wikipedia
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martes, 4 de febrero de 2014

La cólera del Señor Dragón

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De Tratado de Lao Tse sobre la respuesta del Tao
De Li Ying-Chang
(Versión de Eva Wong)


En la ciudad de Tai-shang vivía un hombre extremadamente rico y cruel llamado Shen. Era inhumano con sus subordinados e inconsiderado con sus conciudadanos. Shen disfrutaba también dificultando la vida de los demás saboteando su trabajo. En secreto se las arreglaba para estropear las herramientas de la granja, caza y artesanía, con el solo objeto de divertirse con la desgracia de los demás.

En cierta ocasión, Shen contrató a un escultor llamado Lu para que esculpiese figuras en las vigas y en las columnas de una casa de huéspedes que estaba construyendo. Cuando el artista acabó el trabajo, Shen se negó a pagarle. Lu llevó el asunto ante el magistrado local, y el tribunal falló en contra de Shen. Éste montó en cólera y decidió vengarse del escultor.

Poco tiempo después, el tiemplo budista de la ciudad estaba construyendo una nueva sala. Los sacerdotes habían oído la fama de Lu como escultor y lo invitaron a esculpir las efigies de los Quinientos Arhats. Shen pensó que había llegado su oportunidad para vengarse de Lu. Contrató en secreto a un malhechor y le dio instrucciones para que se uniese al equipo de ayudantes de Lu. Cuando se encaminaba hacia el templo, el malvado cumplió el encargo de Shen dañando algunas de las herramientas del escultor y huyendo con el resto. Cuando Lu llegó al templo sin las herramientas apropiadas no pudo competir con los demás escultores. Como consecuencia, Lu perdió el trabajo al ser rechazado.

La nuera de Shen no aprobaba sus estratagemas malvadas y le dijo que, a menos que se enmendase, sus actos traerían la cólera de los Señores del Cielo y que el justo castigo recaería sobre él y su familia. Shen rechazó su advertencia y la reconvino por ser irrespetuosa y atrevida. La expulsó de su casa y le dijo que nunca más volviera.

La nuera había caminado apenas dos kilómetros desde la casa de Shen cuando oyó el estruendo de un trueno. Los rayos atravesaron el cielo y empezó a caer una lluvia torrencial. Corrió hacia los bosques y se refugió en una choza abandonada. A través de la ventana vio abrirse los cielos y salir de las nubes cargadas de lluvia un dragón color escarlata que descendí a la mansión de Shen. Instantáneamente se vinieron abajo todos los edificios de la misma y todo lo que había dentro fue destruido.

El único miembro del hogar de Shen que sobrevivió fue su nuera. Los señores del Cielo la favorecieron y ella vivió una larga y próspera vida.
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Notas de la traductora:

* Los Arhats son discípulos del Buda y son considerados guardianes del Dharma (los principios del budismo).
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jueves, 16 de enero de 2014

Ho-Kuan visita el reino de las hormigas

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De Tratado de Lao Tse sobre la respuesta del Tao
De Li Ying-Chang
(Versión de Eva Wong)

Ho-Kuan, nacido en el pueblo de Kuang-nan, era un hombre bondadoso que nunca había matado a ningún ser vivo en su vida. Ho-Kuan no era muy rico, pero tenía una vasija que contenía mil monedas de oro, que constituían todos los ahorros de su vida. Guardaba la vasija en un cofre de madera, pero una noche las termitas que habían infestado la zona donde vivía se introdujeron al cofre y se comieron parte de la plata.

Cuando su familia descubrió el hecho, siguió el rastro de las hormigas hasta una profunda cueva y encontró allí una colonia de millones de termitas. Decidió entonces aniquilar a las hormigas, pensando que esto podría servir para recuperar algo de la plata perdida. Sin embargo, Ho-Kuan se opuso al plan, diciendo: «No puedo soportar ver tantas criaturas matadas a cuenta de una pequeña cantidad de plata.» Así que la familia dejó correr el asunto.

Aquella noche, Ho tuvo un sueño. Había muchos soldados con armadura blanca que llegaban hacia él y le invitaba a ver a su rey en el palacio. Ho se montaba en el carruje que llevaba consigo y era conducido a una magnífica y próspera cudad. Numerosos dignatarios le encontraban a la puerta del palacio y le escoltaban. El rey se levantó cuando vio a Ho y descendió del trono para ir a su encuentro. Saludó a Ho y le dijo: «Gracias a tu bondad hemos sido salvados de nuestro enemigo. Sin embargo, te hemos causado molestia en este proceso. Debido a tu bondad, mis súbditos han escapado a una gran desgracia. Nunca podré agradecerte suficientemente lo que has hecho por mi reino. Hay un pequeño árbol cerca de tu casa. Detrás del árbol hay una vasija de plata que fue enterrada en antiguos tiempos. Desentiérrala y guarda el tesoro como muestra de nuestro agradecimiento. Tú representas lo mejor que hay en la humanidad. Es una pena que seas demasiado viejo para disfrutar de los frutos de tu bondad. Sin embargo, tus descendientes se beneficiarán de lo que has sembrado.»

Tras su audiencia con el rey, Ho-Kuan fue escoltado de vuelta hasta su propia casa por los soldados revestidos de armaduras blancas. Cuando se despertó de su sueño, se dio cuenta de que habían sido las hormigas las que habían venido a su encuentro. Encontró el árbol que la hormiga reina había descrito, cavó debajo de él y recuperó una jarra de plata. Sus descendientes disfrutaron de la prosperidad aportada por este tesoro durante muchas generaciones.
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martes, 24 de septiembre de 2013

Artistas del Tao

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 De La Sabiduría de Chuang Tse: Textos fundamentales del taoísmo
de Sam Hamill y J.P. Seaton
(Capítulo 9: Aprendiendo a vivir)

Mientras Confucio salía de un bosquecillo que había en Ch'u, vio a un jorobado atrapando cigarras con la punta de un bastoncillo con tanta soltura como si estuviendo recogiendo moras.

— ¡Un artista! - exclamó Confucio -. ¿Hay un Tao en ello?

— Yo poseo el Tao - contestó el jorobado -. Me he pasado cinco o seis meses sosteniendo dos bolitas de barro en la punta de mi bastón hasta lograr que no se cayeran. Al final sólo se me escapaban las cigarras más diminutas. Cuando conseguí sostener tres bolitas a la vez, sólo una entre diez podía huir. Después practiqué con cinco bolitas hasta conseguir que no se cayera ninguna. Al llegar a este punto fue como recoger moras. Ahora mi cuerpo se eleva como el tronco de un árbol muerto, el brazo extendido no es más que una de sus ramas. Aunque el cielo y la tierra sean grandes y las diez mil cosas sean muchas, todo cuanto conozco son las alas de as cigarras. ¿Cómo podría no atraparlas?

Confucio, volviéndose hacia sus seguidores, dijo:

— «Usad el corazón indiviso del caballero. Y ahí cuajarán el espíritu.» Este antiguo proverbio sin duda es aplicable a este caballero jorobado.

Entonces Yen Hui dijo a Confucio:

- Mientras cruzaba en Ch'ang-shen las violentas y peligrosas aguas, el barquero conducía la barca como un espíritu. Así que le pregunté: «¿Es posible aprender a manejar una barca de ese modo?». Y el contestó: «Sí, lo es. Muchos buenos nadadores poseen esta habilidad. Y también los buceadores. Pueden incluso hacerlo antes de haber visto una barca». Le pedí que fuera más ecplícito, pero no quiso. ¿Podrías tú explicármelo?

Confució respondió:

— Muchos buenos nadadores pueden hacerlo porque se han olvidado del agua. En cuanto a los buceadores capaces de conducir una barca incluso sin haberla visto nunca, ven las violentas y peligrosas profundidades del mismo modo que verías un camino de carro de las tierras altas. Y una barca volcada es para ellos lo mismo que para ti un carro encallado. Encallado o volcado, cuando es algo que has visto ya miles de veces, no te impresiona. De modo que puedes seguir avanzando sin tener miedo.
Cuando un arquero dispara porque si - continuó Confucio -, puede hacer gala de una gran habilidad; pero si dispara para ganar una hebilla de bronce, intentará no ponerse nervioso y apuntar bien. Y si el premio consiste en el atractivo oro amarillo, se cegará.
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lunes, 9 de septiembre de 2013

El arte de pescar

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De Lie Tse: una guía taoísta sobre el arte de vivir
Versión de Eva Wong

Muchas cosas de este mundo dependen del equilibrio. Por ejemplo, un simple cabello puede mantener un peso si el equilibrio es adecuado. Ese cabello solo se rompe si desaparece el equilibrio.
La mayoría de las personas no entienden este principio del equilibrio, pero he aquí un ejemplo de alguien que lo entendió.

En el país de Chu vivía un hombre aficionado a la pesca. Hacía su hilo de pescar de seda, su anzuelo de corteza de trigo y su caña de un fino tronco de bambú. Como cebo se servía de un grano de arroz.

Uno de sus lugares favoritos de pesca era una zona de aguas profundas en un río de corrientes rápidas. Allí arrojaba su cebo y siempre volvía con un pez tan grande como su carreta. Y para colmo, su sedal no se rompía, su caña no se doblaba ni su anzuelo se partía.

El rey de Chu tenía mucha curiosidad por saber la forma en que este hombre pescaba. Así pues, lo invitó a su corte y le preguntó:

- ¿Cómo puedes pescar peces tan grandes con aparejos tan raros?

El pescador respondió:

- Yo he oído hablar a los antiguos sabios de un arquero que utilizaba un arco hecho con una débil vara de madera y una fina cuerda de algodón, que alcanzaba dos pájaros con una misma flecha. Podía hacerlo porque su atención estaba concentrada y comprendía el equilibrio de tensar y soltar. Decidí utilizarlo como ejemplo para perfeccionar mis habilidades de pesca porque admiraba sus hazañas. Desde entonces, he desechado cualquier otra cosa y paso todo mi tiempo aprendiendo el arte de la pesca.
Finalmente, después de cinco años, fui capaz de lanzar mi sedal sin distracciones. Cuando me siento a la orilla del río mi mente está totalmente concentrada en pescar y en nada más. Tengo una buena sensación al soltar y recoger el sedal, de forma que los peces ni siquiera se enteran cuando entran en el agua el anzuelo y el cebo. Para ellos, el cebo no es diferente del grano de arena o de una burbuja y se lo tragan sin sospechar nada.
Este es el principio de servirse de lo blando para vencer lo fuerte y de lo ligero para sostener lo pesado.
Majestad, si podéis gobernar vuestro país de esta forma, todas las cosas del mundo estarán al alcance de vuestra mano. ¿Acaso no es más efectivo que utilizar la fuerza?

El rey quedó muy sorprendido por el consejo del pescador.
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jueves, 4 de julio de 2013

El cielo y el género humano

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De La Sabiduría de Chuang Tse: Textos fundamentales del taoísmo
de Sam Hill y J.P. Seaton
(Capítulo 20:El árbol de la Montaña)

Cuando Confucio se vio obligado a vivir en la más extrema pobreza en la frontera entre Ch’en y Ts’ai, pasando siete días sin nisiquiera tener leña para cocinar, se apoyó con su mano izquierda en un árbol que se estaba pudriendo, y golpeando con su mano derecha una rama seca, llevando el ritmo cantó «El Señor de Piao».

Aunque no pudiera afinar su instrumento y la voz no alcanzara ninguno de los modos clásicos prescritos, el sonido de la madera y su voz, como si fuera el sonido de un arado removiendo la tierra, penetraron directamente en el corazón de sus discípulos.

Yen Hui, rodeándose el pecho con los brazos, se volvió hacia él para escrutar su expresión. Confucio se preocupó pensando que Hui pudiera admirarle demasiado y se hiciera daño a sí mismo.

— Hui — le dijo —, es fácil evitar ser lastimado por el cielo, pero difícil evitar ser favorecido por el género humano. No hay un comienzo sin un final. El género humano y el cielo son uno. ¿Quién ha sido pues, ahora, el que ha estado tocando?

— Me gustaría preguntarte — dijo Hui — qué significa «Es fácil evitar ser lastimado por el cielo».

— El hambre, la sed, el frío y el calor, vivir en la pobreza y tener el camino cerrado son obra del cielo y la tierra. Es precisamente el fluir de las cosas. Cuando decimos «todo pasa», nos estamos refiriendo a ellas. Un ministro del estado no abandona a su señor. Si es así, ¡cuánto más fieles deberán ser los sirvientes del cielo!

Entonces Hui preguntó:

— ¿Qué significa «es difícil evitar no ser favorecido por el género humano»?

— Cuando tienes un empleo, todo te llega. El rango y la riqueza vienen juntos como su fueran inagotables. Es la cosecha de las cosas, pero no tiene nada que ver con el yo. El destino real de una persona está más allá de ello. Un caballero no es un bandido. Un hombre valioso no es un ladrón soplón. Pero si deseo cosas, «¿qué soy yo?» Por tanto, se dice: "No hay pájaro más sabio que la golondrina". Sus ojos no se posarán dos veces en un lugar inapropiado. Aunque caiga allí el fruto del que se alimenta, se irá abandonando el lugar. Teme a la gente, pero anida entre ella al encontrar la seguridad en los aleros, y la comida en los altares dedicados a la tierra y a las coesechas.

Hui preguntó:

— ¿Qué significa «no hay un comienzo sin un final?»

— Las diez mil cosas cambian — dijo Confucio —, pero ignoramos qué es lo que las hace cambiar. Si es así, ¿cómo podemos saber cómo acabarán? ¿De dónde surgen?

Simplemente sé recto y espéralas. Eso es todo.

—  Pero ¿qué significa «el género humano y el cielo son uno»?

Confució respondió:

— El género humano existe porque hay un cielo. Y el cielo existe porque hay un cielo. Que los humanos no podamos poseer el cielo es simplemente nuestra naturaleza. El sabio deja serenamente que su cuerpo vaya cambiando hasta agotar el hilo de su vida. Eso es todo.
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martes, 18 de junio de 2013

El músico Wen aprende a tocar el laúd

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 De Lie Tse: una guía taoísta sobre el arte de vivir
Versión de Eva Wong

Hace mucho tiempo había un músico que podía encantar pájaros y peces haciéndolos bailar con su música. Un músico que tocaba el laúd llamado Wen, del reino de Cheng, oyó esta historia y quiso adquirir esa habilidad. Así pues, abandonó a su familia y se fue a estudiar con el maestro músico Hsiang.

Durante mucho tiempo, Wen no pudo tocar nada. Sus dedos se agarrotaban y cada vez que tomaba el laúd no era capaz de tocar. Después de tres años no había aprendido nada. «Deberías volver a tu casa» - le dijo el maestro.

Wen puso su laúd en el suelo y asintió, y dijo: «No es que no haya aprendido ninguna canción o que no pueda afinar mi instrumento adecuadamente. Lo que ocurre es que no puedo tocar desde mi corazón y por ello la música nunca se ha convertido en parte de mi. Esta es la razón por la que no me puedo animar a tocar. Déjame descansar un poco y veamos qué ocurre»

No mucho después, Wen volvió a su maestro.

«¿Cómo te va con tu música?»

«Creo que he dado un salto adelante. Déjame que te lo muestre.»

Wen tomó el laúd y con suavidad acarició la cuerda llamada Otoño. Aunque era primavera soplaba un viento fresco, y las hojas crujían mecidas por la brisa de otoño, y el cielo estaba brillante y sin nubes. Después, en otoño, tocó la cuerda llamada Primavera y se produjo una suave brisa. Cayó una lluvia cálida y se abrieron las flores. En medio del verano, Wen tocó la cuerda llamada Invierno, y de repente cayó nieve y los ríos helaron. Cuando llegó el invierno, tocó la cuerda llamada Verano. Inmediatamente brilló el sol con fuerza, desapareció la nieve y se fundió el hielo de los ríos.
Finalmente, cuando tocó la última cuerda junto con todas las demás, sopló una brisa refescante, aparecieron flotando nubes celestes, cayó un dulce rocío en el suelo y brotaron manantiales fragantes.

El maestro músico Hiang se golpeó el pecho exclamando: - «Tu música supera con mucho cualquier palabra que pueda describirla. Los mejores músicos tendrán que aprender de tí a partir de ahora.»

Wen ya era un buen músico en la época en que acudió a estudiar con Hsiang, pero se percató de que la perfección solamente de la técnica no producía una gran música. Cuando fue finalmente capaz de disolver la dualidad entre sí mismo y la música, las canciones que tocaba no solo tenían poder de crear estados de ánimo, sino que literalmente cambiaban la realidad.
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sábado, 8 de junio de 2013

Así es como son las cosas

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 De La Sabiduría de Chuang Tse: Textos fundamentales del taoísmo
de Sam Hamill y J.P. Seaton
(Capítulo 8:  La dicha perfecta)


La esposa de Chuang Tse murió, y cuando Hui Tzu llegó para ofrecerle sus condolencias encontró a Chuang Tse agachado, golpeando una olla como si fuera un tambor y cantando.

Hui Tzu dijo:

- Has vivido con esta mujer, habeís criado a vuestros hijos y envejecidos juntos. ¡No llorar su muerte ya me parece mal! Pero ¿tocar el tambor y cantar no lo encuentras excesivo?

- No - contestó Chuang Tse -. Así es como son las cosas. Al morir ella, ¿cómo podría yo no haber sentido pesar? Pero he pensado en ello con mayor detenimiento y he comprendido que  antes de que ella naciera, no tenía vida. No sólo no la tenía, sino que carecía de forma. No sólo carecía de forma, sino que ni tan sólo tenía chi. Pero en alguna parte del vasto e imperceptible mundo hubo un cambio y ella adquirió el chi; después éste cambió y ella adquirió una forma; después ésta cambió y ella obtuvo la vida. Ahora ha habido otro cambio y ella está muerta. Es como el mutuo ciclo de las Cuatro Estaciones. Ahora mi esposa descansa silenciosamente en la Gran Cámara. Si tuviera que correr tras ella llorando sería sin duda demostrar que no comprendo lo que está predestinado. Así que he dejado de hacerlo.
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jueves, 30 de mayo de 2013

En lo profundo de la Montaña Ku She...

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De La Sabiduría de Chuang Tse: Textos fundamentales del taoísmo
de Sam Hamill y J.P. Seaton

Chien Wu dijo a Lien Shu:

- He escuchado a Chieh Yu, el Loco de Ch'u. Ha dado un gran discurso, pero sin demasiado sentido. Habló y habló sin llegar a decir nada. Me sorprendió y asustó.
Habló y habló como el Río del Cielo que fluye sin cesar. Fue demasiado. Y además sus palabras no tenían la calidez del sentimiento humano.

Lien Shu le preguntó:

- ¿Qué es lo que ha dicho?

- Dijo: << En lo profundo de la Montaña Ku She, hay un espíritu femenino cuya carne y huesos son como el hielo y la nieve, y su porte gentil y dulce como el de una virgen. No se alimenta de los Cinco Cereales, pero sorbe la brisa y el rocío. Trepa hasta las nubes más altas, conduce un carruaje tirado por dragones voladores y vaga por placer por los Cuatro Mares. Cuando su espíritu se concentra, impide que las cosas decaigan y hace que las cosechas fructifiquen >>
Creí que sin duda estaba loco y no di crédito a sus palabras.

Lien Shu contestó pensativamente:

- Así es. Así es en realidad. El ciego no puede conocer la belleza del símbolo ni del artificio; el sordo no puede percibir el increíble sonido de la campana ni del tambor.
¿Pero cómo puede ser que la sordera y la ceguera se encuentren sólo en la carne y los huesos? La mente que comprende también puede padecerlas. Lo mismo ocurre con las palabras de Chieh Yu. Y sin embargo, existe ese espíritu femenino, ese principio femenino que puede unir las diez mil cosas en Una. No obstante, nuestro mundo sigue sujeto al desorden, hoy todo el mundo está dispuesto a hacerse cargo de todo -cuanto-hay-bajo-el-cielo. Pero el mundo no puede lastimar a ese espíritu. Si las aguas se alzaran e inundaran el cielo, no se ahogaría; si la Gran Sequía regresara, si las montañas y las laderas se cubrieran de piedras y de hierro candente, no se abrasaría. Con los desechos y el polvo que deja a su paso podrías fundir y moldear imágenes de tan sabios emperadores como Yao y Shun. ¿Por qué habría de rebajarse y ponerse al servicio de las meras cosas?

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martes, 21 de mayo de 2013

Los taoístas y la alquimia

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 De Historia de las creencias y las ideas religiosas
(De Gautama Buda al triunfo del cristianismo. Vol II)
de Mircea Eliade


Los alquimistas adoptaron y reinterpretaron algunos ritos y mitologías de los metalúrgicos, fundidores y herreros. En las enseñanzas de los alquimistas reaparecen las creencias arcaicas relativas al desarrollo de los minerales en el « vientre » de la tierra, la transmutación natural de los metales en oro, el valor místico del oro e igualmente el complejo ritual «herreros-cofradías iniciáticas-secretos de oficio ».

Los especialistas no están de acuerdo acerca de los orígenes de la alquimia china; se discuten todavía las fechas de los textos más antiguos en los que se habla de operaciones alquímicas. En China, como en otros sitios, la alquimia se define por una doble creencia:

a) en la transmutación de los metales en oro, y
b) en el valor « soteriológico » de las operaciones realizadas a fin de obtener ese resultado.

Las referencias precisas a estas dos creencias están atestiguadas en China a partir del siglo IV a.C. Se admite generalmente que fue Tzu Yen, un contemporáneo de Mencio, el « fundador » de la alquimia.
En el siglo II a.C, Liu An y otros autores reconocen claramente la relación entre la preparación del oro alquímico y el logro de la longevidad-inmortalidad.

Los recursos de la alquimia china, en tanto que disciplina autónoma, son:

a) los principios cosmológicos tradicionales;
b) los mitos relacionados con el elixir de la inmortalidad y los santos Inmortales;
c) las técnicas para la obtención de la longevidad, la felicidad y la espontaneidad espiritual.

Estos tres elementos —principios, mitos y técnicas— pertenecen al legado cultural de la protohistoria; sería erróneo suponer que las fechas de los primeros documentos que los mencionan señalan también su antigüedad. Es evidente la relación entre la «preparación del oro», la obtención de la « droga de la inmortalidad » y la « evocación » de los Inmortales. En efecto, Luán Tai se presenta ante el emperador Wu y le asegura que es capaz de realizar estos tres milagros, pero no logra «materializar» a los Inmortales.


El mago Li Chao-feiun recomienda al emperador Wu de la dinastía Han: « Sacrificad al horno (tsaó) y podréis hacer venir a los seres (sobrenaturales), el polvo de cinabrio podrá ser transformado en oro amarillo; cuando haya sido producido el oro amarillo podréis hacer con él utensilios para comer y beber, y entonces poseeréis una longevidad dilatada. Cuando vuestra longevidad sea prolongada, podréis ver a los bienaventurados (hsien)  de la isla P'ong-lai, que está en medio de los mares. Cuando los hayáis visto y hayáis realizado los sacrificios fong y chan, entonces ya no moriréis ».
La búsqueda del elixir, por consiguiente, estaba ligada a la de las islas lejanas y misteriosas en que vivían los Inmortales. Reunirse con los Inmortales significaba superar la condición humana y participar de una existencia atemporal y beatífica.

El deseo de obtener oro implicaba también una búsqueda de algo espiritual. El oro tenía carácter imperial: se encontraba en el «centro de la Tierra» y poseía relaciones misteriosas con el chúe (rejalgar o sulfuro), el mercurio amarillo y la vida futura (las « Fuentes Amarillas »). Con estas características aparece en un texto del año 122 a.C, el Huai-nan-tzu, en el que hallamos también atestiguada la creencia en una metamorfosis precipitada de los metales.105 El alquimista no hace en realidad otra cosa que acelerar el crecimiento de los metales.
 
Como su homólogo occidental, el alquimista chino contribuye a la obra de la naturaleza precipitando el ritmo del tiempo. El oro y el jade, por el hecho de participar del principio yang, preservan el cuerpo de la corrupción. Por el mismo motivo, los vasos hechos de oro alquímico prolongan la vida hasta el infinito. Según una traducción conservada en el Lie Hsien Ch 'tan chuan (« las biografías completas de los Inmortales »), el alquimista Wei Po-yang logró preparar las « pildoras de inmortalidad » ; después de ingerir, junto con uno de sus discipulos y su perro, algunas de aquellas pildoras, abandonaron la tierra en carne y hueso y marcharon a unirse a los demás Inmortales.


La homologación tradicional entre macrocosmos y microcosmos relacionaba los cinco elementos cosmológicos (agua, fuego, madera, aire, tierra) con los órganos del cuerpo humano: el corazón con la esencia del fuego, el hígado con la esencia de la madera, los pulmones con la esencia del aire, los ríñones con la esencia del agua, el estómago con la esencia de la tierra. Ese microcosmos que es el cuerpo humano se interpreta a su vez en términos alquimicos: « El fuego del corazón es rojo como el cinabrio y el agua de los ríñones es negra como el plomo », etc. En consecuencia, el hombre posee en su propio cuerpo todos los elementos que constituyen el cosmos y todas las fuerzas vitales que aseguran su renovación periódica.
Se trata únicamente de reforzar determinadas esencias. De ahí la importancia del cinabrio, debida menos a su color rojo (color de la sangre, el principio vital) que al hecho de que, puesto al fuego, produce el mercurio. Está, por consiguiente, emparentado con el misterio de la regeneración por la muerte (pues la combustión simboliza la muerte). De ahí resulta que el cinabrio puede asegurar la regeneración perpetua del cuerpo humano y, en resumidas cuentas, puede proporcionar la inmortalidad.

El gran alquimista Ko Hung (283-343) escribe que diez pildoras de una mezcla de cinabrio y miel tomadas durante un año hacen que los cabellos blancos se vuelvan negros y salgan de nuevo los dientes caídos; si el tratamiento se mantiene
más de un año, se obtiene la inmortaíidad.


Pero también se puede criar cinabrio dentro del cuerpo humano, especialmente por medio de la destilación del esperma en los « campos de cinabrio ». Otro nombre de estos campos de cinabrio, región secreta del cerebro provista de la « cámara semejante a una gruta », es k'uen-luen. Resulta, sin embargo, que el Kuenluen es una montaña fabulosa del mar del Oeste, morada de unos Inmortales. « Para penetrar ahí a través de la meditación mística, se entra en un estado "caótico" (huen), parecido al estado primordial, paradisíaco, "inconsciente" del mundo increado.»

Fijémonos en estos dos elementos:

a) la homologación de la montaña mística Kuen-luen y las regiones secretas del cerebro y el vientre;
b) la función asignada al estado « caótico », que, una vez logrado a través de la meditación, permite penetrar en los campos de cinabrio y hacer posible de este modo la preparación alquímica del embrión de la inmortalidad. La Montaña del mar del Oeste, morada de los Inmortales, es una imagen tradicional y muy antigua del « mundo en pequeño », de un universo en miniatura.

La montaña Kuen-luen tiene dos partes: un cono erguido elevado y un cono invertido." Dicho de otro modo: tiene la forma de una calabaza, igual que el hornillo del alquimista y la región secreta del cerebro. En cuanto al estado « caótico » obtenido a través de la meditación, indispensable para la operación alquímica, puede compararse con la materia prima, la massa confusa de la alquimia occidental." No ha de entenderse esta materia prima únicamente como una estructura primordial de la sustancia, sino también como una experiencia interior del alquimista. La reducción de la materia a su condición primordial de absoluta indiferenciación corresponde, en el plano de la experiencia interior, a la regresión al estado prenatal, embrionario. Pero, como ya hemos visto, el tema del rejuvenecimiento y la longevidad mediante el regressus ad uterum constituye uno de los primeros objetivos del taoísmo. El método más frecuentemente aplicado es la « respiración embrionaria » (tai-si), pero el alquimista obtiene también este retorno al estado embrionario por la fusión de los ingredientes en su hornillo.

A partir de determinada época, la alquimia externa (wai-tan) se consideró « exotérica », opuesta, por tanto, a la alquimia interior de tipo yoguico (nei-tan), declarada única « esotérica ». 
El nei-tan es esotérico por el hecho de que el elixir es preparado en el cuerpo mismo del alquimista mediante la aplicación de unos métodos de « fisiología sutil » y sin ayuda de sustancias vegetales o minerales. Los metales « puros » (o sus « almas ») son identificados con las distintas partes del cuerpo, y los procesos alquímicos, en lugar de realizarse en el laboratorio, se desarrollan en el cuerpo y en la conciencia del adepto. El cuerpo pasa a ser el crisol en el que el «puro» mercurio y el « puro » plomo, al igual que el semen viriíe y el aliento, circulan y se funden.

Al combinarse, las fuerzas yang y yin engendran el « embrión misterioso » (el « elixir de la vida », la « flor amarilla »), el ser inmortal, que terminará por evadirse del cuerpo a través del occipucio para subir al cielo. El nei-tan puede ser considerado como una técnica análoga a la « respiración embrionaria », con la diferencia de que los procesos son descritos en el lenguaje de la alquimia esotérica.
La respiración se homologa con el acto sexual y la operación alquímica, mientras que la mujer es asimilada al crisol.

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