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lunes, 15 de septiembre de 2014

La recompensa de las buenas acciones

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De Tratado de Lao Tse sobre la respuesta del Tao.
(Versión de Eva Wong)

Quienes son compasivos son respetados por todos.
El Camino del Cielo les guiará y protegerá.
La prosperidad le seguirá.
Las cosas malignas no le afectarán.
Los espíritus les guardarán.
Triunfarán en todo lo que hagan.
Se convertirán en inmortales.
Quienes deseen convertirse en inmortales del Cielo
deben acumular mil trescientas buenas acciones.
Quienes deseen convertirse en inmortales en la Tierra
deben acumular trescientas buenas acciones.
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martes, 4 de febrero de 2014

La cólera del Señor Dragón

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De Tratado de Lao Tse sobre la respuesta del Tao
De Li Ying-Chang
(Versión de Eva Wong)


En la ciudad de Tai-shang vivía un hombre extremadamente rico y cruel llamado Shen. Era inhumano con sus subordinados e inconsiderado con sus conciudadanos. Shen disfrutaba también dificultando la vida de los demás saboteando su trabajo. En secreto se las arreglaba para estropear las herramientas de la granja, caza y artesanía, con el solo objeto de divertirse con la desgracia de los demás.

En cierta ocasión, Shen contrató a un escultor llamado Lu para que esculpiese figuras en las vigas y en las columnas de una casa de huéspedes que estaba construyendo. Cuando el artista acabó el trabajo, Shen se negó a pagarle. Lu llevó el asunto ante el magistrado local, y el tribunal falló en contra de Shen. Éste montó en cólera y decidió vengarse del escultor.

Poco tiempo después, el tiemplo budista de la ciudad estaba construyendo una nueva sala. Los sacerdotes habían oído la fama de Lu como escultor y lo invitaron a esculpir las efigies de los Quinientos Arhats. Shen pensó que había llegado su oportunidad para vengarse de Lu. Contrató en secreto a un malhechor y le dio instrucciones para que se uniese al equipo de ayudantes de Lu. Cuando se encaminaba hacia el templo, el malvado cumplió el encargo de Shen dañando algunas de las herramientas del escultor y huyendo con el resto. Cuando Lu llegó al templo sin las herramientas apropiadas no pudo competir con los demás escultores. Como consecuencia, Lu perdió el trabajo al ser rechazado.

La nuera de Shen no aprobaba sus estratagemas malvadas y le dijo que, a menos que se enmendase, sus actos traerían la cólera de los Señores del Cielo y que el justo castigo recaería sobre él y su familia. Shen rechazó su advertencia y la reconvino por ser irrespetuosa y atrevida. La expulsó de su casa y le dijo que nunca más volviera.

La nuera había caminado apenas dos kilómetros desde la casa de Shen cuando oyó el estruendo de un trueno. Los rayos atravesaron el cielo y empezó a caer una lluvia torrencial. Corrió hacia los bosques y se refugió en una choza abandonada. A través de la ventana vio abrirse los cielos y salir de las nubes cargadas de lluvia un dragón color escarlata que descendí a la mansión de Shen. Instantáneamente se vinieron abajo todos los edificios de la misma y todo lo que había dentro fue destruido.

El único miembro del hogar de Shen que sobrevivió fue su nuera. Los señores del Cielo la favorecieron y ella vivió una larga y próspera vida.
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Notas de la traductora:

* Los Arhats son discípulos del Buda y son considerados guardianes del Dharma (los principios del budismo).
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jueves, 16 de enero de 2014

Ho-Kuan visita el reino de las hormigas

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De Tratado de Lao Tse sobre la respuesta del Tao
De Li Ying-Chang
(Versión de Eva Wong)

Ho-Kuan, nacido en el pueblo de Kuang-nan, era un hombre bondadoso que nunca había matado a ningún ser vivo en su vida. Ho-Kuan no era muy rico, pero tenía una vasija que contenía mil monedas de oro, que constituían todos los ahorros de su vida. Guardaba la vasija en un cofre de madera, pero una noche las termitas que habían infestado la zona donde vivía se introdujeron al cofre y se comieron parte de la plata.

Cuando su familia descubrió el hecho, siguió el rastro de las hormigas hasta una profunda cueva y encontró allí una colonia de millones de termitas. Decidió entonces aniquilar a las hormigas, pensando que esto podría servir para recuperar algo de la plata perdida. Sin embargo, Ho-Kuan se opuso al plan, diciendo: «No puedo soportar ver tantas criaturas matadas a cuenta de una pequeña cantidad de plata.» Así que la familia dejó correr el asunto.

Aquella noche, Ho tuvo un sueño. Había muchos soldados con armadura blanca que llegaban hacia él y le invitaba a ver a su rey en el palacio. Ho se montaba en el carruje que llevaba consigo y era conducido a una magnífica y próspera cudad. Numerosos dignatarios le encontraban a la puerta del palacio y le escoltaban. El rey se levantó cuando vio a Ho y descendió del trono para ir a su encuentro. Saludó a Ho y le dijo: «Gracias a tu bondad hemos sido salvados de nuestro enemigo. Sin embargo, te hemos causado molestia en este proceso. Debido a tu bondad, mis súbditos han escapado a una gran desgracia. Nunca podré agradecerte suficientemente lo que has hecho por mi reino. Hay un pequeño árbol cerca de tu casa. Detrás del árbol hay una vasija de plata que fue enterrada en antiguos tiempos. Desentiérrala y guarda el tesoro como muestra de nuestro agradecimiento. Tú representas lo mejor que hay en la humanidad. Es una pena que seas demasiado viejo para disfrutar de los frutos de tu bondad. Sin embargo, tus descendientes se beneficiarán de lo que has sembrado.»

Tras su audiencia con el rey, Ho-Kuan fue escoltado de vuelta hasta su propia casa por los soldados revestidos de armaduras blancas. Cuando se despertó de su sueño, se dio cuenta de que habían sido las hormigas las que habían venido a su encuentro. Encontró el árbol que la hormiga reina había descrito, cavó debajo de él y recuperó una jarra de plata. Sus descendientes disfrutaron de la prosperidad aportada por este tesoro durante muchas generaciones.
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domingo, 5 de enero de 2014

Ideas básicas de la alquimia interna

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De Taoísmo de Eva Wong
Capítulo 10: Taoismo alquímico interno
La vía de la transformación

1. Antes de nuestro nacimiento, éramos parte del Tao, desprovistos de forma e “indiferenciados” del Tao, no estábamos sujetos ni al nacimiento ni a la muerte, ni al crecimiento ni a la degeneración. En semejante estado, no hay forma, ni mente, ni cuerpo, ni sentido, ni sentimiento. 

2. Cuando las energías generadoras del padre y de la madre coinciden, cierta energía del Tao entra en el vientre de la madre para formar al feto. El feto representa una separación del Tao: ha tomado una forma y no es “indiferenciado” del Tao. Sin embargo, encerrado en el vientre de su madre, el feto aún no ha tenido contacto con el mundo material, así que su energía es aún prístina. 

3. A medida que crece en el vientre de la madre, el feto se diferencia y desarrolla. Cuando su forma es completa, sale del cuerpo de la madre y se convierte en una entidad independiente. En su primer contacto con el mundo, su energía interior está formada por tres componentes (los Tres Tesoros): energía generativa (ching), energía vital (ch'i) y energía espiritual (shen). Simultáneamente, mente y cuerpo comienzan a separarse. 

4. A medida que el bebé crece y pasa de la infancia a la juventud y la edad adulta, las tres energías se van disipando. La energía generativa se escapa con el deseo sexual, la energía vital se pierde con el desarrollo de las emociones y la energía espiritual se debilita con el aumento de la actividad mental. 

5. Las personas comunes no saben que el goteo de sus energías es la causa de la mala salud, del envejecimiento y de la muerte. 

6. La práctica de la Alquimia Interior principia con la toma de consciencia de que el goteo o pérdida de energía es la causa de muchos problemas físicos y mentales en la vida. A través de una serie de transformaciones internas, podemos recobrar la energía que recibimos antes de nacer. Así, somos capaces de alcanzar salud y longevidad y volver al estado originario “indiferenciado” para unirnos de nuevo con el Tao. 

7. La longevidad implica recuperar la salud y detener el proceso de envejecimiento. A su vez, la inmortalidad es dejar en libertad al espíritu para que se reúna de nuevo con el Tao cuando la “cáscara” o concha del cuerpo muera. 

8. En este sentido, la longevidad es un medio para la inmortalidad, y la prolongación de la vida en la esfera mortal nos da tiempo para prepararnos a dejarla de una manera adecuada.
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lunes, 9 de septiembre de 2013

El arte de pescar

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De Lie Tse: una guía taoísta sobre el arte de vivir
Versión de Eva Wong

Muchas cosas de este mundo dependen del equilibrio. Por ejemplo, un simple cabello puede mantener un peso si el equilibrio es adecuado. Ese cabello solo se rompe si desaparece el equilibrio.
La mayoría de las personas no entienden este principio del equilibrio, pero he aquí un ejemplo de alguien que lo entendió.

En el país de Chu vivía un hombre aficionado a la pesca. Hacía su hilo de pescar de seda, su anzuelo de corteza de trigo y su caña de un fino tronco de bambú. Como cebo se servía de un grano de arroz.

Uno de sus lugares favoritos de pesca era una zona de aguas profundas en un río de corrientes rápidas. Allí arrojaba su cebo y siempre volvía con un pez tan grande como su carreta. Y para colmo, su sedal no se rompía, su caña no se doblaba ni su anzuelo se partía.

El rey de Chu tenía mucha curiosidad por saber la forma en que este hombre pescaba. Así pues, lo invitó a su corte y le preguntó:

- ¿Cómo puedes pescar peces tan grandes con aparejos tan raros?

El pescador respondió:

- Yo he oído hablar a los antiguos sabios de un arquero que utilizaba un arco hecho con una débil vara de madera y una fina cuerda de algodón, que alcanzaba dos pájaros con una misma flecha. Podía hacerlo porque su atención estaba concentrada y comprendía el equilibrio de tensar y soltar. Decidí utilizarlo como ejemplo para perfeccionar mis habilidades de pesca porque admiraba sus hazañas. Desde entonces, he desechado cualquier otra cosa y paso todo mi tiempo aprendiendo el arte de la pesca.
Finalmente, después de cinco años, fui capaz de lanzar mi sedal sin distracciones. Cuando me siento a la orilla del río mi mente está totalmente concentrada en pescar y en nada más. Tengo una buena sensación al soltar y recoger el sedal, de forma que los peces ni siquiera se enteran cuando entran en el agua el anzuelo y el cebo. Para ellos, el cebo no es diferente del grano de arena o de una burbuja y se lo tragan sin sospechar nada.
Este es el principio de servirse de lo blando para vencer lo fuerte y de lo ligero para sostener lo pesado.
Majestad, si podéis gobernar vuestro país de esta forma, todas las cosas del mundo estarán al alcance de vuestra mano. ¿Acaso no es más efectivo que utilizar la fuerza?

El rey quedó muy sorprendido por el consejo del pescador.
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martes, 18 de junio de 2013

El músico Wen aprende a tocar el laúd

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 De Lie Tse: una guía taoísta sobre el arte de vivir
Versión de Eva Wong

Hace mucho tiempo había un músico que podía encantar pájaros y peces haciéndolos bailar con su música. Un músico que tocaba el laúd llamado Wen, del reino de Cheng, oyó esta historia y quiso adquirir esa habilidad. Así pues, abandonó a su familia y se fue a estudiar con el maestro músico Hsiang.

Durante mucho tiempo, Wen no pudo tocar nada. Sus dedos se agarrotaban y cada vez que tomaba el laúd no era capaz de tocar. Después de tres años no había aprendido nada. «Deberías volver a tu casa» - le dijo el maestro.

Wen puso su laúd en el suelo y asintió, y dijo: «No es que no haya aprendido ninguna canción o que no pueda afinar mi instrumento adecuadamente. Lo que ocurre es que no puedo tocar desde mi corazón y por ello la música nunca se ha convertido en parte de mi. Esta es la razón por la que no me puedo animar a tocar. Déjame descansar un poco y veamos qué ocurre»

No mucho después, Wen volvió a su maestro.

«¿Cómo te va con tu música?»

«Creo que he dado un salto adelante. Déjame que te lo muestre.»

Wen tomó el laúd y con suavidad acarició la cuerda llamada Otoño. Aunque era primavera soplaba un viento fresco, y las hojas crujían mecidas por la brisa de otoño, y el cielo estaba brillante y sin nubes. Después, en otoño, tocó la cuerda llamada Primavera y se produjo una suave brisa. Cayó una lluvia cálida y se abrieron las flores. En medio del verano, Wen tocó la cuerda llamada Invierno, y de repente cayó nieve y los ríos helaron. Cuando llegó el invierno, tocó la cuerda llamada Verano. Inmediatamente brilló el sol con fuerza, desapareció la nieve y se fundió el hielo de los ríos.
Finalmente, cuando tocó la última cuerda junto con todas las demás, sopló una brisa refescante, aparecieron flotando nubes celestes, cayó un dulce rocío en el suelo y brotaron manantiales fragantes.

El maestro músico Hiang se golpeó el pecho exclamando: - «Tu música supera con mucho cualquier palabra que pueda describirla. Los mejores músicos tendrán que aprender de tí a partir de ahora.»

Wen ya era un buen músico en la época en que acudió a estudiar con Hsiang, pero se percató de que la perfección solamente de la técnica no producía una gran música. Cuando fue finalmente capaz de disolver la dualidad entre sí mismo y la música, las canciones que tocaba no solo tenían poder de crear estados de ánimo, sino que literalmente cambiaban la realidad.
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domingo, 12 de mayo de 2013

Las preguntas de un niño

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De Lie Tse: una guía taoísta sobre el arte de vivir
Versión de Eva Wong

En cierta ocasión, cuando Confucio estaba paseando por la plaza del mercado, vio a dos niños que parecían discutir acaloradamente sobre alguna cuestión.
Confucio tuvo curiosidad y se acercó para preguntarles el motivo de su disputa.
Uno de los niños le dijo:

-  Yo digo que el Sol esta más cerca de nosotros cuando sale y que esta mas lejos a mediodía.

El otro niño inmediatamente replicó:

- Yo digo que el Sol esta más lejos cuando se levanta y mas cerca a mediodía.

El primero que habló añadió entonces:

- El sol parece más grande cuando está en el horizonte y se hace más pequeño cuando está en lo alto del cielo.  ¿No parecen las cosas más pequeñas cuando están lejos y más grandes cuando están cerca?.

El segundo niño no se desalentó y respondió:

- El Sol calienta más a mediodía que cuando se levanta por la mañana. ¿No es más caliente algo cuando esta más cerca y más frió cuando esta mas lejos?.

Ambos niños acosaron a Confucio para que respondiera a sus preguntas. Confucio estaba perplejo y les contesto que no podía decirles cual de los dos tenía razón.
Los niños se rieron mientras comentaban:

- Vaya, se supone que tú eres un hombre instruido, ¡y ni siquiera puedes responder a nuestras preguntas!".
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