Mostrando entradas con la etiqueta Zen. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Zen. Mostrar todas las entradas

jueves, 1 de diciembre de 2016

Travesuras, aventuras y desventuras de Ikkyū Sōjun

.
De Wabi Sabi: El arte de la impermanencia japonés
de Andrew Juniper
(Capítulo "La ceremonia del té")

Ikkyu fue el hijo ilegítimo del emperador Go-komatsu. Su potencial político le granjeó, desde el momento de nacer, muchos enemigos, por lo que su madre, una dama de la corte de Kioto, y él, fueron obligados a abandonar el palacio. Al cabo de varios años Ikkyu entrócomo novicio en el monasterio zen de Ankoku-jí, donde recibió una extensa formación en las artes y los clásicos japoneses y chinos.

Dede una temprana edad demostró tener una inteligencia increíblemente aguda, y en la actualidad circulan aún algunas historias sobre sus travesuras. Una de esas historias cuenta que en el monasterio donde residía Ikkyu había un abad que sentía una gran debilidad por un dulce que guardaba celosamente en su habitación, y siempre estaba asustando a los jóvenes acólitos que intentaban hacerse de él diciéndoles que era un dulce venenoso para los niños.

Por desgracia para el abad, el pequeño Ikkyu no se creyó ésta patraña y en una ocasión, tras entrar en la habitación del abad y compartir la golosina con sus amigos, rompió adrede una pieza de cerámica que había en ella. Cuando el abad regresó a su habitación después de cumplir con sus obligaciones, el joven Ikkyu le contó que había roto sin querer la pieza de cerámica y que para reparar su falta había intentado suicidarse ingiriendo el dulce venenoso. Pero como al probar el primer bocado no había sentido nada, se había visto obligado a comérselo todo para que el veneno surtiera efecto. Al dejar en evidencia las mentiras y la hipocresía del abad, éste no pudo darle un castigo ejemplar al joven Ikkyu.

La pícara naturaleza de Ikkyu ni siquiera se suavizó cuando el sogún Yoshimitsu le hizo llamar. Al preguntar a Ikkyu si podría cazar a un tigre, el muchacho contestó afirmativamente. El sogún le pidió irónicamente que usara la cuerda que le ofrecía para atrapar al tigre que aparecía en la pintura de un biombo. Sin la menor vacilación, el joven monje se levantó de un salto y, apostándose ante el biombo, le pidió al sogún que hiciera salir al tigre de allí.
A pesar de su evidente sentido del humor, era en realidad un estudiante de zen muy motivado y sincero que sentía un vivo deseo por alcanzar la verdadera sabiduría en esta vida. La corrupción que había en el monasterio donde residía no tardaría en defraudarle y el siguiente poema, que compuso al abandonarlo, capta su estado de ánimo en aquella épica:
 
Tan avergonzado me siento,
que no puedo callar por más tiempo,
las victoriosas fuerzas demoníacas están suplantando
a las enseñanzas zen
Los monjes deberían estar hablando del zen
en lugar de jactare de sus antecedentes familiares.

Decidió continuar sus estudios con un monje ermitaño llamado Ken´o que vivía en las colinas que rodeaban Kioto y cuyas enseñanzas resonaban con la sinceridad y la coherencia que Ikkyu tanto deseaba.

Ikkyu sirvió fielmente a su maestro Kenó, a quien amaba profundamente, y al morir éste se quedó tan consternado que cuatro años más tarde intentó suicidarse lanzándose al lago Biwa, pero el sirviente de  su madre, que había sido enviado para que vigilara al abatido joven monje, se lo impidió.

Al cabo de varios años decidió estudiar bajo el estricto régimen de otro maestro llamado Kaso, el cual le otorgaría el preciado inká, un certificado que acreditaba que Ikkyu había alcanzado la iluminación, pero él se lo lanzó de nuevo rechazándolo, a pesar de saber que al hacerlo estaba excluyendo de la posibilidad de llevar una vida lucrativa como abad en otro monasterio. Ikkyu no estaba interesado en adquirir un certificado oficial que acreditara que había obtenido la iluminación ni el prestigio que éste le confería, sino que tan sólo aspiraba a alcanzar una completa libertad personal.

La deteriorada relación que mantenía con su maestro acabó rompiéndose al cabo de un tiempo e Ikkyu se dedicó a llevar una vida de monje itinerante vagando por las calles de Kioto y durante los cincuenta y cinco años restantes de su vida nunca llegaría a establecerse en ningpun lugar.

Su excéntrica conducta y su agudo ingenio le granjearon el cariño de los habitantes más ricos de la ciudad, lo cuál le permitió disfrutar de algunos de los placeres más sensuales de Kioto, incluyendo los del "mundo flotante".

Ikkyu era bastante inusual al mostrar abiertamente su afición por el sexo femenino y el evidente placer que le proporcionaba, y en lugar de negar los hechos defendía que era una actividad muy saludable tanto para los laicos como para monjes.

Con su pasión por la vida y su desdén por la formalidad y las reglas Ikkyu promovió la ceremonia del té e inclusó llegó a sugerir que podía ser más productiva que las horas pasadas en solitaria meditación. Con su sentido del zen cambió las ostentosas muestras de riqueza de la ceremonia del té por una comunión espiritual entre dos o más personas que, entrando en un estado de sereno y controlado abandono, podían meditar sobre la belleza y la fugacidad de la vida.

Aunque se suele decir que Sen-no Rikyu fue el padre de la ceremonia del té, Ikkyu fue el promotor de muchas de las ideas originales y de la adopción de los  utensilios rústicos para la misma. La influencia que ejerció sobre el espíritu del té fue de gran alcance y posiblemente tan importante como la contribución que más tarde aportaría Sen-no Rikyu.
.

viernes, 11 de noviembre de 2016

助ける

.
"El que tenga brazos, ayudará con sus brazos,
el que tenga piernas ayudará con sus piernas,
a esta gran obra espiritual"

...............................................................-  Ejo Takata
.

jueves, 3 de noviembre de 2016

"思考"

"Recordad que todo lo que veis y oís se refleja en la mente de Buda y es infligido por lo que anteriormente fue visto y oído. No es necesario decir que los pensamientos son entidades. Si permitís que aparezcan, se reflejaran a sí mismos, o cesarán de pronto, como suelen hacer; si no os preocupaís por ellos, nunca os perdereís. Así que dejar que cien, mil pensamientos aparezcan, y será como si no hubiese aparecido ninguno, y siempre permaneceréis tranquilos."

- Bankei Yōtaku
-

jueves, 9 de junio de 2016

"(✿◠‿◠✿)"

 "Siéntate en silencio, no hagas nada.
Viene la primavera, y la hierba crece sola"

............................................-  Zenni Kushu
.

martes, 12 de abril de 2016

Una pradera más grande

.
De El Camino del Zen para vencer la depresión
de Philip Martin
 
"Ofrecer a vuestra oveja o vaca una pradera más grande y espaciosa es la manera de poder controlarla"
- Shunryu Suzuki Roshi

 
A menudo, en la depresión, nuestra vida parece estar fuera de control. Sentimos impotencia, como si no tuviésemos margen de maniobra para mejorar las cosas. Pero al mismo tiempo, la mayoría de nosotros creemos que podemos cambiar lo que nos sucede.
 
Al profundizar en el estado depresivo, tratarnos más y más de hallar maneras de superarlo. Siendo incapaces de efectuar cambios, aumenta en nosotros la percepción de que algo no funciona en nuestro interior. Sentimos que deberíamos ser capaces de superar la depresión, si no por fuerza de voluntad, o afirmaciones, o pensamiento positivo, entonces al menos obteniendo ayuda de los demás.
 
Pero a pesar de todos maestros esfuerzos, hay ocasiones en que la depresión simplemente no mejora, o si lo hace es sólo ligeramente. Y cuando las mejoras que esperábamos no suceden, acabamos sintiéndonos más desesperanzados e inútiles.
 
La depresión nos enfrenta cara a cara con el hecho de que hay muchas cosas sobre las que no tenemos control, por mucho que lo intentemos. Es cierto que existen muchas cosas externas que no podemos controlar, pero también lo es que tampoco tenemos mucho control sobre nosotros mismos. No podemos conseguir crecer más, o no enfermar nunca, o dejar de perder el cabello. Y moriremos por muy saludables que sean nuestras dietas o por mucho ejercicio que hagamos.
 
Vivimos en unos tiempos en los que se persigue el control por encima de todo. Nuestros héroes son personas que han logrado el éxito, riquezas y poder, todas ellas formas de control. Incluso el pensamiento New Age, que afirma beber de fuentes de sabiduría muy antiguas, trata, en gran parte, sobre el poder y el control. El axioma es «nos construirnos nuestra propia realidad», y la creencia de que podemos obtener todo lo que queramos con sólo imaginarlo, provienen del mismo deseo básico de control.
 
Por el contrario, las grandes tradiciones espirituales hablan de la sabiduría de realizar nuestro auténtico lugar en el mundo. Profundizar en la espiritualidad no es resultado de más control, sino de una mayor aceptación de nuestra impotencia inherente.
 
En la depresión empezamos el proceso de curación al aceptar que una gran parte de nuestro estar deprimidos, así como el superarlo, están fuera de nuestro control. Al reconocerlo, podemos soltar presa y dejar de echarnos la culpa.
 
Entonces podemos ver que siendo más realistas en relación con nuestro verdadero poder y lugar en este mundo, y dándonos cuenta de lo poco que realmente podernos controlar, empezamos a profundizar en sabiduría. Podemos llegar incluso a descubrir que pasamos por épocas de mayor felicidad y motivación cuando nos relajamos y abrimos al instante presente. En dichas ocasiones podemos aceptar todo lo que se nos da y considerarlo un regalo.
 
A nivel más básico, nuestro deseo de controlar nuestro mundo proviene de nuestro apego al placer y rechazo del dolor. Se trata de otra forma de duhkha, o sufrimiento, de nuestra tendencia a complicar, a añadir cosas a nuestra experiencia básica. El control suele implicar resistirse a la manera en que suceden las cosas, o creer que podrían ser diferentes. Entonces decidimos que somos quienes las vamos a cambiar.
 
Cuando disminuye nuestro apego a tener cosas, al soltar nuestra creencia de que nuestra vida debería ir en una cierta dirección, también podemos soltar nuestro deseo de control. Podemos convertirnos en participantes de nuestra propia vida, en lugar de en un frustrado director en ciernes.
 
Cuando dejamos de tratar de controlar las cosas que no podemos controlar, también nos ahorramos un montón de esfuerzo y energía, dos cosas que resultan críticas a la hora de mantener la cordura y el equilibrio cuando se atraviesa una depresión. En lugar de tratar de tener un efecto en cosas sobre las que tenemos muy poco control, podemos concentrarnos en las cosas que realmente marcarán una diferencia, para nosotros y para los demás.
 
Al tratar de controlarlo todo estamos empequeñeciendo nuestro mundo. En lugar de seguir haciéndolo, podemos abrirnos a un mundo mucho más ancho y fecundo donde no estamos al mando, pero donde formamos parte de algo mucho más grande, algo profundamente maravilloso.
.

miércoles, 2 de marzo de 2016

鳥

.
"No hay lugar en donde buscar la mente,
es como las huellas de un pájaro en el cielo"

......................................................- Del Zenrin kushū
.............................................................de Tōyō Eichi
.

viernes, 11 de diciembre de 2015

Mejor que flores

.
De Antología Zen: Cien historias de iluminación
de Thomas Cleary

Una primavera, el poeta compositor de haikus Bashō decidió hacer una excursión para ver las flores de cierto lugar famoso por su paisaje. Estando en camino, oyó acerca de una pobre joven campesina conocida por su devoción hacia sus padres. Intrigado, Bashō, le dio todo el dinero que había llevado consigo para sus  gastos de viaje. Después, se volvió a su casa sin haber visto las flores. Dijo: "Este año he visto algo mejor que flores".
.

lunes, 7 de diciembre de 2015

Una lámpara solitaria


De Antología Zen: Cien historias de iluminación
Versión de Thomas Cleary

Sonome era una conocida poetisa y estudiante de budismo. Una vez escribió al Maestro Zen Unkō: "No buscar ni lo real ni lo falso es la fuente del Gran Camino. Todo el mundo lo sabe, de modo que aunque parezca poco modesta por decirlo, no creo que sea nada especial. Como las actividades en la fuente de la propia mente, los sauces son verdes, las flores son rojas. Siendo así, paso el tiempo recitando versos y componiendo poesía. Si esto es inútil charloteo, entonces las Escrituras también son inútil charloteo. Me disgusta todo lo que apeste a religión, y mi práctica diaria consiste en la invocación, la poesía y la canción. Si voy al paraíso, está bien; si caigo en el infierno, es de buen augurio."
 
Por mí misma recuerdo
no buscar la mente;
la verde lámpara ya iluminó
la solitaria lámpara de mi corazón.
En el clamor como en el silencio,
tengo un claro espejo:
él discierne a fondo
los corazones puros entre los humanos.

No es algo que exista,
que cualquiera pueda ver y conocer,
ni tampoco es algo que no exista:
tal es la lámpara de la verdad.

Cuando Sonome estaba a punto de expirar, se despidió del mundo con este poema:

El cielo de la luna de otoño
y la calidez de primavera:
¿Es un sueño? ¿Es real?
¡Loor al Buda de Infinita Luz!
.

miércoles, 14 de enero de 2015

艰苦

.
De Nube vacía: Las Enseñanzas De Xu Yun
(Capítulo 6: Dificultades)
traducido al español por Shi Chuan Fa

A veces la enseñanza del Chan puede ser tan frustrante como su aprendizaje.

Hubo una vez un Maestro Chan que se encargó de la instrucción de tres novicios. Les explicó la necesidad de la disciplina espiritual y les ordenó que, empezando en ese mismo momento, observaran la regla del silencio absoluto. Después, sosteniendo su dedo en sus labios, les ordenó que fueran a sus habitaciones.

El primer novicio dijo, "¡Oh, Maestro, déjeme decirle lo agradecido que estoy por recibir su instrucción!"

Tras lo cual el segundo novicio dijo, "¡Tonto! ¿No te das cuenta de que hablando has roto la ley del silencio?"

Y el tercer novicio levantó las manos, en un gesto de desesperación, y se lamentó, "¡Señor! ¿Soy aquí la única persona capaz de seguir órdenes?"
 
A veces miramos alrededor y suponemos que nadie evalúa nuestros valores morales. Somos como esos tres novicios. A menudo, como ese primer novicio, decimos que queremos aprender pero verdaderamente no ponemos atención en lo que nuestros libros o maestros nos dicen. O como el segundo novicio, comprendemos las reglas pero pensamos que solo se refieren a los demás. O como el tercer novicio, clamamos alabanzas toda vez que hacemos lo que suponemos debemos hacer.

A veces compartimos las frustraciones de ese Maestro Chan. Quizás veamos desatención, holgazanería, frivolidad o satisfacción intelectual. Peor aún, podemos ver personas que son hipócritas consumadas - gente que finge que sus intereses son puramente espirituales mientras que en realidad son una amalgama al noventa y nueve por ciento de orgullo, codicia y lujuria.
.

sábado, 6 de diciembre de 2014

Butsukojoi

.
De Shobogenzo del Maestro Dogen. La sabiduría antigua
¿Guía de la lucidez de hoy?
(Capítulo 26: Butsukojoi: Continuo desarrollo
 y desvelamiento más allá de Buda)

Un día Tozan dijo a los monjes: "Después de experimentar el desarrollo continuo más allá de Buda, estamos en condiciones de decir algo sobre el Dharma Budista". Un monje preguntó sobre la clase de charla que daría, a lo que contestó que una que el monje no sería capaz de oír. El monje insistió diciendo: “¿Podrías oirla tú mismo?”. Y Tozan respondió “Cuando no hablo de ello, lo oigo.”

El continuo desarrollo no está en el interior de la práctica ni se consigue tras la iluminación; sino que es experimentado en “Cuando hablo de ello, tú no puedes oirlo.” Si no llegamos al estado de continuo desarrollo más allá de Buda, no podemos experimentarlo. Igualmente, si no hablamos de ello, no podemos conseguirlo. No hay ni oposición ni acuerdo ni tampoco relación recíproca o interdependencia. Pero cuando la charla es actualizada, se convierte en continuo desarrollo más allá de Buda y cuando éste se actualiza, se convierte en “cuando hablo, tú no eres capaz de oírlo”, cuyo significado es el continuo desarrollo más allá de Buda.

Conocer gente, con frecuencia es no conocerla. Apariencia y realidad difieren. En otras palabras, hablando pero no oyendo. 

Un Patriarca aseguró que había un hombre que poseía el continuo desarrollo más allá de Buda. Preguntado por la clase de hombre, contestó: No-Buda. Ésta es la original y desapegada, cara de Buda.

“Carente de los seis órganos de los sentidos”, “habiendo perdido las siete clases de consciencia”, “montañas y ríos son únicos en sí mismos, jade y piedra mantienen su propia existencia independiente”, son frases de quietud del Maestro Zen Kobuku que no debéis tomar a la ligera.

El Patriarca Tozan fue el maestro de Sozan a quién una vez le preguntó por su nombre anterior, a lo que Sozan contestó: “No lo sé”. Ésta es una expresión que describe el desarrollo continuo.

El maestro Sekito, dijo en una ocasión que el significado del Dharma no puede ser logrado o comprendido. Nada puede ser obtenido o comprendido. El maestro Dogo preguntó a Sekito si había algún cambio en el desarrollo continuo o no. Si hablamos de cambio, el cambio ocurre pero no debemos olvidar el aspecto del no-cambio. Sekito dijo “la infinitud del cielo, no evita el  flotar de las nubes”. El vasto cielo no se obstruye a sí mismo, las nubes no obstruyen a las nubes. No es necesario que ocurra obstrucción alguna entre las cosas y cada una posee libertad total. No hay obstrucción de sí o de otros, por tanto no hay obstrucción. Ahora debemos abrir el ojo del estudio, mirar a los Budas y encontrarnos con los Patriarcas. 

También encontrarnos con nuestro propio ser y con el de los otros. Éste es el principio de “Diez respuestas por una pregunta” que significa que uno que pregunta algo se transforma en uno que da diez respuestas.

Obaku dijo, “los monjes deben saber que poseen originalmente el desarrollo continuo. Si sois realmente perspicaces, seréis capaces de aclarar la diferencia entre principios correctos e incorrectos”. Ésta es la real transmisión de Buda a Buda y se le llama Shobogenzo. Para poseerse uno mismo, se debe conocer
esto. Hay casos en que poseyéndolo, no lo saben.
 
La esencia del continuo desarrollo, es ir más allá de lo ordinario. Cuando tenemos real práctica será actualizado con seguridad. Es ver más y más Budas después de convertirse en Buda, que no es lo mismo que ven los seres sintientes, que es lo del día presente de la gente (ordinaria o vulgar).

Kannodori, 1242.
.

lunes, 10 de noviembre de 2014

Budas y Espejos

.
De El Camino del Zen de Alan Watts

Acerca de Huai-jang — que iniciaba en el Zen a su gran sucesor Ma-tsu (muerto en 788), que entonces estaba practicando la meditación en posición de sentado en el monasterio de Ch'uan-fa — se cuenta la siguiente historia:

— Su reverencia — preguntó Huai-jang —: ¿qué objeto tiene meditar sentado?

— Convertirse en un Buddha — contestó Ma-tsu.

Entonces Huai-jang tomó una baldosa y comenzó a pulirla sobre una roca.

— ¿Qué hace usted, maestro? — preguntó Ma-tsu.

— La estoy puliendo para hacer un espejo — dijo Huai-jang.

— ¿Y cómo va a hacer que una baldosa pulida se convierta en un espejo?

— ¿Y cómo va a hacer que meditando sentado se convierta en un Buddha?
.

viernes, 19 de septiembre de 2014

かかし

.
Un espantapájaros
en un pequeño campo de la montaña.
No vigila a nadie
de una manera consciente.
Pero no es inútil.

.....................................................................-  Bukkoku Kokushi
.

夢

.
Sueño
 
Cien años, treinta y seis mil días.
Maitreya y Avalokitesvara,
¿Cuántos sí y cuántos no?
Sí es también un sueño,
No también es un sueño.
Maitreya es un sueño.
Avalokitesvara también es un sueño.
El Buda ha dicho: Hay que verlo así.

...............................................................................................- Takuan Sōhō

.

lunes, 15 de septiembre de 2014

"真理"

.
Sin saber lo cerca que está la Verdad,
La gente la busca lejos: ¡Que lamentable!
Son como quienes, en medio del agua,
lastimeramente se quejan de sed.


.......................................................- Hakuin Ekaku
.

lunes, 14 de julio de 2014

Una enseñanza acelerada

.
De El camino del Guerrero de Tajima

Matajuro Yagyu, hijo de un célebre Maestro del sable, fue renegado por su padre quien creía que el trabajo de su hijo era demasiado mediocre para poder hacer de él un Maestro. Matajuro, que a pesar de todo había decidido convertirse en Maestro de sable, partió hacia el monte Futara para encontrar al célebre Maestro Banzo. Pero Banzo confirmó el juicio de su padre:

- No reúnes las condiciones.

- ¿Cuántos años me costará llegar a ser Maestro si trabajo duro? - insistió el joven.

- El resto de tu vida - respondió Banzo.

- No puedo esperar tanto tiempo. Estoy dispuesto a soportarlo todo para seguir su enseñanza. ¿Cuánto tiempo me llevará si trabajo como servidor suyo en cuerpo y alma?

- ¡Oh, tal vez diez años!

- Pero usted sabe que mi padre se está haciendo viejo, pronto tendré que cuidar de él. ¿Cuántos años hay que contar si trabajo más intensamente?

- ¡Oh, tal vez treinta años!

- ¡Usted se burla de mí. Antes eran diez, ahora treinta. Créame, haré todo lo que haya que hacer para dominar este arte en el menor tiempo posible!

- ¡Bien, en ese caso, se tendrá que quedar usted sesenta años conmigo! Un hombre que quiere obtener resultados tan deprisa no avanzará rápidamente - explicó Banzo.

- Muy bien - declaró Matajuro, comprendiendo por fin que le reprochaba su impaciencia - acepto ser su servidor.

El Maestro le pidió a Matajuro que no hablara más de esgrima, ni que tocara un sable, sino que lo sirviera, le preparara la comida, le arreglara su habitación, que se ocupara del jardín, y todo esto sin decir una palabra sobre el sable. Ni siquiera estaba autorizado a observar el entrenamiento de los demás alumnos.

Pasaron tres años. Matajuro trabajaba aún. A menudo pensaba en su triste suerte, él, que aún no había tenido la posibilidad de estudiar el arte al que había decidido consagrar su vida.
Sin embargo, un día, cuando hacía las faenas de la casa, rumiando sus tristes pensamientos, Banzo se deslizó detrás de él en silencio y le dio un terrible bastonazo con el sable de madera (boken). Al día siguiente, cuando Matajuro preparaba el arroz, el Maestro le atacó de nuevo de una manera completamente inesperada. A partir de ese día, Matajuro tuvo que defenderse, día y noche, contra los ataques por sorpresa de Banzo.


Debía estar en guardia a cada instante, siempre plenamente despierto, para no probar el sable del Maestro. Aprendió tan rápidamente que su concentración, su rapidez y una especie de sexto sentido, le permitieron muy pronto evitar los ataques de Banzo, el Maestro le anunció que ya no tenía nada más que enseñarle.
.

jueves, 3 de julio de 2014

El Secreto de la eficacia

.
Cuento Zen

Ito Ittosai, incluso después de haberse convertido en un experto y en un profesor famoso en el arte del sable, no estaba satisfecho de su nivel. A pesar de sus esfuerzos, tenía conciencia de que desde hacia algún tiempo no conseguía progresar. En efecto, los sutras cuentan que el Buda se sentó bajo una higuera para meditar con la firme resolución de no moverse hasta que no recibiera la comprensión última de la existencia del Universo. Determinado a morir en ese mismo sitio antes que renunciar, el Buda realizó su voto: despertó la Suprema Verdad.

Ito Ittosai se dirigió pues a un templo con el fin de descubrir el secreto del arte del sable. Durante 7 días y 7 noches estuvo consagrado a la meditación.

Al alba del octavo día, exhausto y desalentado por no haber conseguido saber algo más se resignó a volver a su casa, abandonando toda esperanza de penetrar el famoso secreto.

Después de salir del templo tomó una carretera rodeada de árboles. Cuando apenas había dado unos pasos, sintió de pronto una presencia amenazante detrás de él y sin reflexionar se volvió al mismo tiempo que desenvainaba el sable.

Entonces se dio cuenta que su gesto espontáneo acababa de salvarle la vida. Un bandido yacía a sus pies con un sable en la mano.
.

martes, 24 de junio de 2014

El colador

.
Cuento Zen

Un grupo de devotos invitó a un maestro de meditación a la casa de uno de ellos para que los instruyera. El maestro dijo que debían esforzarse por liberarse de reaccionar en demasía frente a los hechos de la vida diaria, por lograr una actitud de reverencia, y por adquirir la práctica regular de un método de meditación que, a su vez, les explicó en detalle.

El objetivo era darse cuenta de que la vida divina está presente en todo. Es estar conscientes de esto no sólo durante el período de meditación, sino constantemente, en lo cotidiano. El proceso es como llenar un colador con agua. El maestro hizo una reverencia ante ellos y partió.

El pequeño grupo se despidió de él y luego uno de ellos se dirigió a los demás, echando chispas de frustración:

- Lo que nos dijo es como decirnos que nunca podremos lograrlo. ¡Llenar un colador con agua! ¿Cómo? Eso es lo que ocurre, ¿no?. Al menos para mí. Escucho un sermón, rezo, leo algún libro sagrado, ayudo a mis vecinos con sus niños y ofrezco el mérito a la divinidad, o algo por el estilo y después me siento elevado. Mi carácter mejora durante un tiempo... no me siento tan impaciente, ni hago tantos comentarios sobre otras personas. Pero pronto el efecto se disipa, y soy el mismo que antes. Es como agua en un colador,  por supuesto. Y ahora él nos dice que eso es todo.

Siguieron reflexionando sobre la imagen del colador sin lograr ninguna solución que los satisfaciera a todos. Algunos pensaron  que el maestro les decía que las personas como ellos en este mundo sólo podían aspirar a una elevación transitoria,  otros creyeron que el maestro simplemente les estaba tomando el pelo. Otros pensaron que tal vez se estaría refiriendo a algo en los clásicos que suponía que ellos sabían... buscaron, entonces, referencias sobre un colador en la literatura clásica,  sin ningún éxito.

Con el tiempo, el interés de todos se desvaneció, excepto el de una mujer que decidió ir a ver al maestro.

Él le dio un colador y un tazón, y fueron juntos a una playa cercana. Se pararon sobre una roca rodeados por las olas.

- Muéstrame cómo llenas un colador con agua -, le dijo el maestro.

Ella se inclinó, tomó el colador en una mano y comenzó a llenarlo con el tazón. El agua apenas llegaba a cubrir la base del colador y luego se filtraba a través de los agujeros.

- Con la práctica espiritual es lo mismo - dijo el maestro -, mientras uno permanece de pie en la roca del Yo e intenta llenarla con cucharadas de conciencia divina. No es ése el modo de llenar un colador con agua, ni nuestra esencia con vida divina.

- Entonces, ¿cómo se hace? -, preguntó la mujer.

El maestro tomó el colador en sus manos y lo arrojó lejos al mar. El colador flotó unos instantes y después se hundió.

- Ahora está lleno de agua, y así permanecerá.- dijo el maestro - Ese es el modo de llenar un colador con agua,  y es el modo de realizar la práctica espiritual. No se logra vertiendo pequeñas dosis de vida divina en la individualidad, sino arrojando la individualidad dentro del mar de la vida divina.
.
.

lunes, 23 de junio de 2014

Las enseñanzas de Mr. Popo

.
" Con sólo tus ojos y tus oídos no sabrás la verdad, eso importante.
Al no pensar en nada podrás entender las cosas."


- Mr. Popo
Dragon Ball, episodio 127: "Más rápido que un reglámpago"
10:34
.

lunes, 12 de mayo de 2014

¿☸?

.
Relato Zen
 
Dijo un monje a su guía:

- Maestro, he estado contigo durnte largo tiempo, y sin embargo me siento incapaz de comprenderte. ¿Cómo es esto?

- Donde tú no comprendes se encuentra justamente el germen de tu comprensión.

- ¿Pero cómo será posible comprender quello que es incomprensible?

- La vaca da a luz un elefantito; sobre el océano se alzan remolinos de polvo.

.

martes, 22 de abril de 2014

Zen, Prajna y Mahaprajna

.
De El Zen y los pájaros del deseo
de Thomas Merton


Un monje desea saber que cosa es Prajna, la sabiduría-intuición metafísica del Zen. Y no sólo eso, sino también Mahaprajna, la Gran o Absoluta Sabiduría. La faena total.

Responde el Maestro, despreocupadamente:

<< Cae la nieve con rapidez, y está envuelta en bruma >>

El monje queda en silencio.

El Maestro pregunta: << ¿has comprendido?. >>
<< No maestro, no he comprendido >>

Entonces el maestro compone una rima para el discípulo:

Mahaprajna

No es ni recibir ni dar.
Si no lo comprende uno,
Frío es el viento, la nieve cae

(Susuki, Introducción, p.99-100)

El monje estaba << esforzándose por comprender >> cuando en realidad debía tratar de mirar. Las parábolas aparentemente misteriosas y crípticas cobran una singular sencillez a la luz del contexto integral de la << atención >> búdica, que en su forma más elemental consiste en una << atención desnuda >> que solamente ve lo que ahí está, sin agregar comentario  alguno, así como tampoco interpretaciones, juicios o conclusiones. Tan sólo ve. Aprender a ver de este modo es el ejercicio  básico y fundamental de la meditación budista. (Ver The Heart of Buddhist Meditation, por Nyanaponika Thero-Colombo, Celyon, 1956).

No hay tragedia alguna en alcanzar el punto en que vacila nuestra comprensión: esto nos anima a dejar de pensar para comenzar a mirar. Después de todo, tal vez no sea necesario que se nos << ocurra  >> nada: tal vez sólo debemos despertar de nuestro sueño.

.

Compartir

 
Creative Commons License
This obra by Arturos (Basiliskus) is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-No comercial 2.5 México License.
Based on a work at basiliskus.blogspot.com.