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lunes, 4 de junio de 2018

अपघटन

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Del Aggañña - Sutta 41
del Dīgha - Nikāya

En el pasado, fuimos seres espirituales creados por la mente, nutridos por la alegría. Nos desplazábamos en el espacio, éramos luminosos y de una belleza imperecedera. Así permanecimos mucho tiempo.

Después del paso de tiempos infinitos, la tierra de dulce sabor surgió de las aguas. Tenía color, aroma y sabor. Empezamos a formarla transformándola en terrones y a comerla. Pero al comerla, nuestra luminosidad desapareció. Y cuando desapareció, aparecieron el sol y la luna las estrellas y las constelaciones, el día y la noche: las semanas y los meses, las estaciones y los años. Disfrutamos la tierra de dulce sabor, la aderezamos, nos nutrimos con ella; y así vivimos mucho tiempo... Pero cuando surgieron entre nosotros costumbres malas e inmorales, desapareció la tierra dulce y cando había perdido su agradable sabor, aparecieron en su superficie afloramientos dotados de aroma, color y sabor. Debido a las prácticas malsanas y a una realidad cada vez más burda... incluso esos nutritivos afloramientos desaparecieron, y otras plantas que se habían originado por sí mismas se deterioraron tanto que al final nada que pudiera comerse crecía por sí mismo y los alimentos tenían que producirse a base de mucho trabajo. Así la Tierra se dividió en campos y se formaron fronteras, con las que se creó la idea de "yo" y de mío, propio y "otro", y con ella las posesiones, la envidia, la codicia y la esclavitud a las cosas materiales. 
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viernes, 13 de febrero de 2015

Buda y las semillas de mostaza

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De The Gospel of Buddha de Paul Carus

Kisa Gotami tuvo un único hijo que murió enseguida. En su dolor, llevaba a su hijo muerto a todos los vecinos preguntando por alguna medicina. Y la gente decía "Ha perdido la razón, el niño está muerto". Pero Kisa Gotami encontró a un hombre quien le dijo "no puedo darte una medicina para el niño, aunque conozco a un médico que sí puede". La chica respondió "¡te lo ruego!, dime quién es". Y el hombre dijo "ve a ver al Sakyamuni, el Buda".

Kisa Gotami fue a ver a Buda y lloró: "Señor y maestro, dame la medicina que pueda curar a mi hijo". El Buda le dijo: "Necesito un puñado de semillas de mostaza". Y cuando la chica en su alegría le respondíó que las traería enseguida, el Buda añadió: "las semillas de mostaza deben ser de una casa en donde nadie haya perdido a un hijo, cónyuge, pariente o amigo".

Kisa Gotami fue por la ciudad de casa en casa, y la gente apenada por ella le decía "¡Aquí hay semillas de mostaza, llévatelas!". Pero cuando ella preguntaba "¿Tienes algún hijo o hija, padre o madre, muertos en tu familia?" ellos le respondían: "quedamos pocos, nuestros muertos son muchos. Mejor no nos recuerdes nuestro gran dolor". Y no había casa alguna en donde no hubieran perdido a algún ser querido.

Kisa Gotami cayó en el cansancio y la desesperanza. Se sentó en el suelo, mirando como las luces de la ciudad parpadeaban hasta apagarse. Al final la oscuridad reinó por todas partes. Y pensó para sí misma, "¡Qué egoísta he sido en mi dolor!. Porque la muerte es común a todos".

Fue al bosque, en donde enterró a su hijo muerto, y volvió para ver al Buda. Tomó refugio en Él y en el Dharma.

El Buda dijo: "La vida de los mortales en este mundo es breve, llena de preocupaciones y combinada con dolor. Porque no hay ningún medio por el cual aquellos que han nacido puedan evitar morir; después de nacer existe la muerte, tal es la naturaleza de los seres vivos. Como frutas maduras pronto están en peligro de caer, así los mortales cuando nacen siempre están en peligro de muerte. Ambos jóvenes y viejos, sabios y tontos, todos caen bajo el poder la muerte; todos están sujetos a la muerte".

"De aquellos que, llevados por la muerte parten de esta vida, el padre no puede salvar a su hijo, ni los parientes a sus cercanos. Señalo esto mientras sé como sus seres queridos los buscan y los lamentan profundamente; uno por uno los mortales son así llevados, como un buey es conducido a la matanza. Así el mundo está afligido con la muerte y la decadencia. Por tanto, las personas sabias no se afligen al reconocer las condiciones del mundo. En cualquier manera en que la gente piensa como ocurrirán las cosas, a menudo será diferente de lo que finalmente ocurra, y así grande es la decepción; míralo, tales son las condiciones del mundo.

No desde el llanto ni el lamento obtendrá alguien la paz en la mente; al contrario su dolor será el más grande y su cuerpo sufrirá. Se volverá enfermo y pálido, y los muertos no serán salvados por su lamentación. Las personas fallecen, y su destino después de la muerte será de acuerdo a sus acciones. Si alguien vive cien años o incluso más, finalmente será separado de la compañía de sus seres queridos y dejará la vida en éste mundo. Aquel que busca la paz debe sacar fuera la flecha del lamento, de la queja, del pesar. Aquel que se saca esta flecha y se recompone obtendrá la paz; aquel que ha superado el dolor se volverá libre del dolor, y será bendecido".
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miércoles, 14 de enero de 2015

艰苦

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De Nube vacía: Las Enseñanzas De Xu Yun
(Capítulo 6: Dificultades)
traducido al español por Shi Chuan Fa

A veces la enseñanza del Chan puede ser tan frustrante como su aprendizaje.

Hubo una vez un Maestro Chan que se encargó de la instrucción de tres novicios. Les explicó la necesidad de la disciplina espiritual y les ordenó que, empezando en ese mismo momento, observaran la regla del silencio absoluto. Después, sosteniendo su dedo en sus labios, les ordenó que fueran a sus habitaciones.

El primer novicio dijo, "¡Oh, Maestro, déjeme decirle lo agradecido que estoy por recibir su instrucción!"

Tras lo cual el segundo novicio dijo, "¡Tonto! ¿No te das cuenta de que hablando has roto la ley del silencio?"

Y el tercer novicio levantó las manos, en un gesto de desesperación, y se lamentó, "¡Señor! ¿Soy aquí la única persona capaz de seguir órdenes?"
 
A veces miramos alrededor y suponemos que nadie evalúa nuestros valores morales. Somos como esos tres novicios. A menudo, como ese primer novicio, decimos que queremos aprender pero verdaderamente no ponemos atención en lo que nuestros libros o maestros nos dicen. O como el segundo novicio, comprendemos las reglas pero pensamos que solo se refieren a los demás. O como el tercer novicio, clamamos alabanzas toda vez que hacemos lo que suponemos debemos hacer.

A veces compartimos las frustraciones de ese Maestro Chan. Quizás veamos desatención, holgazanería, frivolidad o satisfacción intelectual. Peor aún, podemos ver personas que son hipócritas consumadas - gente que finge que sus intereses son puramente espirituales mientras que en realidad son una amalgama al noventa y nueve por ciento de orgullo, codicia y lujuria.
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viernes, 29 de marzo de 2013

Bai Zhang y el hombre - zorro

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De Nube vacía: Las Enseñanzas De Xu Yun
traducido al español por Shi Chuan Fa

Parece ser que una noche, después de que una reunión Chan hubiera terminado y todos sus discípulos se hubieran retirado, el Maestro Bai Zhang se dio cuenta de que un anciano permanecía fuera de la Sala de Meditación.


Bai Zhang se acercó al hombre y le preguntó:

- Dígame, señor, ¿a quién o qué está buscando?

El anciano respondió:

- No, no señor. No soy en absoluto un ser humano. Soy un zorro salvaje que simplemente habita el cuerpo de un hombre.
 
Bai Zhang naturalmente se quedó sorprendido y curioso. 

- ¿Cómo adquiriste esta condición? - preguntó.
 

El anciano hombre-zorro explicó:

- Hace quinientos años, era el monje prior de este monasterio. Un día, un joven monje se acercó y me preguntó, '¿Cuando un hombre consigue la iluminación sigue sujeto a Ley de la Causalidad?' y atrevidamente le contesté, 'No, está exento de la Ley.' Mi castigo por esta falsa y arrogante respuesta fue que mi espíritu se cambió por el espíritu de un zorro salvaje, y por eso corrí a las montañas. Como hombre-zorro no puedo morir, y mientras persista mi ignorancia debo continuar viviendo en esta desdichada condición. Durante quinientos años he estado paseando por el bosque en busca del conocimiento liberador. Maestro, le suplico que se apiade de mí y me ilumine a la verdad."

El Maestro Bai Zhang le habló amablemente al hombre-zorro:

- Hazme la pregunta que el joven monje te hizo, y obtendrás la respuesta correcta.

El hombre-zorro obedeció:

- Maestro, deseo preguntarle esto: ¿Cuándo un hombre alcanza la iluminación está sujeto a la Ley de la Causalidad?

Bai Zhang respondió:

- Sí. Nunca está exento de la Ley. Nunca podrá cerrar sus ojos a las posibilidades de la causa y el efecto. Debe seguir atento a todas sus acciones pasadas y futuras.

De repente el anciano hombre-zorro obtuvo la iluminación y quedó libre. Se postró ante el maestro y le agradeció profusamente, "¡Al fin – dijo- estoy liberado!" Entonces, cuando se estaba marchando, se volvió y le preguntó a Bai Zhang:

- Maestro, ya que soy un monje, ¿podría concederme amablemente los ritos funerarios usuales para un monje? Vivo cerca, en una guarida en la montaña que hay detrás del monasterio, ahora iré allí para morir.

Bai Zhang aceptó, y al día siguiente fue a la montaña y encontró la guarida. Pero en vez de encontrar allí un viejo monje, Bai Zhang solo vio un bulto en el barroso suelo de la guarida. Tanteó el bulto con su bastón y descubrió ¡un zorro muerto!

Bueno, ¡una promesa es una promesa! El Maestro Bai Zhang condujo los ritos funerarios acostumbrados para un monje sobre el cuerpo del zorro. Todo el mundo pensó que Bai Zhang estaba loco, especialmente cuando condujo una solemne procesión funeral... con un ¡zorro muerto en el féretro!

De ese modo pueden ver, queridos amigos, que incluso haber alcanzado la Budeidad no libra a uno de la Ley de la Causalidad. Si incluso el Buda pudo sufrir un dolor de cabeza por haber sido cruel con un pez, qué gran necesidad tenemos de seguir atentos al principio de que un acto nocivo, más tarde o más temprano, nos traerá una retribución nociva. ¡Sean cuidadosos en lo que dicen y hacen! ¡No se arriesguen a convertirse en el espíritu de un zorro!
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jueves, 28 de marzo de 2013

Los dos pichones de Halcón

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 De Cuentos y fábulas de Buda de Sri Deva Fénix (Prof. Félix E. Díaz)

 
Un rey recibió como obsequio dos pichones de halcón y los entregó al maestro de cetrería para que los entrenara. Pasados unos meses, el instructor le comunicó al rey que uno de los halcones estaba perfectamente educado, pero que al otro no sabía lo que le sucedía. Desde el día de su llegada a Palacio, no se había movido de la rama en la que lo dejaron, hasta tal punto que había que llevarle el alimento hasta allí. 
El rey mandó llamar a curanderos y a sanadores de todo tipo, pero nadie pudo hacer volar al ave.
Por la ventana de sus habitaciones, el monarca podía ver que el pájaro continuaba inmóvil encima de su rama. Entonces, hizo público un edicto entre sus súbditos y, a la mañana siguiente, vio al halcón volando ágilmente en sus jardines.

- Traedme al autor de este milagro – dijo.

En seguida, le llevaron hasta su presencia a un campesino

- ¿Tú hiciste volar al halcón?

- ¿Cómo lo lograste? ¿Eres mago, acaso?

-No fue difícil, Alteza – explicó el hombre - Sólo corté la rama. El pájaro se dio cuenta que tenía alas y empezó a volar.

A veces, ser rama puede ayudar a alguien, pero...¿No estarás dificultando su vuelo?
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jueves, 14 de marzo de 2013

Demonios de Primera Clase

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De Nube vacía: Las Enseñanzas De Xu Yun
traducido al español por Shi Chuan Fa


Un día un hombre estaba paseando por el mercado cuando se acercó a un puesto que decía, "Se vende: Demonios de Primera Clase." 
Por supuesto, el hombre estaba intrigado. ¿Lo estarían ustedes? Yo sí. 

- Déjeme ver uno de esos demonios - le dijo al comerciante.

El demonio era una pequeña y extraña criatura... bastante parecida a un mono.

- Es bastante inteligente - dijo el comerciante-. Y todo lo que tiene que hacer es decirle cada mañana lo que quiere que haga ese día, y lo hará.

- ¿Cualquier cosa? - preguntó el hombre. 

- Sí - dijo el comerciante -, cualquier cosa. Todos sus quehaceres domésticos estarán terminados cuando llegue a casa después del trabajo.

El hombre se encontraba soltero así que el demonio le pareció una muy buena inversión. "Me lo quedo" dijo. Y pagó al comerciante.

- Una pequeña cosa - dijo el comerciante (siempre hay una pequeña cosa, ¿no?) - debe ser fiel en decirle lo que debe hacer cada día. ¡Nunca se olvide! Dele las instrucciones cada mañana y todo irá bien. ¡Recuerde mantener esta rutina!"

El hombre aceptó y llevó su diablo a casa. Cada mañana le decía que fregara los platos, que hiciera la colada, que limpiara la casa y que preparara la cena; y cuando volvía a casa, todo estaba hecho de la manera más maravillosa.

Pero entonces llegó el cumpleaños del hombre y sus compañeros de trabajo decidieron darle una fiesta. Bebió mucho y se quedo a pasar la noche en la ciudad, en casa de un amigo, y a la mañana siguiente fue directamente al trabajo. No volvió a casa para decirle a su diablo lo que tenía que hacer. Y cuando regresó aquella noche descubrió que el diablo había quemado la casa y estaba bailando sobre las ruinas humeantes.

¿Y no es esto lo que sucede siempre? Cuando comenzamos un entrenamiento juramos con nuestra sangre que nos mantendremos fieles a él. Pero después de dejarlo y descuidarlo por primera vez, le conducimos al fracaso. Es como si nunca lo hubiéramos hecho.

Así que, sin importar que hayan escogido el camino del Mantra, o del Yantra, o de la Cuenta de la Respiración, o de un Hua T’ou, o de repetir el nombre del Buda, ¡sigan con su método! Si no funciona hoy, prueben mañana. Díganse a ustedes mismos que están tan decididos que si necesitan continuar su práctica durante la próxima vida, lo harán a fin de tener éxito. El viejo Maestro Wei Shan solía decir, "Permaneced en la práctica que hayáis escogido.
Tal vez varias reencarnaciones os hagan falta para alcanzar la Budeidad."

Sé que es fácil desalentarnos cuando pensamos que no estamos haciendo progresos. Lo intentamos una y otra vez pero cuando no viene la iluminación queremos abandonar la lucha. La perseverancia es en sí misma un logro. Sean constantes y pacientes. No están solos en su lucha. De acuerdo a un viejo proverbio, "Nos entrenamos durante aburridos eones, para alcanzar la iluminación que ocurre en un instante."
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martes, 29 de enero de 2013

El Problema

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De Cuentos y fábulas de Buda
de Sri Deva Fénix (Prof. Félix E. Díaz)


Cuenta la leyenda que en un monasterio budista ubicado en una ladera casi inaccesible de las frías y escarpadas montañas del Himalaya, un buen día uno de los monjes guardianes más ancianos falleció. Le hicieron los rituales tibetanos propios para esas ocasiones, llenas de profundo respeto y misticismo. Sin embargo, era preciso que algún otro monje asumiera las funciones del puesto vacante del guardián. Debía encontrarse el monje adecuado para llevárselas a cabo. El Gran Maestro convocó a todos los discípulos del monasterio para determinar quién ocuparía el honroso puesto de guardián.
El Maestro, con mucha tranquilidad y calma, colocó una magnifica mesita en el centro de la enorme sala en la que estaban reunidos y encima de ésta, colocó un exquisito jarrón de porcelana, y en él, una rosa amarilla de extraordinaria belleza y dijo:

- He aquí el problema. Asumirá el puesto de Honorable Guardián de nuestro monasterio el primer monje que lo resuelva.

Todos quedaron asombrados mirando aquella escena: un jarrón de gran valor y belleza, con una maravillosa flor en el centro. Los monjes se quedaron como petrificados en el más respetuoso silencio, hundidos en sus interrogantes internas… ¿Qué representaría ese bello jarrón con flores? ¿Qué hacer con él? ¿Cuál podría ser el enigma encerrado de tan delicada belleza? ¿Simbolizaría acaso las tentaciones del mundo? ¿Podría ser algo tan simple como que necesitara agua la flor? Eran tantas preguntas…

En un momento determinado, uno de los discípulos sacó una espada, miró al Gran Maestro, y a todos sus compañeros, se dirigió al centro de la sala y … ¡zas! Destruyó todo de un solo golpe.

Tan pronto el discípulo retornó a su lugar, el Gran Maestro dijo:

- Alguien se ha atrevido no sólo a dar solución al problema, sino a eliminarlo. Honremos a nuestro Guardián del Monasterio.

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En realidad, poco importa cuál sea el problema.
Hay problemas cuyo aspecto nos confunde, pues halaga los sentidos. En el fondo sigue siendo un problema.
Si el problema, es exactamente eso: un problema, y precisa ser eliminado, no importa que se trate de una mujer sensacional, o de un hombre maravilloso o de un gran amor que se ha esfumado. Por más hermosa que haya sido la experiencia que has vivido o lo significativa que haya sido la persona con quien has estado, si no existiera más sentido para ello en tu vida, tiene que ser eliminado.
Muchas personas cargan la vida entera el peso de cosas que fueron importantes en su pasado y que hoy solamente ocupan un espacio inútil en sus mentes, espacio que es indispensable para recrear la vida.

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martes, 13 de noviembre de 2012

۞

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De Cantos de Milarepa
Del capítulo 52: Viaje de Rechungpa a Weu

Arriba, en el inmenso cielo azul,
giran el sol y la luna,
sus cursos marcan el camino del tiempo;
cielo azul, te deseo salud y fortuna
porque yo, sol y luna, me voy
a visitar por placer los cuatro continentes.

En el pico de la montaña hay una gran roca
alrededor de la cual gira el buitre,
rey de los pájaros; sus encuentros
y sus partidas marcan el cambio del tiempo;
querida roca, sé buena y sana, porque yo,
el buitre, volaré ahora lejos
en el vasto espacio, por placer.

Que los rayos nunca te golpeen,
que yo no sea atrapado en cepos,
que inspirados en el dharma
nos encontremos pronto nuevamente
en prosperidad y gracia.

Abajo, en el río Tsang,
nada un pez de ojos dorados,
sus encuentros y sus partidas
marcan el cambio del tiempo;
arroyo querido, sé bueno y sano, porque yo,
el pez, me voy al Ganges, por diversión.
Que los irrigadores nunca te sequen,
que los pescadores nunca te enreden,
que inspirados en el dharma
pronto nos encontremos nuevamente
en prosperidad y gracia.

En el jardín encantado florece la flor halo,
girando a su alrededor está la abeja persa,
sus encuentros y partidas
marcan el cambio del tiempo;
querida flor, sé buena y sana, que yo
veré florecer el Ganges, por placer.
Que el granizo no golpee sobre ti,
que los vientos no soplen arrastrándote,
que inspirados en el dharma
pronto nos encontremos nuevamente
en prosperidad y gracia.

Rodeando al yogui Milarepa
están los patronos de Nya Non,
sus encuentros y partidas
marcan el cambio del tiempo;
sean buenos y sanos, queridos patronos, pues yo
me voy a las distantes montañas, por diversión.
Que yo, el yogui, haga buenos progresos,
y ustedes, patronos, vivan largamente,
que inspirados en el dharma
pronto nos reunamos nuevamente
en prosperidad y gracia.
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El increíble Ki

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 De Cuentos y fábulas de Buda de Sri Deva Fénix (Prof. Félix E. Díaz)


Un Maestro de combate enseñaba su arte en una ciudad de provincia. Su reputación era tal en la región que nadie podía competir con él. Los demás profesores de artes marciales se encontraban sin discípulos. Un joven experto que había decidido establecerse y enseñar en los alrededores quiso ir un día a provocar a este famoso Maestro con el fin de terminar con su reinado.
El experto se presentó en la escuela del Maestro. Un anciano le abrió la puerta y le pregunto que deseaba. El joven anunció sin dudar su intención. El anciano, visiblemente contrariado, le explicó que esa idea era un suicidio ya que la eficacia del Maestro era temible.
El experto, con el fin de impresionar a este viejo medio chocho que dudaba de su fuerza, cogió una plancha de madera que andaba por allí y de un rodillazo la partió en dos. El anciano permaneció imperturbable. El visitante insistió de nuevo en combatir con el Maestro, amenazando con romperlo todo para demostrar su determinación y sus capacidades. El buen hombre le rogó que esperara un momento y desapareció. Poco tiempo después volvió con un enorme trozo de bambú en la mano. Se lo dio al joven y le dijo:
 
- El Maestro tiene la costumbre de romper con un puñetazo los bambúes de este grosor. No puedo tomar en serio su petición si usted no es capaz de hacer lo mismo.

El joven presuntuoso se esforzó en hacer con el bambú lo mismo que había hecho con la plancha de madera, pero finalmente renunció, exhausto y con los miembros doloridos. Dijo que ningún hombre podía romper ese bambú con la mano desnuda.
El anciano replicó que el Maestro podía hacerlo. Aconsejó al visitante que abandonara su proyecto hasta el momento que fuera capaz de hacer lo mismo. Abrumado, el experto juró volver y superar la prueba.
Durante dos años se entrenó intensivamente rompiendo bambúes. Sus músculos y su cuerpo se endurecían día a día. Sus esfuerzos tuvieron sus frutos y un día se presentó de nuevo en la puerta de la escuela, seguro de sí. Fue recibido por el mismo anciano. Exigió que le trajeran uno de esos famosos bambúes de la prueba y no tardo en calarlo entre dos piedras. Se concentró durante algunos segundos, levanto la mano y lanzando un terrible grito rompió el bambú. Con una gran sonrisa de satisfacción en los labios se volvió hacía el frágil anciano. Este le declaró un poco molesto:
 
- Decididamente soy imperdonable. Creo que he olvidado precisar un detalle: el Maestro rompe el bambú… sin tocarlo.

El joven, fuera de sí, contestó que no creía en las promesas de este Maestro cuya simple existencia no había podido verificar. En ese momento, el anciano cogió un bambú y lo ató a una cuerda que colgaba del techo. Después de haber respirado profundamente, sin quitar los ojos de bambú, lanzó un terrible grito que surgió de lo más profundo de su ser, al mismo tiempo que su mano, igual que un sable, hendió el aire y se detuvo a 5 centímetros del bambú… que saltó en pedazos.
 
Subyugado por el choque que acababa de recibir, el experto se quedó durante varios minutos sin poder decir un palabra, estaba petrificado. Por último pidió humildemente perdón al anciano Maestro por su odioso comportamiento y le rogó que lo aceptara como discípulo.
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martes, 6 de noviembre de 2012

Juicios


De Cuentos y fábulas de Buda de Sri Deva Fénix (Prof. Félix E. Díaz)

 
En una aldea había un anciano muy pobre, pero hasta los reyes lo envidiaban porque poseía un hermoso caballo blanco.
Los reyes le ofrecieron cantidades fabulosas por el caballo pero el hombre decía:

- Para mí, él no es un caballo, es una persona. ¿Y cómo se puede vender a una persona, a un amigo?

Era un hombre pobre pero nunca vendió su caballo.

Una mañana descubrió que el caballo ya no estaba en el establo. Todo el pueblo se reunió diciendo:

- Viejo estúpido. Sabíamos que algún día le robarían su caballo. Hubiera sido mejor que lo vendieras. ¡Qué desgracia!

- No vayáis tan lejos -dijo el viejo- Simplemente decid que el caballo no estaba en el establo. Este es el hecho, todo lo demás es vuestro juicio. Si es una desgracia o una suerte, yo no lo sé, porque esto apenas es un fragmento. ¿Quién sabe lo que va a suceder mañana?

La gente se rió del viejo. Ellos siempre habían sabido que estaba un poco loco. Pero después de 15 días, una noche el caballo regresó. No había sido robado, se había escapado. Y no solo eso sino que trajo consigo una docena de caballos salvajes.
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lunes, 5 de noviembre de 2012

La Olita Ignorante

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De Cuentos y fábulas de Buda de Sri Deva Fénix (Prof. Félix E. Díaz)


Erase una vez una olita pequeñita que vivía muy alegre junto a otras olitas, allí mar adentro.
A ella le gustaba mucho saltar y disfrutar de la compañía de sus compañeras. Tenía fama de ser muy alegre y divertida.
Un día por eso de las corrientes marinas, nuestra protagonista se fue desplazando hacia tierra y cuál no sería su desconsuelo cuando observó en uno de sus saltos, que las otras compañeras que le precedían terminaban rompiéndose contra el acantilado, o desapareciendo entre la arena de la playa, o fruto del reflujo marino, eran desplazadas hacia otras costas.
Toda compungida se volvió hacia su mejor amiga que se encontraba asustando a las gaviotas y le dijo:
 
- Qué ignorante eres. Estás jugando y divirtiéndote sin haberte dado cuenta que dentro de poco, cuando la corriente nos lleve hacia la tierra, desapareceremos para siempre y no nos volveremos a ver!
 
Y su amiga, la otra ola, le contestó:
 
- Ignorancia la tuya, que todavía no te has dado cuenta que lejos de desaparecer estaremos juntas para siempre, porque entre todas somos… ¡El mar!
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domingo, 4 de noviembre de 2012

El valor de las cosas

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De Cuentos y fábulas de Buda de Sri Deva Fénix (Prof. Félix E. Díaz)

 
- Vengo, maestro, porque me siento tan poca cosa que no tengo fuerzas para hacer nada. Me dicen que no sirvo, que no hago nada bien, que soy torpe y bastante tonto. ¿Cómo puedo mejorar? ¿Qué puedo hacer para que me valoren más?

El maestro, sin mirarlo, le dijo:

- Cuánto lo siento muchacho, no puedo ayudarte, debo resolver primero mi propio problema. Quizás después…-y haciendo una pausa agregó: Si quisieras ayudarme tú a mí, yo podría resolver este tema con más rapidez y después tal vez te pueda ayudar.

- E…encantado, maestro - titubeó el joven pero sintió que otra vez era desvalorizado y sus necesidades postergadas.

- Bien - asintió el maestro.

Se quitó un anillo que llevaba en el dedo pequeño de la mano izquierda y dándoselo al muchacho, agregó-toma el caballo que está allí afuera y cabalga hasta el mercado. Debo vender este anillo porque tengo que pagar una deuda. Es necesario que obtengas por él la mayor suma posible, pero no aceptes menos de una moneda de oro. Vete ya y regresa con esa moneda lo más rápido que puedas.
 

El joven tomó el anillo y partió.

Apenas llegó, empezó a ofrecer el anillo a los mercaderes. Estos lo miraban con algún interés, hasta que el joven decía lo que pretendía por el anillo.
Cuando el joven mencionaba la moneda de oro, algunos reían, otros le daban vuelta la cara y sólo un viejito fue tan amable como para tomarse la molestia de explicarle que una moneda de oro era muy valiosa para entregarla a cambio de un anillo.

En afán de ayudar, alguien le ofreció una moneda de plata y un cacharro de cobre, pero el joven tenía instrucciones de no aceptar menos de una moneda de oro, y rechazó la oferta. Después de ofrecer su joya a toda persona que se cruzaba en el mercado - más de cien personas - y abatido por su fracaso, monto su caballo y regresó.
Cuánto hubiera deseado el joven tener él mismo esa moneda de oro. Podría entonces habérsela entregado al maestro para liberarlo de su preocupación y recibir entonces su consejo y ayuda.
 

Entró en la habitación.

- Maestro - dijo -, lo siento, no es posible conseguir lo que me pediste. Quizás pudiera conseguir dos o tres monedas de plata, pero no creo que yo pueda engañar a nadie respecto del verdadero valor del anillo.

- Qué importante lo que dijiste, joven amigo - contestó sonriente el maestro -. Debemos saber primero el verdadero valor del anillo. Vuelve a montar y vete al joyero. ¿Quién mejor que él, para saberlo? Dile que quisieras vender el anillo y pregúntale cuanto te da por él. Pero no importa lo que te ofrezca, no se lo vendas.
Vuelve aquí con mi anillo.

El joven volvió a cabalgar.

El joyero examinó el anillo a la luz del candil, lo miró con su lupa, lo pesó y luego le dijo:

- Dile al maestro, muchacho, que si lo quiere vender ya, no puedo darle más que 58 monedas de oro por su anillo.

- ¡¿58 monedas?! - exclamó el joven.

- Sí - replicó el joyero -, Yo sé que con tiempo podríamos obtener por él cerca de 70 monedas, pero no sé… si la venta es urgente…

El Joven corrió emocionado a casa del maestro a contarle lo sucedido.

- Siéntate - dijo el maestro después de escucharlo -. Tú eres como este anillo: una joya, valiosa y única. Y como tal, sólo puede evaluarte verdaderamente un experto. ¿Qué haces por la vida pretendiendo que cualquiera descubra tu verdadero valor?
Y diciendo esto, volvió a ponerse el anillo en el dedo pequeño de su mano izquierda
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lunes, 29 de octubre de 2012

La percepción de los sabios


De Budismo, la escencia del Zen de Thomas Cleary

El Sutra de la Luz Infinita dice: “Los ríos, lagos, pájaros, árboles y bosques invocan al Buda, la Verdad y la Comunidad.
Basta un instante de consciencia no discriminativa para que aflore la gran sabiduría. Esto es como verter agua en el océano o insuflar aire en un huracán.
Además, ¿cómo se produce la discriminación? “Buda” es un término provisional que designa lo que no puede verse por más que miremos, lo que no puede oirse por más que escuchemos, lo que no tiene principio ni fin por más que lo busquemos. “Buda” engloba la forma y el sonido, abarca el cielo y la tierra, penetra en lo más alto y lo más bajo. No se trata de un fenómeno externo y, por tanto, no existe perspectiva, persona ni pensamiento aparte de él, y se halla presente en todo lugar y en cada cosa.
“Buda” es la fuente original de la consciencia, siempre omnipresente e inmutable a pesar de la decadencia del cuerpo. Sin embargo tú no puedes utilizar todavía lo que siempre está presente. La budeidad es maravillosa pero si te obsesionas con ella la transformarás en una enfermedad. Como dice el proverbio: “Aunque el polvo de oro sea muy preciado, si cae en tus ojos te cegará”.
Un patriarca dijo: “No es mente, no es Buda, no es nada, ¿De qué se trata?” Con eso está dicho todo. Ésta es la espada de diamante que corta todas las obsesiones.
Otro maestro dijo: “La menor confusión puede atraparte en actividades infernales, el más pequeño sentimiento puede encadenarte para siempre. Detén todos los sentimientos ordinarios y no necesitarás buscar la sabiduría porque ésta brotará espontáneamente”
 - Maestro Xiatang
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miércoles, 26 de septiembre de 2012

Los miles


Del Octavo capítulo del Dhammapada

1.Mejor que mil palabras sin significado es una sola con significado que al ser escuchada produce paz.

2. Mejor que mil versos sin objeto es una estrofa que al ser escuchada produce paz.

3. Mejor que recitar cien versos sin objeto es un verso del Dharma (dhammapada) que al escucharlo produce paz.

4. Mejor que el que derrota a miles entre miles de hombres en batalla es quien vence sólo a uno: a sí mismo; ése es el victorioso supremo.

5. La victoria sobre uno mismo es mejor que sobre los demás. Cuando un hombre se ha conquistado a sí mismo y actúa siempre con autocontrol, ni los devas ni los espíritus, Mara o Brahma pueden revertir en derrota la victoria de un hombre como ése.

6. Aunque uno hiciera sacrificios de a miles, mes tras mes, durante cien años; si otro rindiera homenaje durante un solo momento a un solo hombre perfeccionado por dentro, ése homenaje es mejor que los cien años de sacrificios.

7. Aunque uno cuidara el fuego sacrificial durante cien años en el bosque; si otro rindiera homenaje a un solo hombre perfeccionado por dentro durante un sólo momento, ese homenaje es mejor que los cien años de cuidar el fuego sacrificial.

8.- Todos los sacrificios y las ofrendas que un hombre que desea mérito pudiera hacer en un año en el mundo, no son dignos ni de un cuarto del mérito del homenaje al hombre que sigue el camino recto y correcto.

9. Cuatro cosas principales aumentan en el hombre que es respetuoso y siempre honra a sus mayores: el largo de la vida, el buen aspecto, la felicidad y la fuerza.

10. Mejor que vivir cien años sin disciplina moral y sin estar centrado es la vida de un solo día de quien está absorbido en la meditación.

11. Mejor que vivir cien años sin sabiduría y con una mente que no está centrada y carece de control es la ida de un solo día de quien está absorbido en la meditación.

12. Mejor que vivir cien años con escasa energía y sin hacer el esfuerzo correcto es la vida de un solo día de quien realiza muy intensamente el esfuerzo correcto.

13. Merjor que vivir cien años sin ver el surgimiento y el pasar de las cosas es la vida de un solo día de quien ve el surgimiento y el pasar de las cosas.

14. Mejor que vivir cien años sin ver el estado más allá de la muerte es la vida de un solo día de quien ve el estado más allá de la muerte.

15. Mejor que vivir cien años sin ver el Dharma supremo es la vida de un solo día si uno e el Dharma Supremo.
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La aurora de la verdad


......................................................De Antología Zen "Cien historias de iluminación"
......................................................Versión y recopilación de Thomas Cleary


Genrō viajo por todo el Japón visitando a Maestros Zen desde que tenía 19 años. Más adelante, pensó para sí mismo: "Los instructores son iguales en todas partes y guían al azar. No se puede confiar en ellos. Si permanezco en una comunidad, perderé un montón de tiempo en cosas triviales. Será mejor para mí si viviera solo en un lugar desierto para meditar con resolución."
Una tarde, mientras contemplaba la puesta de sol, Genrō reflexionaba internamente: "He pasado ya cinco años trabajando sobre el zen día y noche. Si paso mis días de esta manera, ¿llegaré a recorrer algún día todo el camino?."
Genrō se sentó entonces en una piedra y se sumergió en una intensa concentración. Sin darse cuenta se quedó allí sentado toda la noche. No siendo consciente del rayar del alba, Genrō oyó repentinamente la campana de un templo distante. En ese momento su mente se abrió y alcanzó una gran iluminación.
En aquella época Genrō tenía 24 años y compuso un poema improvisado sobre aquel feliz evento:

Al amanecer, en respuesta a la campana del templo, el universo se abre;
la órbita del sol, brillante, procede del Gran Este.
Cuál sea la escencia de este principio, no lo sé. Sin saberlo, mi quijada está llena de un vendaval de risas.
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martes, 25 de septiembre de 2012

No te engañes


De Enseñanzas Zen, edición de Thomas Cleary


Vienes aquí en busca de sentencias y enseñanzas, de inéditas expresiones y líneas elegantes, atraído inútilmente por las palabras. Soy viejo y me queda poca energía; soy un pésimo orador y no tengo ninguna conversación insustancial para ofrecerte. Si me preguntas acerca de algo, te contestaré de acuerdo a tus preguntas, pero no puedo transmitirte ninguna misteriosa maravilla, ni nada que consiga llamar tu atención.
Nunca he afirmado la existencia de Buda o del dharma, ni la de la persona corriente o sabia, ni la del más allá, o la del aquí y ahora; tampoco tengo la intención de sentarme aquí para atarte. Constantemente estás sufriendo mil y un cambios movido por las infinitas interpretaciones que siempre acarreas contigo, experimentando los resultados de tus propias acciones. No tengo nada exotérico o esotérico que explicarte, ni apariencia o intención alguna que representar ante ti.

T'ou-tzu (819-914)
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domingo, 26 de agosto de 2012

Limpiar el trasero del Buda

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De Antología Zen: cien historias de iluminación.
Versión y recopilación de Thomas Cleary


En el grupo del Maestro Zen  Hakuin había un monje loco que pensaba que su ser había alcanzado la identidad del Buda. Arrancaba las escrituras budistas y usaba sus páginas como papel de retrete.

Otros monjes le llamaban la atención por ello, pero él no hacía caso, y replicaba con altanería: "¿Qué hay de malo en usar las escrituras budistas para limpiar el trasero de un Buda?

Entonces alguien repitió esto al Maestro Hakuin, quien preguntó al monje loco: "Dicen que estás utilizando las escrituras budistas como papel de retrete. ¿Es esto verdad?"

El monje loco dijo: "Sí. Yo soy un Buda. ¿Qué hay de malo en usar las escrituras budistas para limpiar el trasero de un Buda?"

Hakuin dijo: "Estás equivocado. Puesto que se trata de un trasero de Buda, ¿por qué utilizar papel viejo ya escrito? Deberías limpiarlo con papel limpio en blanco"

El monje loco se avergonzó y pidió disculpas.
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miércoles, 22 de agosto de 2012

Los pensamientos

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Del Tercer capítulo del Dhammapada


1. La mente es evasiva, movediza y agitada; el sabio la endereza como un artífice flechero lo hacecon el cuerpo de una flecha

2. La mente de uno se revuelve de un lado al otro  tratando de romper el control del Mara, como un pez saltando de su hogar en el agua y puesto sobre la tierra seca.

3. Es bueno contener a la mente de uno, incontrolable,  de movimientos rápidos y que, tal como es, sigue sus propios deseos. Una mente disciplinada lleva a la felicidad.

4. Un sabio debe cuidar de su mente porque ésta es muy difícil de rastrear, extremadamente sutil y sigue sus propios deseos. Una mente vigilada trae felicidad.

5. La mente vagabundea sola a lo largo y ancho. Incorpórea, mora en la caverna del corazón. Quienes la mantienen bajo control, escapan de los lazos de Mara.

6. Si su mente no está dominada, no conoce el verdadero Dharma y ha perdido su paz mental, la sabiduría de un hombre no llega completarse.

7. Para un hombre con su mente libre de la afluencia de pensamientos y de agitación, abandonado tanto el mérito como el mal, no hay ni peligro ni miedo.

8. Sabiendo que este cuerpo es como una vasija de barro, hazle la guerra a Mara con la espada de la sabiduría, y estableciendo tu mente como una fotaleza, defiende lo que haz ganado permaneciendo libre de apego.

9. Antes de que pase mucho tiempo, este cuerpo estará yaciendo en el suelo, descartado e inconsciente como un inútil trozo de madera podrida

10. El propio pensamiento de uno mal dirigido puede hacernos más daño que un enemigo o alguien que nos desea el mal.

11. Ni siquiera tu madre, padre o cualquier otro pariente puede hacer tanto bien como el propio pensamiento correctamente dirigido.
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lunes, 20 de agosto de 2012

Un retiro Zen

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......................................................De Antología Zen "Cien historias de iluminación"
......................................................Versión y recopilación de Thomas Cleary


El maestro zen Taigu vivió por un tiempo adentrado en las montañas en la provincia al norte de kioto. Escribió un par de poemas conmemorando esta estancia:

..............................No más problemas urbanos, 
..............................ni disputas de opiniones:
..............................En otoño barro
..............................las hojas junto al arroyo;
..............................en primavera oigo
..............................a los pájaros en los árboles.

..............................Llega la primavera al mundo humano
..............................con vasta y magna bondad;
..............................la eclosión de cada flor
..............................habla ampliamente de un Buda.
..............................Sin saberlo, la nieve restante
..............................se ha fundido por completo.
..............................Miríadas de formas desenfruncen sus cejas
..............................al unísono, cual si fueran sólo una
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