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domingo, 22 de mayo de 2016

Dejar de fumar fumando: 33 mejores y más groovies alternativas al tabaco

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Nunca me ha parecido que la gente que fuma (cigarros normales, de cajetilla) se vea especial, extraordinaria, sensual, sexy, más segura de sí misma, ecuánime ni nada, (salvo en contadísimas excepciones). Y lo que me sorpende de todo esto es que hayan personas que digan que sufren una cruenta adicción al tabaco comercial, que no puedan dejar de fumar.

Los defensores de la nicotina dicen que las bocanadas de humo trae consigo sensaciones de tranquilidad, de euforia. Y sí, también tuve un tiempo allá en los comienzos del milenio en curso, en que quizé develar el secreto de la adicción al tabaquillo, y me puse también como locomotora a experimentar, a querer lograr el gusto por su consumo, y así, llegué a probar, ¿cómo no?, de casi todas las marcas disponibles en el mercado local: malrlboro, pall mall, Benson and Hedges, Raleigh, faros, etcétera, y aún así los mentolados, ninguno me causaba esa sensación de nirvánico bienestar que muchos perjuran tener al pasar el venenoso humo a su pulmones. Intenté sinergias con también muchos alcoholes y nada. Sólo potenciaban los efectos de resaca a la mañana siguiente, y lo peor de todo era el olor que se impregnaba por días en los dedos, la ropa y las fosas nasales.

No se me hizo para nada, nada melodrámatico, nada difícil dejarlo. Lo deje así, de una noche a la mañana siguiente. No vi el porque de tanta competencia de Drama-queens que no podían dejar de fumar. Llegué a la suposición que tan sólo se trataba de llamar la atención.

Hata que, bueno, hace un par de años, me dio por curiosear en el fantástico mundo de la etnobotánica, o dicho en palabras menos rebuscadas: en las plantas psicoactivas.


Encontré que éstas tenían verdaderos efectos de bienestar, de auténtica introspección metafísica psicodélica y con mínimos efectos colaterales, o de hecho, ninguno, con respecto a lo de las crudas, mareos, ascos, todo eso. En cambio, los sabores, los aromas, y las sensaciones eran bocanadas de dicha, de claridad, y en ocasiones de visiones creativas, que inspiraban a estar en paz, a poner en claro y en marcha proyectos personales y otros etcéteras.

Y no, no me refiero a la marihuana. Hay en nuestra amada naturaleza muchísimas plantas que nos traen al interactuar con nuestra bioquímica corporal, bienestar, equilibrio emocional.

Hay muchísimas alternativas en el mundo de las plantas fumables, que no aceleran los procesos de envejecimiento como lo hacen los cigarros conocidos, y lo mejor de todo, que no nos dejan pestilentes. Y, contrario a lo que sucede con el cigarro con nicotina y sus otros cientos de aditivios venenosos, sí nos hacen sentir más sensualidad, euforia, sabiduría, calma. Siendo lo mejor de todo: el precio de conseguirlas. Es mucho más barato, o incluso gratis, sí, ¡Gratis! y para plus coronador, son legal highs, es decir, plantas que te elevan y
no son prohíbidas por la ley.

Te comparto pues, algunas de estas plantas y breves descripciones de sus sabores, aromas y efectos:

*PD. Algunas de estas plantas podrían encontrarse en tu localidad, sea en tiendas naturistas, o en los bosques o montes cercanos, incluso en tu cuadra, o en tu jardín :). Chécalos*
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33 plantas fumable más groovies que el tabaco, ¡yeah!

1) Damiana (turnera diffusa): Se utiliza para el sistema nervioso, como tónico y para incrementar el líbido cuando se toma en té o en infusiones, y se potencian los efectos si es fumada, también tiene propiedades onirogénicas, es decir, que producen más sueños al dormir, llegando a ser estos más vívidos y son recordados al despertar. Lo que me gusta de los tés y de fumarla, es que en verdad hace que uno tenga sueños vívidos y eróticos, muy senuales. Al ser fumada, hay un ligero aletargamiento, sensaciones de bienestar y si se fuma una buena dosis, hay efectos psicodélicos, aunque no tan pronunciados como los de la weed. Su sabor es agradable, aunque puede llegar a irritar un poco la garganta.

2) Eucalipto: resulta también medicinal, para los casos de moqueras y secreciones, pseudo-expectorante. La sensación es fresca, aunque no tanto como la de los cigarros mentolados. El aroma expelido tampoco es desagradable.

3) Coleus Blumei: Prima de la Salvia Divinorum, también llamada el Ahijado o Capa de rey. Es una planta ornamental que estoy seguro has visto en muchos jardines públicos y privados.
Se dice que tiene compuestos parecidos a la Salvinorina-A, que es el responsable de los súper-viajes con la Salvia de los adivinos. Hay quienes claman que es alucinógenas cuando es bebida en té o fumada, pero que requiere grandes cantidades. En mi experiencia, bebida, produce ligerísimos estados de enrarecimiento, pero no es para nada algo psicodélico, es como un susurro de un estado hipnagógico. Fumada igual. No produce efectos significativos. Aunque, la forma de ingerirla es en combinación con otras plantas que por el momento no comentaré, pues tiendrá que ver con otro post.

4) Dormilona (mimosa púdica): Sí, son esas plantitas que al tocadas se cierran. Utilizadas en medicaciones naturistas amazónicas para aumentar el líbido, sus hojitas y sus cortezas al ser fumadas traen un agradable sensación de calma, de apaciguamiento. Se supone que de entre todas las especies de mimosas, es la que menos tiene concentraciónde DMT. Igual y no sirve por si sola como  elemento psicodélico, pero resulta en un buen aditivo de la ayahuasca (Aporta el espíritu de la fortaleza y la sensibilidad interior)

5) Ginko biloba: un nootrópico base por exelencia que en tés e infusiones fortalecen las capacidades de memorización y focalización. En otras palabras, mantiene al cerebro fresco, en forma. Fumado tiene un sabor algo... "raro", si, raro no descibe mucho, ni tampoco "no es agradable pero tampoco desagradable", así que "raro" es como mejor lo describo por ahora (también ya pasó muuucho tiempo desde que lo probé)

6) Vocaganga africana: Contiene alcaloides similares a la ibogaina, utilizada para combatir adicciones a drogas fuertes y alcoholismo que realmente funciona.  Cuando se bebe una infusión o tés de sus cortezas, hojas, raíces y/o semillas, incrementa el ritmo cardíaco, es tónico muscular, aumenta la atención y la agudeza visual, la resistencia física y  deja en estado de alerta. Por ésta razón, es utilizado por algunas tribús africanas para ir de cacería y tener éxito. Su mejor aroma y sabor a nueces proviene de las semillas, que, si son trituradas y pulverizadas se puede uno armar un cigarro de un muy aceptable sabor que te deja con un estado de vitalidad y bienestar, y ciertamente, sí llegué a sentir un subidón, un aceleramiento de los latidos del corazón, se destapan los latidos y aumenta la cachondez, el deseo sexual.

7) Hortensias: Según hubo un romor, hace un par de años de que en Francia, los galos se comenzaban a elevar fumando hortencias, pues estaban por todas partes, en jardineras, parques y lugares públicos, aún y con que estas flores tuvieran tóxicos cianúricos que resultaban cancerígenos. Lo llegué a probar, pese a que la sensación era realmente irritante, aunque no conseguí efectos enteogénicos, solo cierto apendejamiento, que supongo es lo que muchos buscan. No la recomiendo, más que nada por su sabor y porque después hay palpitaciones en la cabeza que son preludio de jaquecas (también hay que cuidar que no hayn sido tratados con fertilizantes artificales y herbicidas)

8) Calea Zacatechichi: una planta onirogénica de las más conocidas, efectivas y utilizadas por onironautas herbolarios que se inician en las plantas de los sueños. Se supne que los indios chontales hacen bebidas y fuman de las hojas de la planta para conseguir visiones y revelaciones en sueños. Cabe destacar que es verdad todo lo que está dicho en cuanto al sabor amarguísimo de la planta que te hace gesticular como si hubieras sido sodomizado por una pandilla de hipopótamos. Tanto en té como fumada es realmente asqueroso, unos de los sabores más amargos que haya probado en mi vida, sólo comparados con las artemisas vulgaris y absinthium. En cuanto a los sueños, no produce sueños lúcidos, aunque si vívidos.

9) Artemisa absinthium: planta de la que produce la absenta, el ajenjo, el cuál es de realativa y fácil elaboración. Es una de las hierbas más amargas, sabe a insecticida, y es por ésta razón supongo, que es un pesticida y repelente natural de muchos bichos indeseable en los jardines. El alcaloide responsable de sus efectos pseudo-visionarios es la tujona, que es también tóxica cuando es ingerida en grandes cantidades (cosa que no se recomienda, a menos que quieras añadir unos capítulos más al Libro del Apocalipsis, que por cierto, fue escrito por Juan de patmos bajo los efectos constantes de la ingesta del ajenjo, razón por la cual lo menciona tantas veces en el transcurso de los infernales episodios del libro bíblico último). Fumado es más tolerable que bebido, aunque también hay una fuerte  sensación de irritación y quemazón. No es recomendable para quien busca relajarse, más si para inspirarse artísticamente o tener sueños vívidos, los cuales, en mi experiencia, están cargados de simbolismos esotéricos, metafísicos, sobrenaturales, arquetípicos. En lo personal, tiene una muy interesante sinergia com amidas de ácido lisérgico de semillas de Morning Glory o Agreya nervosa (rosa lisérgica).

10) Artemisa vulgaris: Una de los ingredientes mágicos de las wiccas para rituales visionarios. Es también onirogénica. Al igual que la artemisa absinthium, puede consumirse mediante tés, infusiones o en cigarro. Fumada es también irritante como su prima la artemisa absinthium, pero en menor medida y lo mejor de todo es que no contiene esos agentes neuro-toxicos. Induce estados de extrañez, ligeros mareos que traen también ligeras sensaciones de que la maquinaria de percepciones extrasensoriales ha sido activada en nuestro interior. Igual, no es recomendable para fumadores que busquen sensualidad, deseo o verse y sentirse cool.
Creo que es muy acertado que sea utilizada en rituales mágicos y de exploración ocultista. Y, aunque debería de ser motivo de análsis de otro post, creo que la mejor sinergia de ésta hierba fumada, es junto a la artemisa absinthium con algo de damiana, calea y Ashwaganda. Es aquí donde comienzan verdadros episodios nocturnos místicos, durante el estado hipnagógico y del sueño profundo.

11) Canavalia maritima: Por si sola, no tiene efectos psicoactivos, ni consumida oralmente o fumada, aunque su aroma es muy rico, como a panecillos que se acompañarían deliciosamente en una tarde, bebiendo café, o bien en la playa. Y de hecho, fumada junto a este cafecito, hace que la tarde se disfrute mucho más. Su sabor al ser fumada es fresco, agradable y limpio. Aunque, como aditivo de otras plantas como el cannabis, aumenta su potencia. Es como si fuera el "Nitro" de la nave psiconáutica.  También se lleva bien con los lirios acuáticos blanco/loto blanco (Nymphaea odorata) y el loto azul (Nymphaea caerulea), aumenta las sensaciones de euforia y de sensibilidad.

12) Ashwaganda: Muy utilizado en la medicina ayurvédica como relajante, tranquilizante del sistema nervioso, fumado por si solo no trae consigo dichos efectos de manera perceptible (pues no es forma de absorción y quizá sus alcaloides son destruídos con la combustión), de todas maneras, su sabor no es malo, pasa sin pena ni gloria a través de las papilas gustativas y las las mucosas bucofaríngeas.  Como sea, añadido a otras plantas, incrementa los efectos de los elementos con los que esté sinergizando. Por ejemplo, junto a la Harmala, produce estados de embotadez, como de huecos o lapsos donde no se está pensando en nada, en que la mente parece despojarse de pensamientos merodeadores, lo cuál se traduce en apendejamiento momentáneo.

13) Petunias: se cuentan en varios reportes que fumada, la flor junto a sus hojas, puede crear sensaciones de levitación, de elevación corpórea. No llegué a distinguir dichas sensaciones, ni aún fumando considerables gramos. En cuanto al sabor: feo.

14) Maracuyá (passiflora incarnata): Realmente sólo la llegué a probar de manera fumada una vez, y no recuerdo, para ser sinceros, el sabor. Lo que sí es que fumada, no produce reacciones psicoactivas, más sí en té, que es relajante y efectivo para los casos de insomnio y nerviosisimo. Y mucho más cuando se combina con valeriana y damiana. Sueño y buen-dormir garantizados  (Además de que resulta una combinación onirogénica que potencia en gran medida la calidad visual y auditiva de los sueños, que aunque no llegan a ser lúcidos, si vívidos. Y, si se le suma una dosis moderada de melatonina... ¡Ufff! ¡Uy! Sueños que parecen cuadros del Circo Du Solei)

15) Rudra Siria (Peganum harmala): Inhibidor de la MAO por exelencia en los aditivos de la ayahuasca urbana. Si sus semillas son trituradas (preferentmente pulverizadas) y agregado a plantas ricas en DMT, si bien no produce tremendos viajesotes alucinantes como los de la ayahuasca o del DMT mismo, si que tiene efectos enteogénicos y ciertas cargas de introspección. Vienen preguntas de cierta trascendencia y visiones sutiles, desde focalización de situaciones en donde hay confrontación (principio terapéutico de las medicinas sagradas de las plantas maestras) así como evocaciones de la divinidad, y de nuestra misión de hacer el bien, de vivir, amar y todo eso. Un sinergia muy activa e interesante ha sido de la rudra siria + tepezcohuite (mimosa tenuiflora) + ashwaganda + cannabinoides o bien con coleus blumei púmica. Luego de unas caladas, la escritura de versos místicos y de inspiración divina se facilita de sobremanera. Sobre el sabor, es rico,
tiene sabor como a café negro.

16) Cálamo aromático (acorus calamus): Tiene ciertas propiedades que despiertan el apetito, y según tengo entendido mejoran la calidad de la motriz intestinal o algo así, cuando es ingerido por vía oral. Fumada según también tiene propiedades psicoactivas similares a la del cannabis, aunque no fue mi caso, sólo ciertos mareos, sutiles, nada más. Lo mismo que fumar cualquier otra cosa en demasía, supongo. Como sea, supongo que depende de la sinergia con la bioquímica corporal individuo. El sabor, no es malo, es como fumar zacate (no he fumado zacate, pero supongo que a eso sabe, haha)

17) Tagetes lemonii y tagetes nelsonii: Debido a que en un principio resulta muy difícil confundirla - debido a su excesiva aperiencia y propiedades de distinción casi idénticas -,con la que tiene efectos psicoactivos que es la Tagetes lucida,  se llego a probar éstas dos, sólo pa´la botana, pa´ver que probables efectos tenía, se experimentaron, siendo inocuas su ingesta mediante la fumada. Se supone que es utilizada como condimentos en ciertos platillos. Son primas del Zempasuchitl. Su aroma al estrujarlos es a limón, a lima, a algo cítrico. Y su sabor al ser fumada (hojas y pétalos) es algo refrescante. Supongo así han de saber las hojitas de los limones. Son ricas.

18) Tagetes lucida, se supone que los hicholes de la sierra madre lo fuman y lo consumen junto al peyote para enriquecer la experiencia visionaria, visual del alucine mezcalínico.
Se diferencia de la tagetes lemonii y nelsonii, por su sabor al estrujarlos, que desprende un aroma a aníz. Más dulce y menos cítrico que éstas dos, y, claro, la parte de fumarla así sóla,  teóricamente provoca visiones coloridas con los ojos cerrados. No fue mi caso, sólo cierta sensación de ligereza interior, y no sé si haya sido el momento, pero efectivamente, los colores se perciben más vívidos, con más contraste e intensidad, eso es todo. Nada que no fuese parte de los pensamientos habituales al cerrar los ojos, aunque, sin vividez. El sabor es rico, suave, aunque algo irritante que se torna medio-agrio. Aunque no tanto como sus primas lemonii y nelsonii.  Ninguna de las tagetes han sido probados aún como aditivos o en combinación hasta ahorita, quizá después.

19) Leonotis leonorus (marihuanilla): Según se dice produce efectos como los de la weed, y aunque ciertamente produce ciertos mareos, su sabor es feo (como a hierba malhumorada debido a síndrome premenstrual) y raspa la garganta.
No noté efectos de elevación notables ni reflexión enteogénica.

20) Centella asiática: Otro nootrópico popular y económico que mejora la actividad relacionada a la memorización y las habilidades cognitivas. Aunque ya pitado al parecer sus bondadosas propiedades de preservación y mejora neuronal desaparecen. No hay efectos sentidos, y en cuanto al gusto es un tanto amargo.

21) Tepezcohuite (mimosa tenuiflora): el mejor sustituto del yagé (Banisteriopsis caapi) en la preparación de análogos de la ayahuasca (mimohuasca), que contiene gran cantidad de DMT en tallo, hojas, corteza y raíces (siendo en éstas últimas donde hay más concentración del alcaloide). Fumada así sola, sin extracciones, no hay efectos notorios. Pero al ser sinergizada con otros elementos tales como los mencionados arriba que contienen inhibidores de las monoamino oxidasas

23) Silene capensis: Otra de las más efectivas plantas para lograr los sueños lúcidos (o al menos vividos) utilizadas por los Xhosa en África. La raíz es la parte utilizada en infusiones frías, pero en la combustión se pierden sus propiedades, por lo tanto, no hay psicoactividad en la fumada. Como sea, su aroma natural a clavo (el condimento) al ser inhalado, adquiere un sabor suave, arenosito, pero no rasposo, agradable. Igual y su sabor es magnificado si se combina con ashwaganda.

24) Teresitas rosas/ Vinca de Madagascar (catharanthus roseus): Otra de esas plantas que abundan (al menos en el país) en cada esquina, brotando en los lugares menos esperados. Sus hojas y pétalos son utilizados en remedios caseros de meicina tradicional naturista para usos diversos, aunque, también posee químicos que son ingredientes activos de la quimioterapia, pues impide la división celular de células cancerosas, es decir, malas, aunque también de las buenas, por lo cual, su uso inadecuado puede devenir en síntomas visibles como caída del cabello, debilidad física y otras reacciones  adversas molestas. Aún así, pétalos y hojas consumidas oralmente (en té) tiene efectos psicotrópicos que producen estados alternativos de conciencia, que no van acompañados de distorsiones visuales y sensorial, fotosensibilidad, y sensaciones extrañas (de esas en que sientes que "algo está pasando"). Como sea, fumadas no tienen efectos enteogénicos ni narcóticos ni nada, y su gusto es amargo, hierboso.

25) Loto blanco / lirio acuático blanco (nymphaea odorata): Se supone que tiene propiedades sedativas cuando se come o se prepara en té, es tranquilizante. Ingerido vía humo no representa efectos sobre el sistema nervioso central,  o al menos no en dosis bajas, medias (un par de gramos), de todas maneras, su sabor no es malo, es... "blanco"... no se me ocurre otro adjetivo para describir la sensación, hehe.

26) Loto azul (nymphaea caerulea): Tiene propiedades narcóticas, sedativas, antidepresivas, de sensaciones de placidez, de entereza "multidimensional", casi mística, el estrés, la ansiedad, las preocupaciones desaparecen mágicamente, pese a que el sabor es nauseabundo. En té puede acompañarse con algún endulzante como miel, para disolver un poco su sabor, y al ser ingerida en humo, conserva sus propiedades  relajantes, con un humo que sabe no es del todo mal, y que es más tolerable que beberla o comerla. Luego de probarla, coomprenderás porque era una planta sagrada muy considerada y utilizda en las escuelas de misterios en el antiguo Egipto.

27) Valeriana (valeriana officinalis): otra de esas hierbas relajantes que socorren a los insomnes, ansioso y a los onironautas que buscan el sueño lúcido o vívido mediante las vías herbolarias. Tanto aroma y gusto son feos, horribles así que se puede optar por añadir endulzantes a las bebidas que se preparen de ésta hierba. En cuanto a la fumada, no resulta tranquilizante y la ingesta es irritante, agria y el humo exhalado apesta tanto como o más que el cigarro de nicotina, no creo que valga la pena envolverla en papel arroz o ponela en pipas ni bongs ni nada de eso. Como sea, en su forma de té y en combinación con maracuyá, damiana californiana, melatonina, silene capensis y synaptolepis kirkii es un boleto a los reinos del séptimo cielo de la tranquilidad, del shalom y de hermosos sueños vividos. Produce además de prolongación de la actividad en la fase de sueños MOR (o REM) un descanso reparador.

28) Albahaca (Ocimum basilicum): Otra de esas delicosas plantas aromáticas que no podían faltar entre los remedios caseros de las abuelas para tratar la fiebre, la ansiedad, para rituales de cuarandería y magia blanca, y en algunas recetas culinarias.
Cuando se prepara en té o se acompaña otras bebidas como agua de limón, además de ser de gran beneficio para el organismo, es riquísima. Dota de sensaciones refrescantes, vigorizantes, sanadoras. Fumada es refrescante aunque puede sentirse algo de "quemazón fresca". Se requiere de varias caladas para que cierta "elevación" sea percibida.

29) Bacopa monieri: Otro nootrópico natural utilizados en la medicina ayurvédica y por quienes gustan de lustrar sus cerebros. Consumidos via oral es la forma recomendada para obtener los efectos estimulantes del mejoramiento ceebral. No obstante, puede también fumarse, aunque no produzca efectos psicodélicos, ni relajación ni todos los demás enlistados en las plantas arriba mencionadas. Aún así, su sabor es en un principio suave, y después adquiere algo de densidad. Ligeramente amargo.

30) Ipomeas (violacea/ololuihqui e ipomea carnea): Si bien lo que es utilizado de la ípomea violacea (la morning glory) es la semilla para preparar medicinas enteogénicas y vinos de la alegría, sus hojas y tallos también pueden consumirse para tratar otros síntomas, en la medicina herbolaria. Sea en tés o extractos. En la fumada no hay psicoactividad, aunque ni su sabor ni su olor al ser exhalados son desagradables... más bien son como... "clorofílicos".

Y bien, estas fueron sólo algunas breves reseñas de muchos sustitutos más saludables a los cigarros convencionales, que realmente aportan experiencias y sabores nuevos para quien gusta de sentir el humo llenar sus pulmones. Esto se me hace aún más cool que fumar cigarros de cajetilla. Y creo que el glamour estaría más bien en la pipa que se utilice. Por no mencionar el aspecto económico y de que, quizás, en algunos pueda despertar en interés por el descubrimiento del mundo etnobotánico. Del increíble, fantástico mundo de las plantas.

Por supuesto que también se experimentaron combinaciones de las plantas y hierbas mencionadas arriba, y de otras más, pero que por motivos de pereza y respeto para los ojos lectores, dejaré hasta aquí. Como sea, el punto es ese. Dar a conocer las propiedades que producen a nivel bioquímico y del sistema nervioso central. Más recomendaciones de experimentados son bienvenidas.

Así que, sin más que agregar por ahora, espero que ésta micromini-guía empírica de plantas fumables haya servido de aportación para la experiementación de psicoactivos naturales.

Gracias y ¡Shalom shalom! =)
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lunes, 1 de julio de 2013

Sobre el lóbulo frontal...

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 De Tu Cerebro Inmortal: El arte de la observación
del Dr. Joe Dispenza

Una publicación de noviembre de 2004, se anunció que un grupo de científicos de la Universidad de Wisconsin decidió ver si la observación o prestar atención, era una habilidad como cualquier otra cosa. Diseñaron un experimento en el que reunieron a un grupo de monjes budistas. Monjes que habían estando meditando y concentrándose en conceptos como la compasión, el amor y la divinidad.

Durante largos períodos de tiempo, la mayoría de estos monjes había pasado entre diez mil y cincuenta mil horas de meditación. Así que esta gente sabía prestar atención; formaron otro grupo de control con personas que nunca se habían centrado en algo con su mente desde su interior.

Les dijeron a los monjes: - ¿Entrenarían a esta gente durante una semana, para ver si aprenden a desarrollar el arte de la meditación? -. Entonces conectaron unos doscientos cincuenta y seis electrodos en todo el cerebro de los monjes, para medir que tipo de actividad se registraba cuando estos monjes prestaban atención; luego harían lo mismo con el grupo de control.

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Cuando estos ocho monjes se conectaron a este escáner, cuando se concentraron en un concepto como la compasión, cuando se concentraron en una idea dentro de sí mismos; su lóbulo frontal se encendió, como nada que hubiesen visto los científicos anteriormente.
La actividad del lóbulo frontal era enorme, al compararlo con el grupo de control, la gente que recién aprendía a concentrar su mente y a prestar atención. Su capacidad de mantener fijo ese pensamiento había tenido muy poco efecto en el lóbulo frontal.

Los científicos sabían que un área específica en el lado izquierdo del lóbulo frontal, es donde experimentamos alegría y felicidad. En un monje en particular, el escáner mostraba que la actividad cerebral del lóbulo frontal era tan grande, que los científicos dijeron: -Debe ser el hombre más feliz del planeta-, debido a esa gran actividad. Cuando los científicos empezaron a especular y a ver los efectos de ese experimento, se dieron cuenta de que a lo mejor la observación y la tensión es una habilidad.

Tal vez, al igual que el tenis o el golf, podemos desarrollar la habilidad de prestar atención. Y si desarrollamos esta habilidad tendríamos cada vez más capacidad y como efecto y resultado nuestro cerebro realmente cambiaría.
De modo que la observación es una habilidad como cualquier otra, si podemos desarrollarla, quizás no solo las pequeñas partículas subatómicas respondan a nuestro mundo; sino incluso las partículas subatómicas más grandes o los objetos más grandes, tal vez respondan de acuerdo a nuestra capacidad de observar.

En los años treinta en los Estados Unidos, se realizó un experimento con un grupo de chimpancés agresivos, que presentaban rasgos personales antisociales. Los científicos dijeron: - Bueno veamos si al hacer un experimento, una operación en el lóbulo frontal, cambia el comportamiento de estos chimpancés-. Tomaron un instrumento parecido a un pico para el hielo, lo insertaron en el lóbulo frontal de los chimpancés y empezaron a revolver. Lo llamaron el experimento “picahielo”. Después del experimento, los monos de
volvieron muy dóciles, muy controlables y dejaron de ser agresivos hacia los demás chimpancés.
 
Durante esta época en los Estados Unidos, a finales de los treinta, las instituciones psiquiátricas estaban atestadas de gente con la misma enfermedad. Trastornos de personalidad antisocial y rasgos agresivos, debido a la depresión de los años treinta; era muy costoso administrar medicina a esta gente a fin de mantenerlos bajo control.
De modo que los científicos de cierta universidad dijeron: - ¿Por qué no probamos este experimento en algunos pacientes de estas instituciones?, ahorraríamos mucho dinero en medicinas -. Entonces escogieron algunos pacientes, los llevaron al quirófano mientras dormían y los anestesiaron con pentatol. Una vez anestesiados insertaron un bisturí por debajo del párpado y perforaron la parte más blanda del cráneo, detrás del globo ocular. Cuando perforaron el cráneo en esa área con un bisturí, la rasparon de lado a lado, se llamó el experimento “limpiaparabrisas”.

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Por supuesto como ya sabemos eso es una lobotomía. Cuando retiraron el bisturí, suturaron las incisiones y los llevaron a sus habitaciones; estos sujetos de pronto comenzaron a comportarse de otro modo, notaron cosas muy interesantes en estas personas, que era el efecto de la lobotomía. Lo primero fue que todas ellas se volvieron perezosas y letárgicas, lo siguiente fue que carecían de inspiración, perdieron la iniciativa de hacer cosas. También notaron que tenían un enorme deseo de hacer lo mismo de siempre. En otras palabras, les gustaba escuchar la misma estación de radio, comer la misma comida, usar la misma ropa y si les alteraban la rutina de alguna manera, se desmoronaban emocionalmente.
Así que tenían un deseo tremendo de hacer siempre lo mismo. También se dieron cuenta de que no se podían concentrar en una tarea única. En otras palabras, empezaban algo y se distraían, empezaban otra cosa y se distraían, y empezaban otra cosa. Nunca terminaban un ciclo de acción.
También se dieron cuenta de que no podían entender el significado de la situación, no podían aprender nada nuevo, no podían modificar su conducta. Así que se atascaban a la rutina de hacer algo una y otra vez insistentemente, que nunca modificaban su conducta en ninguna circunstancia. Y lo último que percibieron es que no podían proyectarse al futuro, no podían hacer planes para el futuro, no podían proyectar ideas al futuro. Por ejemplo: si se ataban el cordón de los zapatos y el cordón se rompía, en vez de buscar uno nuevo seguían tratando de atar el mismo cordón, aunque estuviese roto.
 
Entonces si consideramos esto, un daño en el lóbulo frontal produce ciertos efectos en la gente. La gente se vuelve perezosa, letárgica y sin inspiración. Pierde la iniciativa, tiene un deseo de hacer siempre lo mismo, no hace nada nuevo. No puede proyectarse al futuro, no aprende nada nuevo y se distrae fácilmente.

Bueno, esto empieza a parecerse a la mayoría de la gente de nuestra cultura, y la razón esque no hemos dominado la capacidad de usar el lóbulo frontal apropiadamente.

Quizás no hemos dominado el arte de la observación, quizás la observación es un arte en sí mismo. Que la mayoría de las personas se distrae tanto con su mundo externo, que no usa el lóbulo frontal debidamente. Si lo pensamos, todo lo que nos rodea le envía constantemente información al cerebro. Nuestros sentidos nos permiten interpretar la realidad, nuestros sentidos nos permiten responder a la información del mundo exterior.
 
Mientras creamos que el mundo exterior es más real que el mundo interior, siempre usaremos los mismos circuitos del cerebro para procesar esa información.
Cuando aceptamos que el mundo interior afecta al mundo exterior, tenemos que empezar a usar el lóbulo frontal. Científicamente sabemos que es cierto, indudablemente cierto, que el cerebro está influenciado y moldeado por el entorno, eso lo sabemos específicamente.

Sin embargo la ciencia también está empezando a descubrir que nuestro cerebro está influenciado y moldeado por nuestra capacidad de prestar atención. Y que cuando podemos prestar atención y tenemos la capacidad de adquirir conocimiento y fijar ese conocimiento en nuestro cerebro, empezamos a crear nuevos circuitos.

Cuando somos capaces de hacer nuevos circuitos, empezamos a percibir la realidad de otra manera, según las conexiones establecidas en nuestro cerebro. Veamos un ejemplo: supongamos que yo tomara un cuadro de Monet, por ejemplo, y lo pusiera sobre una pantalla aquí arriba y dijera: - échale un vistazo a este cuadro de Monet y sólo disfruta del cuadro -. La mayoría de la gente miraría el cuadro unos minutos, reconocería ciertos objetos en el cuadro y diera por terminado el asunto.


Ahora bien, si quitase el cuadro y te dijera: - quiero contarte algo acerca de Monet, ¿Sabías que pasó cuarenta y cuatro años de su vida tratando de entender como se unificaba todo el mundo? Le interesaba especialmente el estudio de la luz, le encantaba la luz de primera hora de la mañana, y la luz del atardecer y del anochecer. Él pensaba que la mayor parte de la gente nunca se detenía a prestar atención al efecto que tiene la luz en las flores, en los colores y el entorno. Y se desvivía por pintar con pasteles y colores, iluminar las cosas según la luz de esa hora del día en particular. Y decía cosas como: " el puente y la piscina no están separados en realidad, son la misma cosa y sólo puedo pintarlos de ese modo". Y al envejecer contrajo cataratas, y sus cataratas eran muy gruesas, así que cuando percibía la luz, esa luz que él percibía, se difuminaba en sus ojos, y él efectivamente empezó a pintar lo que veía -.

Si después de darte está información, volviera a colocar el cuadro y miraras de nuevo a este Monet, seguramente lo percibirías de manera diferente, según tu capacidad de prestar atención a los detalles.
 
En realidad lo que sucedió en un primer momento fue que te dimos conocimiento e información que tu cerebro descartó, y tú mirabas el cuadro basándote en las conexiones que se forman en tu cerebro a partir de lo que sabias.

En cuanto le damos al cerebro información nueva, y el cerebro puede prestar atención a esa información por medio del lóbulo frontal, empezamos a ver cosas que ya existían, pero que las hemos dejado fuera de la ecuación.
 
Otro ejemplo: un conocedor de vinos, si un conocedor de vinos agita y saborea el vino, él o ella tiene los circuitos en su cerebro que le permiten apreciar las sutilezas. Reconoce el sabor de los taninos y de los ácidos, puede oler el bouque y los aromas. Eso puede integrarse en datos más específicos acerca de robles, y diferentes clases de uvas. Puesto que su cerebro ha sido educado, y él ha establecido circuitos, y por que ha puesto atención en percibir las diferencias en la realidad llamada “catar el vino”, es capaz de percibirlas sutilezas.
Ahora bien, para las personas que no tienen instalados los circuitos de esas experiencias en particular y que no tiene las conexiones en su cerebro, que le permitan saber que buscar, ese vino sabrá como cualquier otro vino, y así es como funciona la realidad. 

Percibimos la realidad según la estructura de las conexiones del cerebro. Los científicos han hecho ciertos experimentos para comprobar si esto es realmente cierto, y llegaron a la conclusión de que sí lo es.

Convocaron a un grupo de personas y les preguntaron si querían participar en un experimento, en el cual tendrían que usar gafas durante dos semanas. Ahora bien, estas gafas no eran comunes y corrientes, estaban divididas a la mitad y al mirar a la izquierda se veía azul, y al mirar a la derecha amarillo. Así que, las lentes estaban separadas de manera que un lado era azul y el otro amarillo. Y les dijeron: - Queremos que uséis estas gafas para todo lo que hagáis durante el día, usadlas cuando llevéis a vuestros niños a la escuela, cuando vayas a trabajar, usadlas para todas vuestras actividades habituales, y usadlas durante dos semanas.
Entonces diferentes personas usaron estas gafas cierto tiempo, y al final del experimento se los invito a regresar al laboratorio. Cuando los participantes llegaron al laboratorio se les dijo: - Lo que queremos ahora es que miréis este trozo de papel -, era una hoja de papel blanco, y les preguntaron: - ¿Qué color veis cuando miráis este papel?-. Cada una de las personas que participo en el experimento dijo: - Es una hoja de papel blanco -. Bien les dijeron: -Mirad a la izquierda, ¿Veis un trozo de papel azul allí? -. No, respondieron. - Y cuando miráis a la derecha, ¿Veis un trozo de papel amarillo? -. Dijeron no.
 
Así que los científicos tuvieron que dar marcha atrás, porque se dieron cuenta de que esas personas estaban “coloreando” la realidad, de acuerdo con su memoria. Estaban “revistiendo” la apariencia de las cosas según los circuitos que ya tenían instalados. Y cuanto más participaban en el mundo, más rápido se desvanecía el color para ellos.
Esencialmente eso es lo que hacemos en la realidad, nuestro cerebro está interconectado de una cierta manera, estamos provistos de una cierta cantidad de circuitos en nuestra vida, y luego ampliamos esos circuitos con las conexiones que establecemos a partir del conocimiento que adquirimos.
Si no adquirimos nuevos conocimientos usamos siempre los mismos circuitos, lo que hace que la realidad se presente exactamente igual. Si el conocimiento y la información que obtenemos no son convencionales, si se salen de los parámetros de lo que se acepta científica, social y políticamente e incluso de lo que se acepta religiosamente; a lo mejor empezamos a percibir la realidad de otra manera, basándonos en ese conocimiento que hemos adquirido.

El lóbulo frontal, la corona de la evolución del ser humano, nos permite hacer eso, el lóbulo frontal nos da permiso para que el pensamiento sea más real que todo lo demás. El lóbulo frontal nos da permiso para aferrarnos bien a un concepto, a una idea, aferrarnos a una visión, a un sueño, independientemente de las circunstancias presentes en nuestro mundo, de las circunstancias presentes en nuestro cuerpo, y de las circunstancias relacionadas con el tiempo.
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