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miércoles, 29 de agosto de 2012

Las apariencias

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De Cuentos De Mulla Nasrudin de Idries Shah


Cuenta el sufi Mula Nasrudin que cierta vez asistió a una casa de baños pobremente vestido, y lo trataron de regular a mal y ya para salir dejó una moneda de oro de propina.
 
A la semana siguiente fue ricamente vestido y se desvivieron para atenderlo...y dejó una moneda de cobre, diciendo:
 
- Esta es la propina por el trato de la semana pasada y la de la semana pasada, por el trato de hoy.
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lunes, 20 de agosto de 2012

¿A dónde ir?

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De Cuentos De Mulla Nasrudin de Idries Shah

La gente preguntó al Mula Nasrudín "¿Dónde debemos ir en una procesión fúnebre, al frente, en la parte trasera, o al lado?"
 
Nasrudin contestó:

"¡No importa donde vayas, mientras no vayas dentro del ataúd!"

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martes, 5 de junio de 2012

Un pez que salvó una vida

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De Cuentos De Mulla Nasrudin de Idries Shah


Nasrudín pasa frente a una gruta, ve un yogui meditando, y le pregunta qué es lo que busca.

- Contemplo a los animales, y aprendo de ellos muchas lecciones que pueden transformar la vida de un hombre - dice el yogui.

- Pues un pez ya salvó mi vida -respondió Nasrudín. -Si usted me enseña todo lo que sabe, yo le cuento como fue.

El yogui se sobresaltó: sólo un santo podía haber salvado su vida gracias un pez. Y decidió enseñarle todo lo que sabía.

Cuando terminó, le dijo a Nasrudín:

- Ahora que te enseñé todo, me sentiría orgulloso de saber cómo es que un pez salvó tu vida.

- Es simple - respondió Nasrudín - Yo estaba casi muriendo de hambre cuando lo pesqué, y gracias a él pude sobrevivir tres días.
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domingo, 27 de mayo de 2012

La mujer perfecta

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De Cuentos De Mulla Nasrudin de Idries Shah

Mulla Nasrudin conversaba con un amigo.

- Entonces, ¿Nunca pensaste en casarte?

- Sí pensé -respondió Nasrudin. -En mi juventud, resolví buscar a la mujer perfecta. Crucé el desierto, llegué a Damasco, y conocí una mujer muy espiritual y linda; pero ella no sabía nada de las cosas de este mundo.

Continué viajando, y fui a Isfahan; allí encontré una mujer que conocía el reino de la materia y el del espíritu, pero no era bonita.

Entonces resolví ir hasta El Cairo, donde cené en la casa de una moza bonita, religiosa, y conocedora de la realidad material.

- ¿Y por qué no te casaste con ella?

- ¡Ah, compañero mío! Lamentablemente ella también quería un hombre perfecto.
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