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martes, 29 de julio de 2014

Hijo de un buen nadador

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De Fabulas antiguas de China
(Discursos de Lü Buwei)

Un hombre iba caminando por la orilla del río, cuando vio a alguien que estaba por arrojar a un niño pequeño al agua. El niño gritaba, aterrorizado.

- ¿Por qué quiere lanzar a esa criatura al río? - pregunto el paseante.

- Su padre es un buen nadador - fue la respuesta.

No se puede concluir que el hijo de un buen nadador haya de saber nadar.

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miércoles, 19 de junio de 2013

De como El Viejo Tonto removió las montañas

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Cuento del Lie Zi de Fábulas antiguas de China


Las montañas Taihang y Wangwu tienen unos setecientos li* de contorno y diez mil ren* de altura.

Al norte de estos montes vivía un anciano de unos noventa años al que llamaban El Viejo Tonto. Su casa miraba hacia estas montañas y él encontraba bastante incómodo tener que dar un rodeo cada vez que salía o regresaba: así, un día reunió a su familia para discutir el asunto.

- ¿Y si todos juntos desmontásemos las montañas? - sugirió -. Entonces podríamos abrir un camino hacia el Sur, hasta la orilla del río Hanshui.

Todos estuvieron de acuerdo. Sólo su mujer dudaba.

- No tienen la fuerza necesaria, ni siquiera para desmontar un cerrejón - objetó -. ¿Cómo podrán remover esas dos montañas? Además, ¿dónde van a vaciar toda la tierra y los peñascos?

- Los vaciaremos en el mar - fue la respuesta.

Entonces El Viejo Tonto partió con sus hijos y nietos. Tres de ellos llevaron balancines. Removieron piedras y tierra y, en canastos las acarrearon al mar.
Una vecina, llamada Jing, era viuda y tenía un hijito de siete u ocho años; este niño fue con ellos para ayudarles. En cada viaje tardaban varios meses.

Un hombre que vivía en la vuelta del río, a quien llamaban El Sabio, se reía de sus esfuerzos y trató de disuadirlos.

- ¡Basta de esta tontería! - exclamaba -. ¡Qué estúpido es todo esto! Tan viejo y débil como es Usted, no será capaz de arrancar ni un puñado de hierbas de esas montañas. ¿Cómo va a remover tierra y piedras en tal cantidad?

El Viejo Tonto exhaló un largo suspiro.

- ¡Qué tonto es Usted! - le dijo -. No tiene Usted ni siquiera la intuición del hijito de la viuda. Aunque yo muera quedarán mis hijos y los hijos de mis hijos; y así sucesivamente, de generación en generación. Y como estas montañas no crecen, ¿por qué no vamos a ser capaces de terminar por removerlas?

Entonces El Sabio no tivo nada que responder.
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*1 li = 1/2 km
 
* Ren es una medida de longitud de la China antigua. 1 ren equivale a 2 1/2 metros apróximadamente.
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miércoles, 22 de mayo de 2013

El arte de matar dragones

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Cuento de Zhuang Zi de Fábulas antiguas de China

Zhu Pingman fue a Zhili Yi para aprender a matar dragones. Estudió tres años y gastó casi toda su fortuna hasta conocer a fondo la materia.
Pero había tan pocos dragones que Zhu no encontró dónde practicar su arte.
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miércoles, 15 de mayo de 2013

Demasiados senderos

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Cuento de Lie Zi de Fábulas antiguas de China


Un vecino de Yang Zi, que había perdido una oveja, mandó a todos sus hombres a buscarla y le pidió al sirviente de Yang Zi que se uniera a ellos.

- ¡Qué! – exclamó Yang Zi –. ¿Necesita Ud. a todos estos hombres para encontrar una oveja?

- Son muchos los senderos que puede haber seguido – explicó el vecino. 

Cuando regresaron, Yang Zi preguntó al vecino:

- Bueno, ¿encontraron la oveja?

Este contestó que no. Entonces Yang Zi preguntó por qué habían fracasado.

- Hay demasiados senderos – respondió el vecino –. Un sendero conduce a otro, y no supimos cuál tomar; así es que regresamos.

Yang Zi se quedó hondamente pensativo. Permaneció silencioso largo tiempo y no sonrió en todo el día.

Sus discípulos estaban sorprendidos.

- Una oveja es una nadería – dijeron –, y ésta no era ni siquiera suya. ¿Por qué tiene Ud. que dejar de hablar y sonreír?

Yang Zi no respondió, y sus discípulos se llenaron de perplejidad. Uno de ellos, Mengsun Yang, fue a contarle a Xindu Zi lo que ocurría.

- Cuando hay demasiados senderos – dijo Xindu Zi –, un hombre no puede encontrar su oveja. Cuando un estudiante se dedica a demasiadas cosas, malgasta su tiempo y pierde su ruta. Usted es discípulo de Yang Zi y aprende de él; sin embargo, parece que no ha llegado a comprenderle nada. ¡Qué lástima!
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domingo, 4 de noviembre de 2012

El hombre que no vio a nadie


De Fábulas antiguas de China
Fábula de Lie Zi


Había una vez un hombre en el Reino de Chi que tenía sed de oro. Una mañana se vistió elegantemente y se fue a la plaza. Apenas llegó al puesto del comerciante en oro, se apoderó de una pieza y se escabulló.
 

El oficial que lo llevó preso le preguntó:

- ¿Por qué robó el oro de tanta gente?

- Cuando tomé el oro – contestó
, no vi a nadie. No vi más que el oro.
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