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lunes, 19 de septiembre de 2011

Como lograr el sueño lúcido. Quinta parte: Cosas Posibles

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Hola nuevamente y por último, ahora sí.
Tras leer los últimos cacareos que escribí respecto a los posts sobre sueños lúcidos, he de decir que...¡carajo! sí fue bastantito, y posiblemente innecesario, ya que después de unos días, descubrí que habían cientos de páginas web hablando al respecto.
Esto no me intimida, claro, después de todo son puros amateurs (en su mayoría) entre los que lo logran y los que quieren lograrlo.
Es simplemente que difícilmente estas entradas podrán competir con el posicionamiento - creo yo - de foros de cientos o miles de usuarios que están colocados entre los primeros resultados en los buscadores (De google, al menos).
Pero como sea, ya por último, para no estar moliendo mucho la marrana, en esta última parte abordaré lo que es posible hacer y no tanto en un sueño lúcido, ya que aún y con que en los sueños lúcidos podemos hacer lo que queramos, esto es algo así como cuando Mario (Bros) agarra la estrellita, es decir, por un tiempo limitado.
Ya que, irremediablemente llega un momento en que la lucidez se pierde, y esto puede ser por varias cuestiones, casi siempre relacionadas con el deseo de control absoluto en los sueños. En fin, veamos ahora las cosas más comunes que podemos hacer en nuestros sueños lúcidos:


1.- Tener poderes psicoquinéticos. Es decir, mover las cosas con la mente.

(Así como esta niña)

2.- Teletransportación

A veces sólo basta con desearlo. En ocasiones debemos conocer bien los lugares a los que vamos, ya que, no podríamos ir a shambala o shangri-la o a Madagascar sin tener un conocimiento previo de la conformación topográfica, lugares populares y demás etcéteras. Sí es posible, pero si queremos que el sueño
sea lo más apegado posible a la "realidad" geográfica, es necesario conocer algo acerca del lugar donde vamos. Digo, ya sé que la mecánica de los sueños no sigue ni tiene las mismas reglas que las de este mundo, pero sí aumenta el impacto psicológico. Digo, imagina que vas a Rusia y allá todos hablaran español, pues no sería lo mismo ¿no?
Como confesión ridícula, he de decir, que tras haber visto Dragon Ball, me quedé con la idea que la teletransportación debía de ser apuntando los dedos índice y medio en la frente y, rastreando la presencia de la persona a la que queramos ir a ver, proceder a transportarse. Ahora, cuando llego a tener sueños lúcidos y deseo teletransportarme, así lo hago.
Jaha. Es algo muy vaciado. Y estúpido, lo sé. Pero funciona...casi siempre.

3.- Súper-velocidad y súper-fuerza. Supongo que les ha de funcionar muy bien a los amantes de los comics de súper-héroes. Sirve de mucho cuando uno se enfrenta a todos los seres que practican la injusticia y la violencia sin consecuencia alguna en el mundo real. No obstante, sí uno se deja llevar por algún arranque de ira la lucidez se disuelve.

4.- Hablar en otros idiomas. Posiblemente. En lo personal, cuando tenía un sueño lúcido en donde me encontraba con personas que hablaban en otros idiomas, se me dificultaba darme a entender y entender a los demás. Sobre todo si eran idiomas que nunca había practicado o tenido una noción mínima (como serbio, árabe, ruso, finés o dzongkha).
Esto me frustraba un poco, pero no hay que darle mucha importancia, creo. hehe. Además, por lo general, los personajes de los sueños podrían llegar a comunicarse en nuestra lengua (es lo estándar)

5.- Traspasar paredes, objetos sólidos. Esto es genial, ya que nos facilita la movilidad, el viajar con atajos.

6.- Saltar muy, muy alto, y volar. Creo, casi sin miedo a equivocarme, que este tipo de habilidad es muy valorada, es algo así como la fantasía húmeda favorita de los onironautas.
Simplemente podemos volar por el cielo, pasar las nubes, volar, volar, es una fantasía que está instalada en nuestro subconsciente por default.

7.- Hablar con los fallecidos.
Aunque pareciera ser alguna especie de mecanismo de defensa psicológico o analgésico, pudieran llegar a ser verdaderamente las almas de las personas que conocimos en vida. De esto no puedo asegurar mucho, ya que han sido pocas las veces que he soñado con ellos.
Aún así, si tras despertar tomamos nota de inmediato, acerca de todo lo que se haya charlado con la persona fallecida "contactada" en los sueños podremos llegar a sorprendernos bastante, sobre todo si los temas tratados en las conversaciones no fueron para nada lo esperado por nosotros.
Podemos así preguntarles a los que ya pasaron a mejor vida todo acerca del proceso de "morir", el cómo es el otro mundo, el qué hacen ahí, el cómo la pasan ahora en su nueva vida, si no hay peligros, en fin, uno puede hacerles las preguntas que que uno quiera. Aunque por o general, las primeras veces es más la impresión de verlos que las preguntas se olvidan.

8.- Respirar bajo el agua o en el espacio. En lo personal, casi nunca lo he intentado, pero estamos hablando del mundo de los sueños. Todo es posible.

9.- Materializar objetos, personas

Lo primero es más sencillo, lo segundo es más complicado, todo estará en relación a la complejidad de los funcionamientos y detalles
de los objetos así como de las personas o seres. No es lo mismo materializar una sencilla manzana que un cañón de protones o algún artefacto mecánico complejo del que no tenemos
ni la más remota idea de cómo y para qué usarlo. Lo de las personas, nunca lo he intentado a verdad, pero supongo - por eso lo digo - ha de ser más difícil. Es decir, si estamos habando
de que vamos a traer una persona al sueño, creación de nuestra imaginación, pues es algo sí como que una trampa que le quita el factor sorpresa, ya que estaríamos "clonando" a la persona
que queremos traer, pero con modificaciones en su comportamiento que sean aptas y moldeables a nuestra voluntad.

10.- Viajar por el tiempo.

¡Carajo! otro de mis favoritos. Puede hacerse mediante una máquina del tiempo o bien como una especie de teletransportación en el tiempo, ó, en última instancia mediante la visualización de un portal. Pero he de confesar que, debido a que durante la infancia, caló hondo en mi la película de volver al futuro. Tal idea del Delorean modificado, con su condensador de flujo, quedó plasmado en mi subconsciente. Cuando sueño con viajes por el tiempo, el Delorean es una opción muy buena y viable, y sencilla además =D.

Entre otras cosas, claro que también se pueden intentar muchas otras más. Entre las que he leído que se pueden es, andar de jarioso y crear un harem personal o mantener una orgía maratónica. En lo personal, creo que si es posible, pero es algo muy denso que requiere de gran esfuerzo y capacidad mental para poner en marcha toda la maquinaria imaginaria del sueño, además, de llegar a ser posible, la misma emoción interfiere con la lucidez, por lo cuál el sueño se desbarataría de inmediato.
Esto es algo más complejo que bien ,podría verse en otro apartado, ya que ciertamente las emociones "densas" relacionadas con la complacencia del ego, interfieren entorpeciendo la vividez y la lucidez de la experiencia. Y tal cosa es muy irritante.

Y así, concluye por ahora esta entrada, que por fin, ¡vaya hombre! ¡Aplausos! Al fin fue breve, jaha.
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miércoles, 7 de septiembre de 2011

Como lograr el sueño lúcido. Cuarta parte: Entrenamiento.

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Para terminar con esta mini entrega del día de hoy...
Abordaré entonces los puntos que quedé en explicar para lograr el sueño lúcido.
No sin antes declarar que existen - factores determinantes - rasgos específicos de mi personalidad que quizás sean motivo directo de la relativa "facilidad" con la que puedo acceder a esas esferas de los reinos oníricos (será rápido, rápido).

Desde la más tierna infancia, desde que tuve uso de consciencia, desde que tuve consciencia de la consciencia, de mi mismo y demás. Siempre fui muy imaginativo, y mi mundo se caracterizaba por ensoñaciones, fantasía, sueños. Y todo lo que veía en mi hiperactiva mente, lo plasmaba en el papel, mediante rudimentarios dibujos.
Veía muchas películas, muchas caricaturas, jugaba muchos videojuegos, y crecí en ambientes propicios para darle rienda suelta a la imaginación, a saber:
Crecí en Cadereyta, Nuevo Léon, donde prácticamente era muy común desarrollar ideas fantásticas y no sólo eso, sino presenciar fenómenos metereológicos extraños que sólo podrían catalogarse como paranormales. ¿Sería la cuestión climática (los dos extremos de la temperatura en verano e invierno)? Las retorcidas supersticiones espontáneas que se fabricaba la gente? (Cadereyta era otrora conocida nacionalmente como tierra de locos, de los columpios y las escobas, pero más que nada por lo primero). Será el sereno pero todos estos factores fueron tal vez, influencia directa para que se desarrollará la imaginación.
Yo mismo ahora, puedo confesar que forme, sin quererlo, parte de esa fauna tan pintoresca.
Entre otras cosas y para darle gusto al ego de los astrólogos, soy piscis, que dicen se caracteriza por ser soñador, imaginativo, creativo, dado a vivir en la ensoñación.
Cierto es todo esto, aunque no puedo asegurar que se deba a la influencia planetaria.

Así solían concebir y representar los antiguos Cadereytanos al mundo.

Entonces, ya aclarando esto. Pasaré ahora sí, a explicar los prometidos puntos para lograr el control del sueño lúcido. Todo basando en la experiencia empírica.

Tenemos pues, que:

1.- Voluntad.

¡Ah! nada más bello que sentir la flama del deseo, ardiendo en el pecho. Desear, desear fuertemente, materializar una idea, una fantasía, una esperanza, una ensoñación.
Primero y antes que todo, es la motivación. Debemos estar bien motivados. No creo que no exista persona que no deseara repetir una experiencia como ésta.
Es simplemente uno de los más bellos y sanos goces de la mente humana. Tener el control total, libertad de ser y hacer a voluntad, en segundos.

Para esto, empero, hay que estar en buenas condiciones, lo más recomendable. Ya que si uno se encuentra emocionalmente y/o físicamente exhausto, al querer lograr un sueño lúcido sería contraproducente, ya que el deseo de lograrlo nos resultaría mas estresante. Además de que probablemente la prioridad del sabio cerebro será restituir las energías del cuerpo humano.
El bienestar.
Igual si se está enfermo, las molestias propias de la enfermedad por la que se esté atravesando podrán ser obstáculos pesados para poder llegar a tener un buen sueño lúcido.
Lo más recomendable es, repito, estar en buenas condiciones físicas y mentales.
La voluntad es esencial.

2.- Tiempo.


Como todo arte y ciencia. Si se quiere llegar a la maestría, hay que dedicarle tiempo y empeño. Y no desanimarnos si a la primera no nos sale .
En el inter, hay que tomar apuntes, primeramente de nuestros sueños, sean lúcidos o no. Y, si se quiere, tratar de analizarnos. Pero esto podría resultar un tanto complicado,
por lo que se puede prescindir de ello, por el momento.

3.- Consciencia. Desarrollar la consciencia.

¿Cómo pretendemos tener un sueño con resolución de Bluray, adquirir poderes psicoquinéticos,levitar, volar libremente por el o los mundos, conocer otros seres,
tener fiestas en grande, teletransportarse, viajar en el tiempo, producir rayos, y demás ocurrencias, si de este lado de la realidad no ponemos suficiente atención
a los detalles. Si no captamos ni procesamos más que una mínima parte de lo que acontece?

Hay que cultivar, para esto - y aunque suene a engorrosa tarea innecesaria - la consciencia.

Tenemos que "darnos cuenta". Esto es sencillo. Mientras comemos, hay que saborear la comida. Lo que estemos bebiendo. tratar de preservar su sabor y el arom, las reacciones y las sensaciones de nuestro cuerpo, mientras digerimos nuestros alimentos. Sentir, y gozar. Hay que tratar de visualizar no sólo con nuestros ojos, ni los ojos de la mente, sino con nuestros cuerpos mismos. El tacto. Tocar nuestras manos, presionarnos, acariciar nuestros cabellos, sentir lo áspero o lo suave de las diferentes superficies, sus apariencias, escuchar. Escuchar los ruidos que nos rodean. Sean de un perro latoso de alguna latosa vecina, o una avión cruzando el cielo. Mirar el cielo, sentir el aire en nuestra piel.
Ver los cambios de tonalidad de la luz, durante el transcurso del día, observar la sombra. Las ondas de agua que se producen en los charcos con la lluvia.
Hay mucho de trabajo de observación y contemplación, ya que percibimos el mundo en un gran porcentaje por medio de la vista, y los sueños no son la excepción.
Si leemos, hay que estar conscientes, de que estamos leyendo, de las poses que adoptamos, de los movimientos involuntarios que realizamos, lo que decimos, lo que hacemos.
Todo esto se tiene que realizar sin forzarse a uno mismo. El acto de darse cuenta debe ser natural, espontáneo.

Luego, hay que recordar. Recordar todas estas cosas. Debemos ser capaces de reproducir mentalmente - y en la medida de lo posible, en tiempo real - todas estas actividades.
Por ejemplo, nos recostamos y nos relajamos, dedicando especial atención en relajarnos en desarrugar el entrecejo, relajar los músculos faciales, y entonces, imaginar que vamos a nuestra cocina y abrimos el refrigerador (o nevera, frigorífico o como le llamen en sus países) e imaginar que lo cortamos con un cuchillo. En todo el proceso tenemos que concentrarnos en todos los detalles posibles.
Esto es, que las imágenes mentales sean lo más fieles posibles a "la realidad", en cuanto a nuestro alrededor, y por la enorme cantidad de elementos y sus detalles que conforman un escenario, es prácticamente imposible imaginarnos todo este escenario sin que se "pinte" medio abstracto en nuestro proyector mental. Luego, hay que visualizar, usando todo el poder de nuestro archivo de memoria, las características del limón, oler el zumo que desprende, lo agrio del olor, y por último chupar el limón en nuestra mente, chuparlo, muy bien chupado, exprimirlo y sentir las gotitas cayendo en nuestra boca, en la garganta. Masticar el limón, chupar los trocitos de pulpa, mmmh, que rico. Jáh.
Si tenemos una visible reacción en nuestros cuerpos, mientras imaginamos esto, pues ¡que bien! es buena señal. Quiere decir que nuestras capacidades de visualización y de proyección sensorial funcionan. No somos simples autómatas.

Otro ejercicio es recordar una canción, lo más fiel posible. Quien no tiene oído musical, difícilmente podrá recordar las estructuras, tanto de manera individual de cada instrumento y de voz, como en conjunto, limitando el recuerdo sonoro, como un "sonido abstracto" . de mucho menor fidelidad, monoural.

Esto de desarrollar la memoria es indispensable. Incluso podemos memorizar, si tenemos ganas, imágenes, fotos. Si estamos leyendo un libro, hay que prestar atención a las letras.

Recordar también, los olores, las sensaciones táctiles. Provocarnos reacciones sensoriales de manera voluntaria. Reacciones positivas de preferencia.
Por ejemplo, todos tenemos algunas canciones que pueden erizarnos la piel. Hay que provocarnos ese sentimiento dulce y electrificante que nos dilata los poros. El estremecimiento.
Hay que provocarnos estremecimientos. Escuchando esas melodías que nos ponen los pelos de punta, ver películas que nos conmuevan (darse cuenta de la música que acompaña a esas escenas impactantes)
Recordar como es sentir frío, el escalofrío. Tenemos que provocarnos escalofrío. Tratar de diferenciar el escalofrío provocado por la temperatura, por una escena espeluznante o de gran intensidad dramática, el de un orgasmo, el de una experiencia de amor
profunda, de los recuerdos más bellos. Prestar atención a nuestra piel, si se nos dilatan los poros, se nos humedecen los ojos o simplemente llegamos a sentir una especie de ligero bochorno-friolento, ¡excelente!
Tenemos la capacidad de sentir. ¡Estamos vivos! ¡Somos conscientes y tenemos la habilidad de provocarnos sensaciones de manera voluntaria.

Debemos recordar, pues, con toda nuestra voluntad, deseo, los momentos bellos y significativos de nuestras vidas. Todas las condiciones que habían a nuestro alrededor
en esos instantes. Revivir.

Debemos ser capaces de imaginar, y visualizar y mantener la imagen mental intacta, muchas cosas, todo lo que se nos ocurra. Por ejemplo, imaginarnos que estamos en la punta del Himalaya. Ver el mundo, desde la cima del mundo. Sentir el frío intenso de ese lugar, o al menos
la frescura. Imaginar un amanecer, un ocaso. Recordar las estrellas y las nebulosas. Los pajaritos. Los ojos de un niño de alguna tribu lejana, que nos ve fijamente.
El pasado más remoto, una posible "creación" otras galaxias, el futuro distante, ir miles de millones de años al pasado y al futuro. Imaginar la nada, el todo. El espacio, las moléculas, el universo microscópico y el macroscópico, invisibles ambos a nuestros ojos.
En fin. La imaginación es el límite, pero hay que, en la medida de lo posible, tratar de provocarnos estremecimiento.

Para incrementar el poder del estremecimiento, debemos de someternos a una "dieta" sexual. Sí, esto es muy doloroso, pero funciona. Hay que sacrificar y postergar los orgasmos, pensando en que la experiencia del sueño onírico es como un orgasmo que dura minutos, horas.
En un goce tremendo que puede crearnos una adicción tremenda. Esto no requiere necesariamente que debamos negarnos el placer sexual o autoerótico, "solamente" hay que contenernos, cuidarnos de no "vaciarnos", de no "exprimirnos"
O bien, si se tienen conocimientos de tantrismo, hay que practicarlo, ya sea sólo o con la pareja, aunque esta actividad, también provoca una enajenación si es que no somos disciplinados. Ya que la búsqueda constante del placer nos lleva a querer más y más y mientras más vamos acumulando placer, más fuerte se vuelve el deseo y es aquí donde debo establecer una pausa.

Según mis conocimientos y la percepción que tengo a través de un cuerpo masculino, que produce en su mayoría hormonas masculinas, y aunque tengo la capacidad de imaginarme lo que se sentiría ser mujer y ponerme, mediante un ejercicio didáctico, en el lugar de una mujer, no sé lo que es y lo que pudiera imaginarme quizá distaría mucho de la realidad, pero supongo - no tengo todos los conocimientos en mi poder - que teóricamente, pudiera ser "casi" la misma técnica que podría ser puesta en práctica.
Difiriendo claro, en los ciclos lunares, donde la mujer, independientemente de si quiera o no, tiene pérdidas de hemoglobina y (des)ajustes hormonales que le obstaculizan aún más esto (cambios emocionales)
Pero en el caso del hombre, y después de practicar un ayuno de órgasmos, por tiempo prolongado, y dominando esa bestia cósmica que es el deseo, la retención del esperma es esencial para fortificar la intensidad del estremecimiento. O ¿acaso no, después de pasar una gran temporada de ayuno sexual, la mente se vuelve más activa (los pensamientos se vuelven más sexosos, se desgarran las ropas de la mujer que se tenga en frente, se puede percibir el aroma corporal de estas a varios metros de distancia, saber si está ovulando, detectar olores extraños, y sobre todo, la mente se comienza a llenar de fantasías cada vez más obscenas, perversas)?
De igual forma, mientras se practica el abstencionismo, podemos detectar una rápida mejoría en el desempeño físico. Ya no hay fatiga, y si la hay, será después de varias horas de actividad física)
El humor mejora, así como la calidad de la piel y del metabolismo, en fin, hay todo un arsenal proteínico y vitamínico en el organismo que nos previenen de enfermedades y males.

Como decía en un principio sobre este punto, uno no tiene que irse necesariamente a meditar a las cavernas y negarse "por completo" al contacto sexual. Simplemente hay que controlarlo.
Cosa harta difícil, ya que será precisamente a la hora de acostarse en que el amigo de allá abajo cobrará fuerza, estará como un minotauro o una hidra. Esto resultaría una dificultad más para incluso conciliar el sueño.
Además se corre el riesgo de una emisión descontrolada y explosiva durante el transcurso de la noche. Esto se puede contrarrestar mediante la práctica de una actividad física, un deporte, para así, "quemar" esas ganas.
Esto resultaría beneficioso, ya que tonificaría nuestros músculos y nos brindaría condición física y salud extra.
Lo de mantener el control quizá se lea muy sencillo, pero ponerlo en práctica es algo que requiere una férrea voluntad. Se supone, que, después de un tiempo, de entre 30 a 40 días, hay que hacer una pausa y ahora sí, darle rienda suelta al animal descarriado, entregándose al acto carnal. Para una persona joven de 20- 40 años es una medida "razonable" aceptable.
De esta forma, no sólo "sufre" cambios significativos el cuerpo, sino también la nuestro ser. Uno se vuelve más sensible, perceptible. Pero esto es otro tema, así que continuemos.
Lo que sí, es importante darnos cuenta y sobre todo, documentarlo, a manera de análisis, ya que hay muchos cambios visibles en el transcurso del tiempo.

Ejercicios de respiración también son importantes. Pero aquí habría que hacer otra "breve" extensión de este punto. Para sintetizarlo, sólo he de decir que su finalidad consiste también en lo que hace alusión
el título de este punto, estar consciente, "darse cuenta". Estos ejercicios están basadas en prácticas yoguicas. Son ejercicios en donde uno tiene que modular el flujo de aire entrante y saliente.
De manera acelerada, pausada, lenta, contener la respiración, ejercicios bajo el agua, inflando globos, respiración paulatina, etcétera, etcétera, pero la finalidad "final" de estos ejercicios debe ser sobre todo "darse cuenta". Darse cuenta de todas las sensaciones y reacciones voluntarias e involuntarias, tales como mareos, sensación de total ligereza, pesadez, hiperventilación, de "recarga de energía" de sentirse al borde del colapso, de entrar en otros estados de consciencia, o "súper- consciencia" mejor dicho.

Por último, y como dije en un principio, en síntesis, ser conscientes, conscientes, conscientes. Sin forzarlo, claro, todo de manera sutil, ya que forzarse hasta el extremo resulta atroz.

Siguiente punto:

4.- Disciplina.


Esto más bien fue, creo, bien expresado en el punto anterior, por lo cuál sólo resta hacer unas pequeñas extensiones y aclaraciones.

Uno: no dejar de anotar los sueños, sean o no lúcidos, ya que podemos encontrar varias cosas muy interesantes.
Dos: moderar nuestra consumo alimenticio. No sobrepasarse con los azúcares ni con los ácidos, ni grasas, de preferencia no comer mucha carne, y dejar mucho de la comida chatarra.
De igual manera, se debe dejar por completo el alcohol, ya que esto entorpece nuestras conexiones sinápticas, también pueden estropearnos completamente nuestras abstenciones,
y modificar la química cerebral, así como la producción hormonal. Tomar mientras se quiere conseguir el sueño lúcido perfecto es nefasto. Así que, hay que dejarlo.

Y tres: Así como nos empeñamos en trabajar duro por conseguir y dominar el sueño lúcido. También hay que tener días de descanso. No hay que sobresforzarse.
Igual y en esos días de reposo, es cuando el sueño más lúcido, lúdico y vívido sobrevenga. Dándonos la alegría del día, del mes, del año, o de la vida.

y por último y no menos importante:

5.- Inductores.

En la entrada anterior, había comentado acerca mis primeros experimentos, y mi sometimiento adictivo a cierto tipo de música que actúa sobre las distintas zonas de la corteza cerebral.
Esto si bien no me llevó a tener sueños lúcidos al menos me hizo tener sueños muy claros (que no controlaba a voluntad) y raros, llenos de imágenes y escenarios extremadamente surrealistas y en ocasiones hasta proféticos (pude documentar tres futuros deja-vús).
Esta música la recomiendo más para relajarse y caer en estados de sueño profundo y reparadores, así como para experimentar con la hipnosis (sobre todo con los archivos sonoros de Binaural beats y demás).

No tengo experiencia con drogas, así que no sé cuál sería el resultado de mezclar esto con lo otro. Quizá algún hipnótico podría potenciar los efectos sugestivos de inducción. Pero de igual forma habría que cuidarse de los estímulos, tanto externos como internos.

Recomiendo el silencio y una ambiente propicio para los viajes onironáticos. O sea, de calma, de tranquilidad. Desconectar teléfonos, apagar celulares y, si se quiere emplear la música descrita arriba, lo recomiendo siendo reproducida desde un reproductor de cds que esté colocado a moderada distancia (ni muy lejos ni muy cerca de nuestros oídos), o mejor aún, con un reproductor de mp3 conectado a unas bocinas o a unos audífonos, ya que, cuando experimenté con música, anoté que creía o podía sentir como si "las ondas" producidas por la computadora, afectaban, de algún modo mis ondas cerebrales y hasta cardíacas.
Supongo que por las revoluciones a las que giraba del disco duro, así como las ondas de conexión a internet inalámbrico llegadas desde el modem.
No lo sé, pero así fue mi sentir y mi razonamiento. Pero hay algo en el sentido común de que incluso las ondas de baja y alta frecuencia de radios, televisores, estéreos, modems, antenas de telecomunicación y demás interfieren de manera negativa con nuestra percepción y, en lo que aquí importa, la percepción y el sueño.

Volviendo al tema de la alimentación. Así como alimentamos nuestro cuerpo, así también es necesario alimentar nuestro subconsciente. Ya que este se nutre de imágenes y sonidos.
El subconsciente es un lugar insondable, infinito, poderosísimo y es ahí donde se encuentran los amos absolutos del tiempo, el espacio y los pensamientos.
Es el estado más puro del ser. Pero es precisamente ahí de donde surgen todas las ideas creativas. Es fuente inagotable de belleza y horror, es...es...uf... bueno, se tendrían que leer y escribir miles de tratados sobre eso.
El caso es que una excelente alimentación para el subconsciente, es el arte, en todas us formas: música, literatura, cine, escultura, etcétera.
Hay que darle de todo, pero preferiblemente algo nutritivo, entendiendo como nutritivo algo que nos genere pensamientos y reacciones positivas, bellas, sublimes.
Recomiendo también practicar algo de arte, dibujar, aunque no se sepa, simplemente dar rienda suelta a la mano, hacer alebrijes. Hacer desde un retrato fiel, hasta una caricatura, garabato o elaborada recreación surrealista. De igual forma, leer de todo. Aunque leer más bien, es una abstracción y por ende uno asimila figuras abstractas que ya van a adoptar forma (También abstracta) en nuestros registros mentales. En todo caso, surrealismo es un buen aderezo para el contenido abstracto de las letras. Escuchar música. Casi todo tipo de género musical, de todas las locaciones geográficas posibles, a excepción de música grupera, de banda y reggaeton, eso provoca muerte cerebral inminente. De verdad, eso jode neuronas tanto como beber medio litro de mercurio a diario. Ver películas, buenas películas. Dicho sea de paso. También no hay que olvidar - aunque parezca innecesario - ejercitar la parte lógica del cerebro. Esto es, las habilidades matemáticas, espaciales, de lógica, hay que ejercitar esta área, que es la que nos permite tener razonamiento y que para fines prácticos, nos ayudan a "razonar" y "reflexionar" dentro del sueño.
Hay que, durante las horas de vigilia, reflexionar y razonar acerca de nuestras acciones, racionalizar los últimos eventos sucedidos, esquematizar, sistematizar. Abordar algún tema, uno fácil o complejo, poner a funcionar al cerebro. Aprender nuevas palabras, expresiones, dichos, axiomas, lenguajes visuales, tanto en nuestro idioma como en otros. Analizar la sintaxis, las raíces de las palabras, imaginar su origen, comparar estas palabras y sus formas escritas y pronunciadas en otros idiomas.
Tratar de entender el pensar y el razonamiento de los demás de acuerdo a sus niveles de conciencia, estatus social, país de origen, lengua, edad, sexo, etcétera, etcétera. Bueno, es un largísimo etcétera de ejercicios útiles que pueden servirnos. Necesitaría unas 20 hojas para describir cada uno de los ejercicios y sus funciones, pero sintetizando esto en un sólo renglón, podemos axiomatizar que:
Para que funcionen integralmente, para poder existir, el sueño (la fantasía) necesita de vigilia (realidad), y la vigila de sueño. Es retroalimentación.

La concentración y la sugestión son dos grandes fuerzas y medios para lograr el sueño lúcido (y toda actividad, de hecho). Hay que potenciar nuestros niveles de concentración. Todo tipo de concentración.
Desde la que requiere habilidad psicomotora (por ejemplo, videojuegos donde requieren que uno pulse un botón en un determinado momento muy exacto), concentración de ideas, etcétera.
Y en cuanto a la sugestión, esta es fundamental. Se tiene que necesariamente, repetirse mentalmente y hasta en voz alta, la misión de rasgar el velo que separa la realidad de la fantasía.
En estado, contemplativo o de relajación, instantes antes de hundirse en las profundidades de la somnolencia, sugestionarse, casi de manera hipnótica, de manera relajada, calmada, "Darse cuenta" de que se está cayendo en un estado de sueño cada vez más profundo y que en determinado momento podrá uno "despertar" en el sueño.

Esto es "básicamente" la consejería elemental, preparativa, para comenzar a trabajar el dominio de uno mismo dentro del sueño.
Teóricamente parece sencillo, simples pasos, pero llevarlo a la práctica puede resultar un trabajo de carácter casi iniciático, algo que puede volverse algo muy serio y digno de auténticos estudios científicos.

Y, vuelvo a repetir, esto es en base a mis descubrimientos, sé que deben de haber por ahí mucho material al respecto, y ya habré de leerlo a su debido tiempo (tengo otros libros pendientes, en la fila)
La entrada siguiente será como una especie de guía, en las que se hablará acerca de todo lo que podemos hacer dentro de un sueño lúcido, así como solucionar ciertas dificultades que podrían presentarse ante desafíos lógicos y técnicos (para eso es el estudio y el nutrimento del intelecto durante la vigilia), así como los aspectos místicos y metafísicos de la simbología de los sueños, posibles complicaciones, como trastornos del sueño y otras variantes que podrían interferir y espantarnos y hasta desmotivarnos, etcétera, etcétera. En fin.
Ya lo veremos después.

Y bueno, así, sin más, me despido por ahora, que se me pasaron las horas volando. Jeh.
Muchas gracias por la lectura, espero no haberlo hecho colapsar de aburrimiento o hasta matarlo, y si fue así, espero que al menos haya sido inducido a ese estado particular de sueño del que hablamos =P.
Hasta pronto.
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Como lograr el sueño lúcido. Tercera parte: Experimentación...

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En el post anterior, describí uno el primer sueño lúcido revelador, que me devolvió la "fe" (por llamarlo de algún modo) de poder vivenciar algo bello y vivificante, alentador, aún y dentro de un mundo de podredumbre.

También prometí no desviarme tanto, y entrar de lleno en el tema, pero aún así, pienso que esos detalles fueron y son, quizás, alguna clase de ignitor, además de que pueden ser de utilidad, como punto de referencia.
Como sea, a continuación, una continuación breve (moderadamente breve, ¡haha!) del relato de la entrada anterior, para ahora sí, y aunque parezca promesa de campaña política, llegar a los puntos clave, o bien, puede optar por saltarse las siguientes líneas:

Entonces:
A partir de la mañana en donde desperté de ese sueño de igual calidad y fidelidad que las películas en UD (ultradefinición) Los días subsecuentes comencé a tener otros sueños "raros", en los que, de cierto modo, tenían correspondencia con algunas de las vivencias durante la vigilia de Kine, de las cuales no sabía, hasta que una semana después le comenté de mis sueños y, completamente sorprendida, me dijo que ella había estado viendo en esos últimos días, objetos que yo había estado viendo en mis sueños, sin razón aparente.
Para ser más específicos. Serpientes. Kine había estado viendo serpientes en su bella tierra natal noruega. Serpientes reales, de juguete y en documentales.
Cuando ella me contestó esto, mis ánimos por seguir "investigando" se incrementaron.

Así, comencé a tener cada vez más sueños más reales y a investigar en algunos libros sobre la simbología de los sueños. Me leí varios libros de Jung, y algo de literatura barata esoterista de las que pululan en la red, pero al ver que esta información era en su mayoría el mismo texto copiado y pegado de manera descarada en páginas de esas que te aparecen 3 banners cuando entras, otros 3 cuando pasas el cursos por la pantalla, y otros tres cuando das click en un enlace, y otros tres antes de salirte. Por esta razón, desistí de seguir buscando en la red. Quería menos teoría y más práctica.

Total, fui registrando, después de soñar, los sueños que tenía, y posteriormente trataba de hallarles significado e interpretación, no sin antes analizar las posibles razones de mis sueños.
Haciendo anotaciones breves en el "cuaderno de sueños".
Por ejemplo, si soñaba con un río. Con algún enorme felino, o algún personaje en específico. Me ponía, después de escribir el sueño, con una letra casi de médico. Es decir, con una legibilidad
entendible solo para mi (por la prisa de no perder detalle, al plasmarlo en papel) para después de esto, escribir otras notas breves, referentes a los eventos, imágenes y pensamientos que había tenido momentos anteriores a sumergirme en los sueños.
Si, siguiendo los tres ejemplos arriba descritos, había soñado con algún tigre o gato salvaje, me detenía un momento a recordar si no habría soñado eso porque había visto alguno en alguna serie, película, caricatura o comercial en la tele. Algún gato impreso en los periódicos, revistas o libros, o hasta en esos cochinos banners de internet.
Si encontraba con que, efectivamente, había soñado con eso, debido a algunos de estos elementos, me desanimaba un poco, pero de todas formas, me hizo corroborar que una gran mayoría de los sueños son información condensada que se codifica y decodifica y se procesa durante las fases del sueño. Las imágenes relevantes adoptaran formas simbólicas colectivas, para tratar de darnos algún mensaje o recordatorio de alguna cuestión que tendríamos que resolver,evitar o llevar a cabo en el diario acontecer.

En fin, estoy adentrandome en otras cuestiones, que quizá habría que retomar en otros sub-temas referentes al universo de los sueños. En otra ocasión será, entonces.
Volviendo al punto, me puse después a querer - motivado también por el cansancio y la pesadez ambiental de tensión constante - entrar de manera voluntaria al mundo del otro lado de los párpados, aprovechando para esto, algunas siestas que me obligué a tener (ya que por aquellos entonces, sólo dormitaba por las tardes, solo sí las noches anteriores habían sido demoledoras, en el sentido de que me había desvelado)

Para aquél entonces y desde hacía ya unas semanas, había comenzado a cambiar - para bien - mis insanos hábitos. Dormía a buenas horas, mi alimentación era casi vegetariana (siendo la excepción los mariscos) debido a principalmente cuatro razones que enumero a continuación:

1. La carne me caía pesada al organismo, me aletargaba, y sentía que toda la atención de mi cerebro se iba al estómago, el cual sentía pesado, adolorido.
y para razones prácticas, necesitaba esa concentración en mi cerebro, en mi mente, después de haber iniciado el pseudo vegetarianismo, me sentí más limpio, fresco, con más energías.

2.- Temor a los parásitos. Desde que era niño, siempre desconfiaba de las condiciones salubres de la carne, imaginando que alguno huevecillo (aunque fuese uno) o cisticerco habría sobrevivido a los procesos de desinfección y cocción de la carne.
Parasitando así a los seres humanos. De algún modo, imaginaba o sospechaba que la inmensa mayoría de la población, que el 99% de los mexicanos, tenía parásitos, no sólo en sus tractos digestivos, sino también en sus cerebros. No había algo que justificará de mejor modo el comportamiento de estos. Y para mi no había nada que fuese más repugnante y merecedor de una eutanasia purificante, por medio de la incineración, que estar infectado de parásitos.

3.- El saber que los animales que sacrifican para consumo humano, viven y mueren en la peores condiciones imaginables. Llenos de tóxicos para acelerar su crecimiento y aunando a esto el estrés y el miedo y dolor constantes a los que son sometidos, les dispara el nivel de toxinas a los pobres animales, lo cual se traduce en más toxinas para nuestros organismos, volviéndonos más propensos a la irritación, la agresividad y hasta la neurosis.
Efectivamente, casi un mes después de establecido mi vegetarianismo, podía pensar con más claridad, con más ligereza.

4.- Resultaba más económico, ahorré bastante.

También, casi logré deshacerme de ese asqueroso y adictivo inmoderado de bebidas de cola (pepsi, pues) del cual me vuelvo consumidor involuntario cuando estoy aquí en México, supongo que es por los altísimos niveles de azúcar que le ponen aquí (sí, cambia el sabor de la pepsi o de la coca, cualquier basura de esas, dependiendo del país)
Del café también, reduje considerablemente el nivel de consumo de la basura cafeínica (que debo confesar que si puede ser de utilidad, siempre y cuando uno tenga la capacidad
de concentración necesaria, para llevar a cabo una acción que requiera habilidades intelectuales o físicas, es con justificada razón, igual, una droga a final de cuentas)

Esto, en cuanto a hábitos alimenticios.

Realizaba ejercicios físicos también, de una manera casi regular. Ejercicios respiratorios, en fin.
Lo que si no podía lograr mucho, fue dormirme durante las tardes. Ya que durante esos meses, mi único compromiso era acudir por las tardes (a las 6:00 PM) a mi diplomado patito en la universidad patito, en donde nos encargaban buscar definiciones de la wikipedia, tenía el resto del día para experimentar, dentro del marco del resto de mis otras actividades.

Cerraba las persianas de la habitación, para que los molestos rayos del sol tampiqueño no se filtraran buscando mi cara. Me relajaba y...había un distractor que me impedía zambullirme a territorios del subconsciente: la vecina y su agudísima voz que - aunque benevolente - no dejaba de ser un tanto molesta por la tonalidad, sonoridad y constancia con la hacia uso de sus cuerdas vocales, que encontraba acompañamiento musical con su vibrante lavadora.
Y luego, a veces - lo bueno es que cada vez menos frecuente - la otra vecina del otro lado de la pared (Esta vecina), también se ponía a moler la marrana, gritándole a sus chamacos con retraso mental. Los sonidos que podrían ilustrar una imagen mental "digna" serían los del chillerío dentro de una jaula con leonas, cerdos, gaviotas y asnos todos juntos.

Esto me provocaba un conflicto, pero decidí resolverlo poniéndome unos cómodos auriculares que conectaba a la computadora para escuchar música de relajación.

Y se viene la música.

Fue entonces que, no conforme con las canciones relajantes que escuchaba, me desvíe un poco del propósito de cazar sueños lúcidos. Me entregué al deleite de los anestesiantes tonos y sonidos.
Empero, también saque algo bueno de todo esto, ya que hubieron ciertos "archivos sonoros" que me permitían acceder a otros "estados alterados" (más bien atrofiados) de consciencia, y que ahora considero muchas veces mejor que todos esos venenos químicos recomendados por las federaciones de mataneuronas.

Descargué - para ser sinceros - vía emule, todo las canciones de "meditación y relajación" esperando simplemente esa sensación sensual de aletargarse.
¡Y funcionó! Si eran verdaderos analgésicos. Y ahora puedo hacer una brevísima lista de las canciones que recuerdo me funcionaban (y que en todo caso deberían ser escuchados por todos aquellos y aquellas que dicen ser víctimas pobrecitas del insomnio:

Las "canciones" que escuché y que me propiciaron esos bellos embotamientos sensoriales fueron:

- Muchas de las de las series de Anugama (muy de la New-age, tienen tonos inductores de sueño)

- De Hideo Shimazu (sutiles melodías de piano)

- Llewellin (aunque son muy relajantes, no llegan a adormecer, sino más bien, siento que son para reflexionar, para simplemente estirarse echado en cama y pasar un rato de sanación emocional, son como canciones de cuna para adultos estúpidos que olvidaron lo que era vivir...eso o me volví un verdadero adicto a los ansiolíticos musicales.

- Kitaro. Aunque, igual que con el caso anterior, son canciones cósmicas, muy cósmicas, pero no inspiran a echarse una jeta o hacer un viaje astral...(al menos no a mí)

- Deva Pramal. Aunque tiene buena voz la mujer, siento como que son canciones un tanto más tántricas, y si lo que se busca es ese estado comatoso de sueño, no es lo más recomendable.

- Shao Rong. Bellísima música tradicional china. Pero esta aunque es calmada, provoca exaltación de los sentidos, debido a las bien logradas melodías que evocan hermosos paisajes de la China milenaria.
Recomendadas sus canciones, más bien para encontrar paz espiritual ó aprender hanzi (escritura china), de hecho a mi me sirvió mucho, ya que me inspiraba mucho.

En fin, podría dedicarle, mínimo unos 4 o 5 posts de considerables dimensiones a elaborar una descripción detallada de cada artista o canción, además de que, en la computadora que tengo aquí, no
tengo todas esas canciones, y me resulta difícil recordarlas todas...

Lo que si, las que más, más me sirvieron para inducir ese trance hipnótico de sueño fueron estas:

Sounds Of Nature - Amazon Rainforest. Este lo considero un exelente inductor de sueño. Siempre me hacía dormirme, aunque no tuviera sueño.
Es una canción que pesa como 40-43 MB, no lo recuerdo con exactitud.

Luego, aquí vienen los buenos.

Los de las serie de Brain Sync y Hemi Sync, de Metamusic, Brainwave, música binaural, o de la Monroe Institute, que como sus nombres lo evidencian, son para hacer entrar en estados de sueño específicos y, supongo, han de lograr algo de resonación en las vibraciones de las ondas cerebrales Delta y Theta.

Aquí, he de necesariamente hacer una pausa, ya que advierto que esto, aunque pareciera cosa de juego, es algo serio, creo.
Mi experiencia personal fue muy gratificante, realmente me quitaban 10 presiones atmosféricas de stress, pero era como tomar un cóctel de antidepresivos.
Escuchar una canción o dos está bien, pero ya poner una secuencia en lista era fatal. Despertaba completamente embobado, como zombie. Atarantado, feliz, pero con una pesadez y una pereza...
no, no, no... lo cual tampoco lo hayo tan mal, después de todo, los músculos se relajan, la respiración, la actividad cerebral se aquieta, en fin...pero sería en todo caso, recomendable, hacerlo en vacaciones, libre de compromisos laborales, sociales, familiares, etcétera.

Y luego, cuando averigüe una forma de profundizar aún más ese letargo...¡Uf!, ya no quería despertar, eso era como una ampolleta de heroína revuelta con morfina, rivotril, valium litio y una pizca de los polvos zombificantes para los rituales de zombificación de Haiti.

Dicha forma era, seleccionar las canciones y ordenarlas en un modo de reproducción que fuesen descendiendo al nivel de frecuencia de las ondas cerebrales.
Esto es, si quería dormir por ocho horas, ponía en primer lugar las canciones de mayor número de Hz. (p. ej. 7.5 Hz) hasta los de menor, pasando así de los archivos musicales de relajación simple (una hora), luego los de "música alfa" (otra hora), luego los de theta (dos horas), para finalizar con otra hora o dos de música "delta" (de hasta 0,2 Hz).
Por supuesto que me gustó e hice trampa, y extendía el número de "música delta" para prolongar mi coma, jéh.
Hasta mucho después se me ocurrió volver a colocar archivos sonoros que fuesen de manera regresiva, ascendiendo hasta llegar al estado natural de vigilia o "beta".

y bueno, muy bonita la cosa, sí, sí. Pero, gracias a que la semilla del espíritu de la productividad, que Kine había plantado en mi, pude superar esa "breve" etapa de adicción a la música inductora de estados de relajación profunda, para aprovechar así las horas del día...las cuales las dedicaba a cuestiones meramente artísticas. De otro modo hoy en día me habría vuelto líder de una autodestructiva secta de hippies hedondiastas destinados a perderse en sus propios olvidos.

Esto, lejos de producirme sueños lúcidos, o sueños normales siquiera, no hizo otra cosa que relajarme, hacerme sentir muy bien, aunque por ahí, surgió otro "breve" estado de...¿cómo decirlo para que no me manden al carajo los racionalistas y escépticos?...de...algo así como que percepción extra-sensorial.

No solamente lograba captar ciertas cosas que visualizaba en el diario acontecer, Kine, sino que en cierta forma, podía...(vayan preparando la sonrisa burlona) captar algunos pensamientos.
Tales como los de Jonathan, mi amigo lisérgico con los que elaboré los chistes metainfrarealistas y cuentos metainfrarealisas así como las metainfrarealistas, absurdas y totalmente paródicas "ilustraciones lúdicas" (haciendo burla, precisamente de esta nueva generación de artistas que han más que abusado del ludismo, pero que con cualquier tontería justifican sus "obras" e increíblemente...¡venden!)

Total, un día, mientras estábamos los dos en el restirador ilustrando, y me ayudaba aportando un dibujito para el codex que elaboré, pude adivinar exactamente las palabras que estaba pensando, a lo que el, primero guardo silencio, y yo también, luego le pedí disculpas que no había sido mi intención haber leído su mente. Jáh, sí, esto podrá provocar una abierta carcajada de incredulidad, de hecho, sonrío ahora, queriendo reírme también como en aquel entonces.
Minutos más tarde, volví a escuchar sus pensamientos. Y el se preocupó, pero me justifique diciendo de que lo que iba él a decir era una (elaborada) respuesta lógica al tema que estábamos tratando (complejidades de organización social y demás). Pero ya, simplemente pasamos de plano al tema que estamos tratando en este post, los sueños, los sueños lúdicos y demás.

Aquí Jonathan el lúdico, haciendo una fugaz aportación al Codex, dibujando al monito de en medio, o "el alma" en la lámina correspondiente a "El juicio" (cósmico).

Le comenté también de mis experimentos en donde yo mismo era mi propio conejillo de indias. Le comenté de esto último, de la música para inducir estados de sueño profundo, y finalmente le pase mucha de esa música. Me dieron ganas de preguntarle si aún tenía acceso a alucinógeno, ya que ciertamente, el era un gurú en esas cosas de las experiencias lisérgicas con químicos.
Pero no, ya que ciertamente repudiaba la idea de cooperar y alimentar a esas lacras sociales que son cualquiera de los "trabajadores" de esa estructura del narcotráfico.
Eso y además de que tengo cierto respeto hacia los alucinógenos, tales como la mezcalina, el peyote o incluso - y en menor medida - el ácido lisérgico. Ya que se tienen que ingerir de manera adecuada, ritualista, de un carácter un tanto...chamánico.

Ya para este entonces, estamos hablando de que eran principios de este año (2011). Y ya tenía un gran avance en materia del estudio de sueño.
Tenía ya casi una libreta llena de sueños apuntados, así como anotaciones extras. Afortunadamente, los hechos violentos extremos y de inseguridad que habían en la ciudad, fueron un factor determinante para que reinara un silencio casi sepulcral en la calle, la colonia, la ciudad misma. Las vecinas optaron por callar, hasta los perros también se callaron, los grillos. La ciudad estaba muerta, anímicamente hablando.
Esto me sirvió de sobremanera, ya que ese silencio me permitía relajarme y aislarme de estímulos externos que pudiesen interferir con mis vivencias oníricas.

Otro aspecto que descubrí que era esencial para poder "soñar lucidamente" o incluso simplemente soñar (muy vividamente), fue "el negarse yo controlarse a si mismo", sexualmente hablando.
Descubrí la profunda importancia de controlar el deseo sexual y sobre todo mantener las semillas parásitas (el semen) dentro de uno. Ya que el proceso eyaculatorio, es desgastante e interfiere con la actividad eléctrica del cerebro, la disminuye. Cualquier hombre, un deportista, por ejemplo, sabe que su rendimiento será menor, si mantiene relaciones sexuales o autoeróticas y eyacula.
Igual, las capacidades de concentración se ven disminuidas. No por nada, aquí en el país se les dice "Puñetas" a la gente que se ve torpe, lenta de asimilación, estúpida.
Comprendí completamente el porque de la importancia que le otorgan los tantristas, algunas fracciones agnósticas, algunos masones, de cuidarse de derramar su semen a lo idiota.
Entendí la esencia de esta prescripción en "el libro del loto dorado de China", y que a los "practicantes de la alta magia" se les exige.
Ciertamente, aquí radica una fuerza poderosísima fortificadora. No sólo los sentidos se agudizan, también la mente, uno puede sentir la vitalidad recorriendo el cuerpo, el cuerpo luce más joven, la piel se purifica, el cabello se nota más terso y brillante (Sin uso de shampús especiales). Los detalles al visualizar o recordar algo se hacen claros.
La velocidad de aprendizaje se ve incrementada, la fuerza y el rendimiento físico se potencían, aún sin hacer ejercicio. El sentido del humor se agudiza...es un bienestar notable, vívido. El desenvolvimiento con la gente se hace más sano, llevadero, y uno escapa de sus "auras" de influencia mental. De igual forma, uno puede apreciar en el sexo opuesto, reacciones de atracción hacia uno (dilatación de pupilas, dirección de la mirada hacia el cuerpo, sonrisas, en fin, toda una serie de conductas y declaraciones corporales que denotan atracción animal). Uno deja de enfermarse, y si llegase a haber una herida, la curación y la cicatrización se ven aceleradas, ya que las defensas del organismo se encuentran maximizadas.
Esto, lo de mantener una dieta alimentaria, sino de sueño y sexual, es harto difícil, sobre todo esto último. Pero ha de llevarse a cabo si es que realmente se quiere sumergir
en ese océano infinito del sueño.

En fin. Hasta este punto, he descrito, parte de las imposiciones experimentales que me llevaron a entrar en el sueño lúcido y lograr mucho control. Tanto en la vigilia como en el sueño.
Resumiendo todo esto, en cinco palabras, las cinco cosas para lograr el sueño lúcido, son:

1.- Voluntad
2.- Tiempo
3.- Consciencia
4.- Disciplina
5.- Inductores.

En la siguiente y última entrega de este "artículo", abordaré estos 5 aspectos, sin dejar cabos sueltos.
Hasta entonces, y como regalo final, en agradecimiento por la paciencia y su lectura, una canción muy relajante y onírica de un juego también muy onírico y espiritual, de "Echo the dolphin".

Passage from Genesis - Ecco-the-Dolphin



Y ahora sí, Hasta prontos =).
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lunes, 5 de septiembre de 2011

Como lograr el sueño lúcido. Segunda parte: Posibles campos fértiles para el onirismo lúcido.

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Escribí en la entrada anterior, una breve rememoración general de lo que había sido mi primer - y accidental - primer sueño lúcido, siendo apenas un niño, pero con el tiempo y debido a diversos factores como son la diversión y el esparcimiento sanos, me hicieron tomar la experiencia como algo simplemente fuera de lo usual. Ya que consideraba de manera forzosa que el sentido de la vida era irse a jugar con los amigos, que en aquella dorada infancia, adquirían un aspecto sagrado, siendo así más que amigos, más que hermanos. La infancia, y parte de la pubertad y adolescencia, fueron épocas, que en lo que cabe, fueron bonitas.

Imágen meramente ilustrativa, no tiene nada que ver con el escrito, salvo lo onírico de la misma =P.

Como decía, pasó el tiempo y casi una década después, a los 16 años, con motivos de extraer ideas de mis sueños para después plasmarlas en papel por medio del dibujo, decidí tomar nota de mis sueños, inmediatamente después de despertar. Así lo hice por dos semanas, hasta que - por temor de que algún o alguna metiche husmeara en mi cuaderno de dibujo/notas de sueños - decidí detenerme, pues no quería ninguna ridiculización por parte de los miembros de mi familia. Arranqué las hojas y las tiré. Haciendo a un lado por completo el estudio del sueño, y a partir de ese momento, éstos no significarían otra cosa más que "esas tonterías incoherentes que suceden en nuestro proyector cerebral, mientras dormimos, sin ningún significado y punto".

No fue sino hasta el año pasado en que volví, también de manera accidental, a tener este tipo de sueños, o bueno, a decir verdad, mis experiencias oníricas fueron incrementándose y diversificándose, teniendo así, "muy recurrentes parálisis del sueño", "sueños húmedos bizarros" "experiencias extra-corpóreas", "pesadillas", "sueños completamente abstractos", alucinaciones y - sin temor a equivocarme - enlaces telepáticos (Sí, se que escucha muy pero muy mamón esto último, pero lo juro por mi vida) otras cosas por el estilo.

Tales experiencias me incentivaron a reflexionar detenidamente. Me puse entonces a analizar y a documentarlo todo: el entorno, la simbología de los sueños, las vivencias que había tenido durante el transcurso del día, la situación actual del país, mis relaciones de amistad, afectivas y con el medio, mis opiniones, el origen de mis opiniones, las películas, noticias, tipo de música que había estado escuchando en el día, los libros que me encontraba leyendo, en fin, toda la información recibida durante las horas de vigilia, mis divagaciones mentales, en fin, todo, o casi todo.
Todo esto, con la finalidad de justificar los motivos de mis experiencias de sueño, sus significados, que en ese momento se estaban tornando un tanto "extrañas". En un determinado momento llegué a pensar que se trataba de una especie de "venganza del subconsciente", después de todo, este breve - aunque intensísimo - estudio se dio en un momento muy difícil de mi vida, que de otro modo, solamente se hubiera solucionado - a como se estila en el habitual estilo tampiqueño - con potentes pastillas antidepresivas y ansiolíticas.

He de elaborar una breve (y no tan honrosa) semblanza de la situación en la que estaba viviendo, ya que estos datos podrían haber sido un disparador de tales vivencias oníricas. Y si no, al menos fue un incentivo muy fuerte para poder enfocarme en su estudio. Partiendo de los rasgos generales hasta los particulares:

Fue durante el período comprendido entre Septiembre - Diciembre del 2010, en Tampico/Madero Tamaulipas, México.

La ciudad, al igual que ahora, atravesaba por un asqueroso momento de histeria, psicosis colectiva (que nada mal le cayó ni le sigue cayendo, a las farmacéuticas y las funerarias)
Teníamos (y seguimos teniendo) a los narcos, asesinos, violadores, rateros y defraudadores a la orden del día, actuando con total impunidad. Durante el día y durante la noche enfrentamientos armados, de "grupos rivales" de los cárteles, en donde, a pesar gastarse miles de balas, disparándose en sus persecuciones, le atinaban a todo, menos a ellos mismos.
Luego se vinieron las ejecuciones de niños, ataques a civiles. El estado de Tamaulipas era (y lo sigue siendo) un matadero. Donde sabes que si algún grupito de psicópatas se le ocurre ir a matar civiles nada más por diversión, lo harán segundos después de que se les haya pasado la idea por sus mentes. Sabiendo que tienen la protección y consentimiento de policías, políticos y en algunos casos hasta de algunas células del ejército.
No había lugar en el que nadie hablará de esto. Uno abría su cuenta de correo, y fuese en hotmail, yahoo, google, o lo que fuera, y habían este tipo de encabezados noticiosos, ibas con amigos y compañeros, familiares, en la escuela, en el trabajo, todos hablaban de lo mismo. En los periódicos, en la televisión, en la radio, todos los medios "informativos" vieron incrementadas sus ganancias monetarias debido al morbo de la gente que no podía parar de consumir sangre. Gente insaciable de sangre. Los páginas y blogs de México más populares se volvieron indiscutiblemente los más visitados, dejándoles ganancias millonarias por conceptos de
publicidad y patrocinio (sí, ya sabes, adsense, adbrite, banners y demás asquerosidad que tienen parasitada la red).
Estas páginas, publican con regularidad, videos que los "nobles usuarios y visitantes" suben, tales como decapitaciones, descuartizamientos, torturas, y así, para que la gente que acceda a las páginas pueda bajarse directamente estos videos, para luego compartirlos con los amiguitos a través del celular y así, hacer fertilizar la semillita de la violencia sin compasión a los "pobrecitos" muchachos.
Cuando iba en los micros (autobús o urbano) podía presenciar a los chicos de secundaria y preparatoria, sorprenderse, mientras se pasaban dichos videos a sus teléfonos celulares, con expresiones como "¡wwwwuaaaaau, no mames cabrón, a la verga, tómalaaa!", seguida de risas maniáticas, que delataban sus profesiones de un futuro muy próximo, para proseguir con un "eh güey, pásamelo a mi también" proferido por algún otro de los mocosos.

Por más que quisiera tratar de ignorar dicha situación, no pude, y me vi también presionado por esta atmósfera cada vez más asfixiante, que tiene sometida al país.
Llego un momento en que ya no podía seguir envenenándome más con estas tonterías y así, me iba aislando cada vez más, tratándome de distraerme con otro tipo de lecturas.
La amistad se redujo a eventuales saludos, tweets e e-mails dirigidos a los viejos amigos de la prepa, que se encontraban a cientos, miles de kilómetros de distancia.

Mis amigos de la temporada universitaria, se encontraban, de igual forma, lejos de la ciudad. Esparcidos por esta fosa séptica que es México hoy en día, más no exentos de estos eventos. Los que seguían en la ciudad, y que frecuentaba ya cada vez menos, solían refugiarse mentalmente en reuniones donde, como siempre y siendo fiel a la tradición de degeneración mundial, el alcohol era el alma de la fiesta.
En parte era bueno, verlos, vernos ahí embriagados, sintiéndonos temporalmente fuera de peligro, a sabiendas de que si por azares del destino alguna de las cientos de miles balas perdidas llegaban a encontrarnos moriríamos sin sentir ni saber mucho del asunto, debido al embrutecimiento sensorial propio de la intoxicación etílica. En parte malo, puesto que veía los evidentes deterioros físicos, consecuencia del stress, el desvelo, el descuido en actividades de ejercitación física, de hábitos alimenticios, desvelo, preocupaciones, y demás.

Durante el día, visitas y llamadas de extorsión, so pena de ejecución, de la tuya y de tu familia y hasta de las mascotas.
Muchos negocios de gente buena y trabajadora cerraron por tal motivo. Y muchos otros abrieron, un tanto sospechoso, ya que no era común, por ejemplo, ver una tienda de mascotas donde todas las peceras estaban lamosas, con peces muertos, putrefactos flotando, con seis, siete cabrones atendiendo, todos con dos celulares y nextel. Sin saber nada acerca de los animalitos que tenían en dicha tienda, de cuestiones alimenticias, o de precios de los productos si quiera.
Mis relaciones familiares ya eran distantes y se limitaban a esporádicas llamadas telefónicas, ya estaba desatendido y desentendidos de todo lo que se refiriese a los innumerables miembros de mi familia - tanto de la paterna como de la materna.
Mi novia, Kine, se encontraba a 27,000 kilómetros de Tampico, y también comenzaba a tener problemas con ella, debido a mi inestabilidad emocional, a mi negatividad, propia de los Tamaulipecos (y en general del mexicano promedio)
A pesar de mi superioridad intelectual, espiritual y física (modestia aparte por supuesto), no podía encontrar un simple puto trabajo, ni aunque fuese de barrendero, pues. Necesitaba, necesariamente ser inepto, incompetente, corrupto y con ganas de tranzar, si quería desempeñarme en algún puesto laboral, fuese el que fuese. Lo único que podía conseguir eran silencios telefónicos y vacíos de respuestas, pese a mis no pocos conocimientos y habilidades.
Bueno, resumiendo esto en pocas palabras: estaba hecho mierda.

Me cuestionaba seriamente acerca de la inutilidad de los buenos valores, de la rectitud, la honestidad, la amistad, la compasión, y demás adjetivos que me caracterizaban.
No obstante, todos me veían siempre sonriente, bromeando, en tono de joda, como si nada. Pero al llegar al agridulce hogar, ese vacío recalcitrante calaba cada vez más.
Ya quería largarme del país lo antes posible, hacia mi Noruega adorada. Más tenía que cumplir con ese estúpido, penoso, pesado y absurdo que era terminar la inservible universidad. En donde lo único que aprendí fue que la corrupción es el más grande valor en México, más que en cualquier otro país latinoamericano.

Aquí comienza el estudio de los sueños.

Pese a estar hecho mierda, trataba en la medida de lo posible, llevar hábitos sanos. Retomé el ejercicio físico, me volví vegetariano, volví a tener lecturas de esos temas que me apasionaban de sobremanera cuando era niño: física cuántica, esoterismo, teorías de conspiración, etcétera, y comencé, sobre todo, a leer literatura islámica, Corán incluido. Quería volver a ser espiritual, a revivir las experiencias maravillosas y metafísicas que había vivido en carne propia en ese bello estado de Nuevo León, donde la belleza era la constante diaria. Quería volver a creer en alguien, en algo, en mi mismo.

Hice ejercicios respiratorios, y, aunque ya no sentía que lo del dibujo, la ilustración y el diseño fuese más lo mío, me ponía a dibujar, y a escribir, escribir mucho.
También seguí subtitulando muchas películas de cine nórdico, y practicaba día a día, mis idiomas. Intentando tener un sistema que me facilitara la asimilación, de una manera más rápida, para así poder entablar todo tipo de conversaciones en los idiomas que me gustan, con fluidez y dominio,

Volví a cultivar todo aquello que me había resultado poco práctico, como la poesía, no quería simplemente saber sobre plasmar en papel los caprichos del corazón, sino hacerlo en serio, estudiar la cuestión técnica, el conteo silábico, y hasta de cada carácter y de espacios vacíos, hasta lograr una métrica perfecta, no sólo en sílabas, sino también de caracteres. Los acentos, las entonaciones, la declamación, etcétera.
Así, me puse a componer, a modo de práctica - para mi mismo - sonetos, hexasílabos, heptasílabos, endecasílabos, alejandrinos, verso libre, poesía surrealista, difusa, y demás, encontrando la comodidad absoluta en la poesía oriental, la china, la koreana y la japonesa, siendo ésta última en hallé la inspiración absoluta, sobre todo en el haiku, al que consideré poesía perfecta, por muchas razones, sobre todo por la de condensar la realidad del universo en pocas líneas, de manera espontánea, sin usar elaborados artilugios poéticos, descubrí en el haiku la belleza del ser, del instante, de la conciencia.
Fue, de algún modo, el haiku lo que había vuelto a abrir, disimuladamente, las puertas de la percepción del mundo espiritual más sutil.

Total, no quería darme por vencido, entregarme a la patética autocompasión, ni la soberbia. No quería ser parte de ese círculo perfecto e irrompible de decadencia del que forma parte el país que consideraba mío y bonito, México.
No quería depender de antidepresivos, ansiolíticos, drogas, alcohol, prácticas sexuales asquerosas ni masturbatorias ni el embotamiento televisivo, para poder evadir o soportar la destructiva realidad diaria.

Escribir en este blog fue algo terapéutico y desestresante. Ya no sentía la más mínima compasión por la gente de este país, sino más bien todo lo contrario, les deseaba un pronto final.
Deseaba un día despertar y encontrarme con que todos habían fallecido por alguna muerte súbita, durante la noche. Pero por otro lado, odiar también es tóxico, así que dejé de hacerlo.

Fue la parálisis del sueño la que me llevo a analizarme, el contacto con un ser, al que ya no lo creí una simple alucinación, sino algo real, tangible.
Esta constante experiencia, a la que califico de real, fue nada más y nada menos que un súcubo. Y sí, sé que para una mente racional esto no es más que un trastorno psiquiátrico temporal.
Más no obstante, para mi fue más que real. Estos hechos me inspiraron para crear una entrada, en tono de vacile aquí.

Empero, aprendí mucho, y tras por fin enfrentarme al terror puro y deshacerme de ese ente para siempre (bueno, eso es lo que creo, hasta ahora).

Poco después de "despedirme" de ese ser paranormal, comenzaron entonces los sueños "extraños" y casi inmediatamente despúes, los lúcidos, en donde ahora iba a otros tiempos, otros lugares, otros seres, otras formas, otros lenguajes, otros mundos.

Otra ilustración, meramente decorativa, para aderezar este ecrito =)
Fue a partir de un sueño al que podría considerar - aunque se escuche muy pero muy mamila - de abducción placentera (no, no, nada sexoso) por seres superiores.
En dicho sueño, un ser señor medio andrógino, muy amable, siempre sonriente de ropas moradas, me dio la bienvenida a un lugar un tanto...mmmh...mmmh...me resulta difícil describirlo, como medio parisino, barroco, colonial, no sé.

Este lugar se encontraba en la cima de una montaña con la vista más hermosa a un océano de color color celeste tan bello, como el de las playas de Cancún.
Fue ahí cuando me percaté de la increíble calidad de imagen y me pregunté "¿estoy soñando?" Y este señor "andrógino" (y digo señor, porque pese a la apariencia de su rostro, "sentía" que se trataba de un hombre, además de su voz de hombre, claro)
me contestó, también sonriente : "sí, estás soñando".
sentí la brisa fresca, acariciando mis mejillas, mi cabello, el aroma dulce del viento, y ese paisaje, ¡ese paisaje!...
Caminamos, sin cruzar palabras, pues me encontraba maravillado, sin poder expresarme. En la orilla de ese mar habían muchas "palapas" donde habían miles de personas. Nadando, contemplando, o simplemente conversando, como mucha de la gente que había ahí.
Dimos la espalda entonces a la vista y nos dirigimos por unas calles empedradas hasta una especie de "restaurante" al aire libre, en donde, en cada mesa habían lamparitas iluminadas por flamas sin velas, en su interior.
De hecho habían muchas de esas flamitas por todo el lugar, la decoración era simplemente...maravillosa (no encuentro otra mejor palabra, por el momento, para definirlo)
El hombre, me hizo seña, cortésmente, con la mano, de que tomara asiento, en una de las pocas mesas que estaba despejadas, pues había una multitud ahí afuera, platicando felizmente, mientras bebían de lo que parecían ser vasos con agua.
Tomamos asiento y ese hombre me dijo, aún y sabiendo lo que iba a responder "¿Qué te parece"? refiriéndose a ese lugar, a esa situación. "¡Es increíble!" contesté sin prestarle mucha atención a su rostro, sino más bien, a los "ladrillos" de los muros de ese "restaurante" ubicado en una especie de placita o terracita de diseño impecable. Vi también las lucecitas, y a la gente. Todos platicaban, pero no podía entenderles muy bien, ya que al parecer nadie estaba hablando español, inglés, ni noruego, ni sueco, ni chino, japonés, mandarín, ruso, o alguna lengua semita, o cualquier otra de la que pudiera tener yo conocimiento. Hizé un muy breve esfuerzo por distinguir entre de los cientos de conversaciones alguna palabra familiar pero no le tome tanta importancia, porque seguía ocupado en impresionarme con los detalles del lugar, y del cielo, de las nubes, de ese sol inmenso, cálido. Era un clima perfecto, Esa combinación perfecta de un sól cálido y un viento fresquecito.

Le pregunté a ese hombre entonces que si había muerto, a lo que él simplemente soltó una abierta y amigable, contagiosa carcajada.
- ¡No, no, claro que no!, jaha - me dijo - estás soñando, está soñando.

- Pero...jamás había soñado algo tan bonito - le dije
- Siempre hay una primera vez - contestó.
- ¡Y...hablas español! ¿Sabes español?
- Norsk også, og svensk som du (También noruego, y sueco como tú [en noruego]), english as well, hangeugo, Putognhua, nihongo (también inglés, koreano, chino, japonés) y así, iba mencionando una impresionante lista de idiomas pronunciados en su idioma original, no sé, no entendí mucho, quizá haya dicho polaco, francés, serbio, tibetano, no lo sé, pero se me caía la baba, mientras el seguía sonriendo, aparentemente
de mi sorpresa.
- Entonces, espera- interrumpí - ...entonces eres solamente una creación de mi subconsciente, eres sólo un personaje
- No
-Entonces, eres una proyección de lo que quisiera ser
- No, no, no. Nada de eso, Soy real. Eres real. Tú eres tú, Yo soy yo.
- Pero ¿cómo sabes que puedo hablar noruego e inglés, y cómo es que sabes español, y en dónde estamos? - me apresuré a seguir cuestionando, siempre, sin perder esa maravillosa calma que prevalecía en ese lugar - ¿acaso eres un vigilante o algo así?
- Para nada, cada quien su vida, es sólo que es evidente
- Evidente, ¿puedes leer la mente?
- Posible...mente, evidente...mente - y soltó otra ligera carcajada que también me hizo reírme.

No lo podía creer.

- ¿Por qué yo? - inquirí
- ¿Por qué no? (volvimos a reír), quizás porque tienes mucha imaginación, y no quieres renunciar a ella.
- Creo que tienes razón, pero antes me dijiste que eras real.
- Y lo soy, lo somos, mírate las manos.

Hice como el me dijo, y pude ver vividamente todas las líneas de mis huellas dactilares, mis cicatrices, mis uñas cortas, tal cual en la realidad.
Vi mis brazos y nuevamente, de manera inevitable, vi ese enorme sol iluminando el lugar. Era como un sol de ocaso, pero lleno de vida, de fulgor.

- Esto es genial, esto es bellísimo. Pero, ¡hey!, ya, en serio, ¿No estoy muerto?, ¿no me morí mientras dormía?
- En absoluto, pero aquí también puedes encontrarte, de vez en cuando, fantasmas, gente loca, amigos imaginarios, aquí hay de todo.
- Ah, ya veo, entonces estoy dentro de mi mente
- Casi, casi, estás en tu mente, pero también estás en la mente.
- ¿vamos a filosofar?
- Aquí no sirve de nada filosofar, no tiene importancia, aquí sólo hay que disfrutar, y si quieres andar por ahí explorando, volando, lo que quieras. Tienes todo el tiempo que quieras.
- ¿Eres...dios? - me atreví a preguntar.
- De algún modo sí, todos lo somos
- ¿Somos parte del todo?
- Ahí vas con tus preguntas otra vez, mira mejor, ven, acompáñame.

Nos paramos de la mesa y caminamos hasta un edificio que parecía un complejo departamental enorme, gigante.
Desde que pusimos un pie en el enorme y sombrío patio central, sentí miedo, pero él me dijo que no temiera, y que no me separara de él y que no hablará con nadie de los que viera y que tampoco les prestara atención. Sentí escalofríos, y aún más cuando me dijo que no iba a despertar, "¡¿Qué?!" - exclamé preocupado - "¡¿qué quieres decir?!, ¡me dijiste que no estaba muerto!"
Y no lo estás, me lo repitió serenamente - pero ahora vamos solamente a ver la entrada del infierno.
En ese momento vi mis brazos y vi con la misma claridad de momentos anteriores todos los detalles a la perfección: mis poros se encontraba dilatados por acción de la sensación eléctrica de los escalofríos.
A pesar de que el había dicho eso, me sentía seguro con él, y en algún momento llegue a pensar de que él se trataba de algún demonio, fantasma chocarrero o hasta el mismo diablo de las religiones judeo-cristianas-musulmanes. Pero no fue así, de algún modo presentía que él hablaba con la verdad y por otro lado, sabía que si le preguntaba si él era el diablo, me respondería con un "sí y no" o un "tal vez" o " no, para nada" o "y sigues con tus preguntas..." que fuese cual fuese el caso, pondría de manifiesto mi raciocinio primitivo. Además si él podía leer mi mente, pues, ya no importaba. Mientras avanzábamos, recordé las ilustraciones de la "Divina comedia", y me sentía cual dante siendo guiado por Virgilio. En ese momento, él sonrío. Creo que vió mis imágenes mentales y le provocaron risa. Bueno, de hecho, esa sonrisa nunca se le borró y por extraño que parezca, nunca me llegó a incomodar, sino, al contrario, inspirarme seguridad, en todo momento.

Ese laberíntico "departamento", estaba escasamente iluminado por pálidas luces azules, verdosas y rojizas. No había entrada alguna a las habitaciones que tuviese puerta, eran simplemente, como enormes agujeros de ratas, en las paredes. Todo estaba sucio y un penetrante olor a orina y a humedad llenaba todo el lugar, me percaté nuevamente dentro del sueño de mi percepción olfativa.
Subimos por las escaleras y en cada escalón que ascendíamos los ruidos se hacían cada vez más claros.
Nos asomamos a una habitación y había una señora, arrancándose los cabellos, con una mirada de odio, en sus desorbitados ojos, que me daban la impresión de que en cualquier momento
se abalanzaría contra mi. Su habitación estaba iluminada por una penumbra azulosa, como la de las ocho de la noche, en el horario de verano.
Todo en su habitación estaba hecho un mugrero. Había una mesa ahí en su "sala" hecha pedazos, y pude ver con claridad un periódico y leer perfectamente los encabezados en español, que hacían referencia
a la crisis económica global (aunque se me paso checar el nombre del diario).

Seguimos caminando entre los pasillos de ese espeluznante lugar y en otra habitación estaba un hombre anciano, con visible aspecto de molestia, de hastío, estaba echado sobre el piso, sin decir palabra alguna, simplemente movía su boca, con obvios síntomas de la decrepitud y la demencia senil. Y así, conforme íbamos adentrándonos, se volvía cada vez más oscuro e inmundo, y las condiciones físicas de las personas era cada vez más deplorable e inmundo: había un tipo joven, como de 10 años, semidesnudo y lleno de larvas de moscas y moscas revoloteando a su alrededor, con los ojos hundidos, casi esquelético, acostado en su cama sin hacer nada, como esperando morir o bajo los potentísimos efectos de algún narcótico, como la heroína. Supuse que se trataba de algún drogadicto.
Llegamos hasta una habitación donde había un recámara vacía, e igual, iluminada solamente por una penumbra azulosa, muy sofocante, venida del exterior.
Una vez ahí, mi guía me dijo que eso era suficiente y que ya teníamos que volver, y que si creía que eso era horrible, debería de ir a los pisos subterráneos, que era donde se encontraba el verdadero infierno, en ese momento vinieron imágenes a mi mente que me daban una imagen de como sería, y me percaté en ese momento de que estaba pensando, razonando dentro del sueño. Me pregunté que como era posible estar imaginando o "reflexionando" dentro de un sueño, pero la voz de mi guía interrumpieron esa reflexión, diciéndome de manera telepática "Algo así es como te lo imaginas, y podría ser peor". Luego, él se subió al borde de la ventana y dijo "está bien, ya es hora de regresar",se subió al borde de la ventana y comenzó a flotar hacia el exterior. Sin reflexionarlo, hice lo mismo y los dos salimos volando a una velocidad moderada, fuera de ese lugar de perdición. Mientras más nos alejábamos la luz del cielo se aclaraba y seguía pensando un poco acerca de lo que había visto. Estaba un poco triste y me entristeció por unos segundos lo que había visto, a la vez que me parecía igual de sorprendente la indiferencia del señor de ropas moradas, ante los seres que se encontraban sufriendo "un infierno en vida" como estaba pensando. También me inquietaba un poco la idea, de que todos esas personas enfermas y podridas se encontraran en ese lugar, tan cerca de un lugar tan bello como en el que había comenzado el sueño lúcido, y hacia donde regresábamos por aire.

Luego, dijo en voz alta,

- No te preocupes no pueden salir de ahí, no pueden hacernos nada, y nadie de los que están afuera querrían entrar ahí.

- ¡¿Cómo es posible?!

- Ellos no pueden ver otra cosa más que a sí mismos y sus mundos. Están encerrados en sus propios infiernos. Así lo decidieron y así permanecen. Lo único que pueden hacer es verse entre ellos, y eso les propicia más conflictos, más odio y miedo. No ganas nada preocupándote por ellos, algunos lograrán salir y desde que lo hagan serán ya otros, estarán curados.

Me pregunté mentalmente por los que se encontraban en los pisos inferiores, y él me respondió con mi propia voz (¿o me respondí a mi mismo?)
Más abajo, es peor, y esos nunca saldrán, sino que irán degradándose hasta ser otras formas de vida inferiores, primitivas, tales como lombrices o bacterias.
Pierden al final la memoria, la conciencia, los recuerdos. Todo.

Me quedé pensativo pero, a medida que nos aproximábamos a aquella bonita terracita, le fui restando importancia al asunto. La sorpresa volvió a mi al ver la vista idílica.
comencé a descender, pero el ser me exclamó ¡Hey, ¿a dónde vas? ven, vamos, estás soñando, diviértete.
En este punto, me percaté de que la pequeña terracita, donde estaba el "restaurante" con todas sus lamparitas seguía "intacto", es decir, con todos los detalles de sus estructuras
tal y como las había visto por primera vez. Y no habían cambiado para nada su lucidez. No se había deteriorado la calidad del sueño y me sorprendió la idea de que el sueño ya había durado tanto sin cambiar de forma, tema y figuras.
Esto es, cuando uno sueña, regularmente el contenido del sueño es caprichoso, no sigue una línea, un guión, simplemente las imágenes surgen y mutan constantemente hasta desaparecer, obteniendo como resultado final una mezcolanza de secuencias abstractas y absurdas.
Más no era el caso. Aquél hombre me dijo que intentará algo más, que ya era hora de divertirse. Que me diera una oportunidad de ser feliz.
Así que sin más, le hice caso y me dirigí volando a toda velocidad hacia la orilla del mar, donde estaban todos los y las bañistas. Vi desde las alturas todas esas personas, sonrientes, y los peces de colores de las aguas azules, azules. Hasta los peces se veían felices y nadaban entre la gente sin miedo alguno.
Volé a toda velocidad y podía sentir el viento helado, y a pesar de que en el mundo real le temo un poco a las alturas, en el sueño gozaba en grande, reía a carcajadas como loco, fascinado, fuera de control,
Luego, al llegar hasta donde ya no había más gente, "aterricé" despacio en un risco y contemplé la inmensidad de ese mar infinito y azul.
El ruido de las olas era exageradamente real. Ahí fue cuando me di cuenta también de que ya habían transcurrido unas dos horas, y que en todo ese tiempo no había perdido la lucidez.
Contemplé el ocaso, ese sol anaranjado tan fulgurante. Me extrañó que no hubiesen gaviotas pero no pensé mucho en ello. Pensaba en que quería estar ahí para siempre, no quería volver, más, me entristecí un poco,
porque también quería ver a Kine, y "traerla" a ese mundo, a mis amigos, a mi padre. Me preguntaba si eso sería posible, así que emprendí mi vuelo de regreso, buscando a mi "guía", para preguntarle. Más no lo encontré.
No le di mucha importancia, porque quería seguir volando, recordaba en ese momento todos los sueños en donde había soñado que volaba, y en este tenía perfecto control de mi vuelo, y no perdía ya la potencia ni la altitud, ni tenía que estar aleteando o tratando de brincar alto para recuperar el vuelo (sí, hay sueños en donde a uno se le dificulta el volar y tiene que valerse de acciones como éstas) Era dueño absoluto de mi la dirección y velocidad, de la altitud. Estaba entusiasmado. Así que esta vez, ya no me importo que hubiese perdido de vista a ese Sabio señor. Después de todo, lo más seguro era de que él estuviese al pendiente de mi, así que emprendí un vertiginoso ascenso, recordándome a mi mismo que eso era fantástico, a la vez que no me lo terminaba de creer.
Era fenomenal de principio a fin y esta vez intentaría ir más allá de las nubes, y fui ascendiendo a la velocidad de un cohete espacial, viendo como el cielo se oscurecía cada vez más a cada segundo. La temperatura también descendía y de verdad podía sentir como me estaba congelando. También pude sentir una especie de asfixia debido al aire, o más bien, a la falta de éste. Fue ahí donde recordé que eso es física elemental y en ese momento, me mareé y perdí la lucidez.
Todo se oscureció paulatinamente y mientras eso sucedía, una voz, quizá la mía o la de mi guía, me dijo en mi cabeza. No, no, no pienses en eso, casi lo logras. No trates de meter aquí la lógica - o algo así.

Cuando desperté, me quedé largo rato pensando en todo lo que había "soñado" y me pregunté entonces también "¿Fue un sueño?" "¿Fue real?" "¿De verdad pasó?" , instantes, segundos antes, había estado en uno de los lugares más bellos del universo y al otro en
una ciudad de mierda donde las máximas leyes que la gobiernan son la neurosis y la desesperanza.
Me deje de inútiles monólogos mentales e inmediatamente fui por un cuaderno para apuntarlo. Era, después de todo, una experiencia que quien sabe cuando se repetiría, quizás nunca.
Me tomó una hora entera apuntar todos los detalles del sueño, aún y escribiendo rápido y casi de manera ilegible.
Ya eran las 9 de la mañana y hacía hambre.

Desayuné rápidamente y me regresé a encerrarme a mi habitación, analizando las posibles causas de que hubiese soñado eso.
Hice una retrospección rápida de lo que había sucedido el día anterior, la semana anterior, el mes anterior, las últimas lecturas que había hecho, las últimas conversaciones y sus tópicos con las personas, las últimas noticias de las que había escuchado. Me puse a recordar todos los alimentos que había ingerido con anterioridad. Trate de llegar a algún pensamiento que hubiese tenido y que hubiese dejado escapar por no considerarlo importante, y llegué a la conclusión de que nada de lo que había visto en aquél sueño tenía ni la más mínima relación con las cosas durante las horas de vigilia.
Esto era casi una revelación. Trate futilmente de relacionar los rostros vistos en el sueño con el de algunas de las personas reales, fuesen conocidos, ajenos, o famosos y nada.
Ese fue un día de reflexión en donde me dediqué totalmente a ir hacia el pasado y recordar el mayor número de sueños y vivencias significativas.

Fue así que, en "resumidas" cuentas, comencé a tomarme todo esto muy en serio, a investigarlo de manera sistemática.
Logrando así no sólo sueños lúcidos, sino - me atrevo a asegurarlo y sin temor a la burla - "enlaces telepáticos".
Me hice de una libreta exclusiva para documentar las bitácoras de todos estos viajes oníricos y hasta la fecha sigo documentando.
Apuntar mis sueños ha sido hasta hoy, un método de "psicoanálisis" muy práctico y divertido, misterioso, mágico, místico. Algo sumamente muy terapéutico que me ha ayudado a comprender más de mi mismo y del universo a mi alrededor (Sí, sí, suena a filosofía barata, lo sé).

Como sea, mientras escribo esto, me doy cuenta que le di cuerda al entusiasmo y se me ha ido la mano escribiendo.
Por tal motivo, habré de continuar ya después, y ahora sí, haciendo un resumen de acuerdo a lo escrito hoy y ayer, los técnicas para lograr el sueño lúcido, que me funcionaron a mí.
Me disculpo por la prolongación accidental de este escrito, pero me emocioné, evidentemente, hehe.

Prometo en la siguiente parte, tratar de enfocarme fríamente en los puntos referentes a estas técnicas, sin tanto rollo autobiográfico o figurativo, pero bien, no está de más.
Por el momento gracias y hasta prontos =P.
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