jueves, 10 de marzo de 2011

Algunos chistes de cotorros, jaha, ¡wraaaaaaaaaah!

Si hay chistes que me hagan reír de sobremanera...bueno, ahora que lo pienso todos los chistes de todos los géneros son verdaderas joyas metafísicas, pero el caso es que si hay tres tipos de seres-objetos con los cuáles nunca te podrás enojar completamente, son los cotorros (también conocidos como loros, pericos y papagayos) los enanos y los que tienen síndrome de down,tanto así que de los chistes que más me hacen reír son los de estos mencionados.

Así que durante las siguientes 3 entradas, escribiré algunos chistes de cotorros, downs y enanitos. Es que simplemente no se les puede dejar de lado, son la ostia consagrada, la cereza del pastel de los chistes.

Así que comenzando con los chistes de loros, estos verduscos plumíferos imprudentes, groseros, impetuosos, alegres, desmedidos desmadrosos, geniales, virtuosos seres de la naturaleza que tienen pinta de que lo saben todo, que tienen cara de estarse siempre riendo. o ¿A poco no?
¡Claro!
El loro e de entre los seres, el más sabio, el más cuerdo.

Y no se diga más, y comencemos con los chistes de estos singulares plumíferos:

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Una señora llama por teléfono al intendente de su casa (o bueno, la persona de confianza que le ayuda con las cosas prácticas de la casa, no,no su esposo, es decir, alguien a quien contrata para que vaya a revisar y/o reparar las instalaciones eléctricas, las tuberías y demás)
Ella tenía que salir a trabajar al día siguiente, por lo que le dice a este hombre:

- Bueno, voy a regresar hasta la noche, la llave se la dejo bajo la alfombra de la entrada, y también le dejaré preparado un almuerzo en la cocina, lo que hay que reparar es la lavadora de trastes porque no está enjuagando bien últimamente, y también la licuadora, a veces no enciende, ¿okey? Deje la cuenta en la cómoda y le enviaré un cheque por correo, ¿sale?

- Sí señora, gracias, ahí estaré entonces.

- Oh espere, por cierto, no se apure por Negro, el perro. No le hará nada ni lo molestará, pero por favor, pase lo que pase, bajo ninguna circunstancia, por lo que más quiera, se lo suplico, NO le hable al cotorro. ¿Me escuchó? No le dirija la palabra ¡Para nada!

Entonces, una vez que el reparador llegó a la casa de la señora al día siguiente, lo primero que vio al abrir la puerta, fue el perro más grande, horrible, con cara de bastardo maldito. Parecía bien ser una cruza de Rottweiler con San Bernardo que parecía que desde que era un cachorrito había sido alimentado con esteroides anabólicos y sangre de vírgenes. Sin exageraciones, era un perro que a simple vista parecía estar blindado, de un color negro absoluto, como de los últimos círculos infernales, casi alcanzaba 1.80 metros de altura así nada más, sin pararse sobre sus dos patas traseras.
No se imaginaba como un perro así no había sido reportado en los Records Guinness.

En un principio se le aflojaron los esfínteres y se le secó la garganta del susto, pero inmediatamente recordó lo que le había dicho la señora acerca de que el perro no le molestaría en lo más mínimo. Y así fue, el perro solamente se mantuvo echado sobre la alfombra de la sala, observando al hombre hacer su trabajo en la cocina.

Entonces, el cotorro del que le había advertido la señora, se encontraba ahí también, y desde que el hombre entró a la cocina, el plumífero comenzó con su castre verbal agudo e incesante:

- ¡Putooooo!¡te la comeeees todaaaaaa reparador de porqueríaaaa, woaaaah waaaaaah daaaaah"

Y así seguía el méndigo loro, grite y grite lo más alto y vulgar que podía.
Esto en un principio no le molestaba al reparador, sino que ya con el pasar de los minutos, ya no podía ni escuchar sus propios pensamientos, no se podía concentrar en lo que hacía y ya comenzaba a tener fuertes dolores de cabeza.

Y el cotorro seguía con su desmadre habitual de cotorro:

- ¡Wooaaaaaaa! ¡crueaaaaaaaaaaah, daaaaa-taaaaaaah, cara de verga! ¡Cara de simiooooooo!¡wwwwwwwwwwoooooo! ¡waka-wakaaaa waaa croeeeeeekk!

Total que el hombre ya no aguantó más y encabronado, totalmente fuera de quicio, le gritó:

- ¡Con una chingada, loro de mierda, ya cállate! ¡Cállate por el amor de Dios!

Entonces el cotorro sonrió solamente y respondió dirigiéndose al perro:

- ¡Negro, atácalo!

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Había una vez, un mago que trabajaba en un crucero. Como el público era diferente cada semana, el mago hacía los mismos trucos una y otra vez.

Pero ahí en el barco, había un cotorro, que era del capitán. Dicho cotorro, observaba los actos de magia cada semana y comenzó a entender todos y cada uno de los trucos de todos sus actos. Una vez que ya se se sabía de memoria los trucos, comenzaba a gritar en medio delos shows,cosas como:

- ¡Miren, no es el mismo sombrero!
- ¡Miren, está escondiendo las flores debajo de la mesa!
- ¡Hey! ¡¿Por qué todas las cartas son as de espadas?

y cosas por estilo

El mago estaba encabronadísimo, pero no podía hacer nada, ya que después de todo, era el loro del capitán.

Un día, el crucero se hundió y el mago logró sobrevivir a duras penas, aferrándose a un trozo de madera, para colmo, junto al loro.
Ellos fueron los únicos dos sobrevivientes y estuvieron a la deriva en medio del océano.
Ambos se veían el uno al otro con odio profundo pero sin dirigirse la palabra para nada. Y así fue, por un día, dos, y tres y así.

Finalmente, al cuarto día, el cotorro no pudo resistir más y dijo:

- ¡Está bien, ya! ¡Me rindo! ¡No lo sé! ¡¿Dónde está el puto barco?!


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Una mujer va a la tienda de mascotas y ve un cotorro, se acerca a este y le pregunta:

- ¿Cómo me veo?

- Como puta - contesta el ave.

La mujer, ofendida, se dirige con el dueño y le reclama y le exige que castigue al animal.
El dueño de la tienda toma al cotorro y lo sumerge en una tina con agua, lo saca después de varios aleteos desesperados y le dice que la próxima vez que se comporte de esa manera con un cliente lo ahogará en serio.

Al día siguiente la misma mujer va a la tienda de mascotas nuevamente, se para junto al loro y le pregunta:

- Y bien...¿Cómo me veo?

- Muy bien...muy bien - dice el loro

- ¿Y qué dirías si luego volviera con un hombre...?

- Que habría de ser tu novio

- ¿Y si viniera con dos hombres?

- Que se trata de tu novio y tu hermano...

- ¿Y si fueran 3?

- Tu novio, tu hermano y tu padre...

- ¿Y si...y si fueran 4?

Entonces el cotorro no se aguanta más y grita:

- ¡Ya hombre! ¡Trae la maldita tina con agua, te dije que esta era una puta!

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Un señor está vendiendo pericos en un semáforo. Llega un tipo en su camioneta del año y le pregunta:

- Oiga, ¿cuánto valen los loros?

- Éste vale $10,000 pesos - mostrándole el primer perico.

- Pues, ¿qué hace? - pregunta asombrado el sorprendido tipo.

- Habla inglés, francés, italiano y sabe contestar el teléfono.

- Y ese otro, ¿cuánto cuesta?

- Éste $20,000 pesos.

- Y ¿Por qué? ¿qué hace o qué? - pregunta, aún más asombrado, el comprador.

- Habla inglés, francés, italiano, portugués, alemán, contesta el teléfono, baja canciones de Internet y, además, se viste solo.

- ¡Carajo! ¡Madre de Dios! ¡Y este otro supongo que vale más, verdad? - señalando otro.

- En efecto, este vale $40,000 pesos

- Y...¿Qué es lo que hace?

- Bueno, éste habla inglés, francés, italiano, portugués, alemán, holandés, y algunas lenguas asiáticas, pero su verdadera especialidad son las lenguas semíticas, maneja bastantes paqueterías de software como Autocad, Archicad, Oracle, Photoshop, Illustrator, Visual basic, C++, Maya, mmmhh...ah sí, también se desenvuelve perfectamente en entornos tanto de Windows, como Mac y Linux y... y ya eso es todo.

Completamente estupefacto, el hombre finalmente se dirige hacia el último loro, que permanecía como en estado de calma zen.

- ¡Y me imagino que el otro ha de valer más! ¿Verdad?

- Así es, señor, éste vale $100,000 pesos".

- Joder, ¿Y qué hace?

- No hace nada, pero éstos tres le dicen "jefe"

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Un perico se había tragado una pastilla de viagra.
Así que como era de esperarse, y tomando en cuenta la proporción del medicamento con respecto al loro, este, andaba todo jarioso y queriéndose echar cuanta cosa le pasará por enfrente.
Y entonces para calmarle la calentura (tanto sexual como corporal) el dueño lo puso dentro del congelador.
Rato después, cuando el dueño abrió el refrigerador, encontró al perico empapado en sudor y le preguntó verdaderamente extrañado:

- Pero...¡¿Cómo carajos es que estás sudando?!

A lo que el loro le respondió:

- Bueno, ¿alguna vez has tratado de abrir de piernas a un pollo congelado?

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En una solitaria carretera va un motociclista a 150 Km por hora cuando, de repente, un loro se le atraviesa; trata de evadirlo pero le es imposible y le alcanza a pegar un tremendo golpe a la infortunada ave.
Por el espejo retrovisor observa que el pobrecito lorito va rodando por el pavimento.
Al motociclista le remuerde la conciencia y se regresa a revisar al animal: éste está inconsciente pero vivo aún.
El tipo decide que no puede dejarlo así y se lo lleva. Al llegar a su casa lo mete, todavía inconsciente, en una jaula con pan y agua.
Al día siguiente, el verde pajarraco despierta, observa a su alrededor y exclama:

-¡Puta madre, maté al motociclista!.
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Un hombre en un vuelo, estaba sentado tranquilamente en su asiento en el avión esperando que las azafatas sirvieran las bebidas, cuando se da cuenta que el carrito de las bebidas parece haberse detenido en el asiento delante de él.
Observa después con extrañeza que más adelante en el avión, estaban todas las azafatas yendo una a una con cara de preocupación y de angustia, hacia el asiento que se encontraba delante de él.
Curioso se asomó y se dio cuenta que el asiento estaba ocupado por un cotorro groserísimo y déspota, quien gritaba:

- ¡Tráeme un whisky en las rocas puta! ¡Pero ya, que para eso te pagan, zorra!

La pobre mujer se apresuraba nerviosamente y le servía temblorosa el vaso.
El perico entonces hundía el pico y entre ruidosas gárgaras se bebía el vaso de whisky, temrinó y enseguida le tiró el vaso con un ala, y continuó con los gritos y los insultos:

- ¡¿Qué estás esperando puta barata?! ¡Creaaaaaaak!¡Sírveme otro vaso, no dije que te pararas, perra! ¡Y tú! ¡Dooaaaahh! - dirijgiédose a otra azafata - ¡Cacahuates puta de quinta! ¡Dame cacahuates!

Las azafatas hicieron como el perico les ordenaba, al borde del llanto ambas, todas nerviosas y visiblemente perturbadas. El bastardo loro metió la cabeza entera en la bolsa de cacahuates y sacudía la cabeza frenéticamente de un lado a otro,dilatando sus pupilas, como suelen hacer naturalmente los loros, y ahí entre que comía y escupía pedazos de cacahuates entre ruidos desmadrosos, continuaba:

- ¡Crooaaaa! ¡Daaaaaah! ¡Wraaaaaaak! ¡Más, y tu culito! - dirigiéndose a otra azafata - ¡Sí tú pendeja, la pelirroja tragamecos! ¡Una cerveza infeliz! ¡Pero ya!

Al hombre, aquel acto denigrante ya no era denigrante, sino divertido, y de igual manera, creyó que sería divertido imitar al perico, y además, se dió cuenta de que probablemente así le servirían más rápido.
Así que en la siguiente vez que pasaron las azafatas, el hombre intentó hacer lo mismo y comenzó:

- ¡Hey putita, dame una cerveza, jahaha!

A la azafata la traicionaron las lágrimas y lloró quedamente y se fue corriendo a la cabina del piloto.

El hombre le gritó:

- ¡Hey espera, espera, ¿a dónde vas? quiero mi cerveza, puta de mierda!...

Unos minutos después, el co-piloto se dirige hacia el lugar con todas las azafatas, y entre todos agarran al hombre y al cotorro y los tiran fuera del avión en pleno vuelo.

Mientras comenzaban a caer desde miles de metros de altura, el cotorro voltea a ver al aterrado hombre y entre carcajadas le dice:

- Vaya, eso sí que es tener pelotas, para alguien que no puede volar...

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Una señora, compra un perico en la tienda de mascotas. Un semana después regresa enojada a la tienda junto con loro y exclama:

- ¡Éste mugre loro no ha dicho nada!

- ¡Pues porque no he tenido ni una puta oportunidad! - Contesta el loro.

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Un hombre y su esposa habían invitado a sus amigos a una cena en su casa.
Ellos le presentaron a sus amigos al cotorro, al cual tenían encerrado en el cuarto.

- ¡No, no, por el culo no! - gritó el perico.

- ¡Hahahaha! - El esposo se rió y pensó rápidamente en una escusa creíble:

- Oh, no le hagan caso, lo que pasa es que ha estado viendo algo de porno el chingado pájaro.

- ¡Oh, sí, ahí, ahí!¡Más rápido, rápido, fuerte, fuerte! - exclamó nuevamente el plumífero

- ¡Jahahaha! - todos reían

- ¡Métemela toda Juan, dámela toda! ¡Cójeme más fuerte! - gritó descaradamente el perico.

El hombre se río pero inmediatamente volteó hacia su esposa y le preguntó con todo el entrecejo fruncido y rechinando dientes:

- ¿Quién carajos es Juan?

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Tres hermanos que habían ya crecido, habían "abandonado el nido" y prosperado cada quien por su cuenta, volvieron a casa, tuvieron una reunión y hablaron acerca de los regalos que habían sido capaces de obsequiarle a su anciana madre.
El primero dijo petulante:

- Yo construí una mansión para nuestra madre.

- Pues yo, le he enviado un Mecedes con todo y chofer - replicó el segundo.

El tercero sonrió y dijo:

- Jah, pues, queridos hermanos, déjenme decirles que sus regalos se han quedado cortos
junto al mío. ¿Recuerdan cuánto amaba nuestra madre leer la biblia? Y bueno, saben que ella ya no puede ver bien, así que le envíe un cotorro genio que sabe recitar ¡la biblia completa!
Le tomó a la iglesia 12 años enseñarle. Es un loro muy bueno y amable. Es muy noble.
Mamá soló tiene que mencionar el capítulo y el verso, y el perico lo recitará.

Poco después, la mamá les envió cartas de agradecimientos:

"Pablo - dirigiéndose a su primer hijo - "La casa que me construíste es gigantezca, vivo en una sola habitación, pero tengo que limpiar la casa entera"

"Oscar" - a su segundo hijo - "Ya estoy muy vieja para viajar, paso la mayor parte del día en casa, así que rara vez uso el Mercedes, además, el chofer es muy grosero"

"Y, querido David:- su tercer hijo - Tienes muy buen gusto para saber lo que a tu madre le gusta. Ese pollo estaba delicioso"

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Había un loro que estaba en el aparador de una tienda. Y siempre que pasaba la vecina, el loro, descarado y relajiento, siempre le gritaba de cosas:

- ¡Putaaaa! ¡Puta ladillentaaaa! ¡Lávate mugrosaaa! ¡Puta barataaaa! ¡Puta barataaaa! ¡Croooooooaawwk! ¡Waaaaaaaaahh!
y demás ruidos desmadrosos típicos de los loros, que aparentemente no saben de otra cosa más que divertirse.

Total, que el condenado lorito gritaba a todo pulmón, sonoros rebajantes insultos a la señora, y cuando la tienda tenía clientes, pues obvio, todos volteaban a ver al blanco de los insultos, ríendo todos, unos más que otros.

- ¡Waaaaa, ahí va la Putaaaaaa - putaaaaaa, wraaaaaaa!

Entonces, dicha vecina, no aguantó más los insultos y se dirigió furibunda a reclamarle al dueño de la tienda y del perico.
El dueño le prometió represalias y que el perico nose quedaría sin castigo. La señora se fue, y en cuanto esta ya no se encontraba presente, el dueño entonces, con pesar tomo un bote de pintura negro y una brocha y le dijo:

- Mira lorito, discúlpame, esto es por tu bien, creéme que me duele esto más que a ti -típica línea de padre reformador antes de sarandear a su prole - y acto seguido, pintó al animal.

Al día siguiente, el loro estaba ahí en el mostrador como de costumbre y la vecina pasó por la tienda. La señora ya iba preparada para oír las guarradas del pájaro, cuando se percata que no hay ruido alguno. Se regresa a ver, y entonces, al ver que ahí estaba el loro, pintado de negro, se acerca sonriente y le dice:

- A ver, a ver, ¿no que muy cabroncito? dime algo ahora, a ver, dime algo lorito, ¿Qué te pasa? ¿No tienes algo que decirme? ¿eh? ¿Te comió la lengua el ratón? ¿eh? Anda, dime algo ahora...

Entonces el loro, sin voltear a ver a la señora y con la frente aún en alto, dice solemnemente:

- Lo siento, cuando ando de smoking no hablo con putas...

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En un viejo edificio se encontraba un loro fumando marihuana y alucinado como de costumbre. Un día un pollito estaba de regreso del colegio y el loro al verlo lo llamó.

- ¡Oye, pollito, ven aquí hermano!

y el pollito asustado acudió.

- ¿Qué pasó señor?

Y el loro mariguano le dio a fumar hierba. El pollito lo acepto todo ingenuo. Luego el loro le preguntó:

- ¿Y ahora dime, sientes la vibra cósmica?

- No siento nada - contestó el pollito.

El loro muy molesto, le preparo un cigarro más fuerte y el pollito lo fumó. Luego le volvió a preguntar y el pollito le respondió: "No siento nada".
El loro más confundido y furioso que antes, le volvió a preparar otro churro y otro y otro.
El pollito se los fumó todos y luego el loro le volvió a preguntar:

- Y bien, ¿qué sientes?

- ¡No siento nada!

- ¡¿Pero como es posible que no sientas nada, pollo estúpido?!

a lo que el pollito le contestó:

- ¡No siento mis patitas, no siento mi cuellito, no siento mis alitas!.

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(Contemplad, la belleza de la ilustración koreana!)

Entra también una señora a la tienda de mascotas, y la encargada le muestra un bonito cotorro de un verde muy vivo.

- ¿Qué le parece este? - pregunta la encargada - es un ave muy bonita y sólo cuesta 200 pesos.

- Oh, pero ¿por qué tan barato? - pregunta la señora.

- Bueno... - contesta la encargada - lo que pasa es que solía vivir en un burdel, y por ende, su vocabulario no es el más cortés que digamos...

- Ah, bueno, no importa - dice la señora - Soy de mente abierta y quizás hasta llegue a ser divertido tener un loro así.

Así que dicho y hecho, la señora compra el cotorro y lo lleva a su casa.
Una vez establecido en su nuevo hogar, el cotorro mira alrededor y exclama a la señora:

- ¡Qruaaaaek! ¡Que bien! ¡Nuevo puterío y nueva "Madam"!

- No soy una "Madam" y este no es un burdel - responde la mujer, tratando de no reír.

Poco más tarde, las dos hijas adolescentes de la señora llegan a casa y el cotorro al verlas, exclama aleteando:

- ¡Que chingón, carajo! ¡Un nuevo burdel, una nueva madame y dos nuevas putas!

- Mamá dile a tu cotorro que cierre el pico, no somos prostitutas - reclaman las chicas, pero luego le ven el lado gracioso y también comienzan a reír con la nueva mascota.

Luego, también un poco más tarde, cuando Jorge,el esposo, llega a casa, el perico lo ve y exclama aleteando alegre:

- ¡Definitivamente chingón! ¡Nueva Madam, nuevas putas y los mismos viejos clientes! ¡Hola Jorge, ¡¿cómo te va?!

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Llega una señora a exponerle un problema al Padre de la Iglesia del Pueblo y le dice:

- Fíjese Padre, que tengo dos cotorritas, pero solo saben decir...bueno, cosas no tan buenas...

- ¿Qué saben decir? - Pregunta el Padre

La señora completamente apenada y sonrojada le contesta:

- Solo saben decir "Hola, somos prostitutas, ¿Quieren tener algo de diversión?

- ¡Eso es terrible! - exclama el sacerdote - pero yo tengo una solución a su problema. Traiga sus dos cotorritas a mi casa y las pondré con mis dos cotorros machos que hablan mucho, a los cuales les he enseñando a rezar y leer la Biblia.
Mis cotorros les enseñarán a sus cotorritas a dejar de decir esas frases tan desagradables y vulgares y ya verá que aprenderán a orar y rezar muy bien.

- ¡Muchas gracias, padre! ¡De verdad, no sabe cuánto se lo agradezco!- Responde emocionada la señora.

Al día siguiente la señora lleva a sus cotorritas a la casa del sacerdote.

Los dos cotorros machos sostenían un rosario cada uno y oraban en su jaula.

La señora mete sus cotorritas a la jaula con los cotorros machos del Padre, y las cotorritas dicen su frase soez:

- Hola, somos prostitutas, ¿Quieren tener algo de diversión?

Y entonces uno de los cotorros voltea a ver al otro y exclama:

- ¡Hey, ya! ¡Ya suelta el rosario! ¡Al fin nuestras oraciones han sido escuchadas!

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Ahora me despido y luego continuamos con los chistes de enanitos y síndromes de Down =D.
¡Yeah!
Buen casi fin de semana. ¡La paz!
.

4 comentarios:

ldgjesusrocha dijo...

Orale, tus chistes me remontan a los momentos en que, rebeldes y extasiados, tus cotorros emigraron hacia su libertad, ah, que buenos tiempos, pero la verdad, merecían la libertad, de hecho, su acto fue como una cuchillada certera en mi pierna, me abrieron la mente por mucho tiempo, a ke loco, debo dejar de ver tantas noticias de la delincuencia, me pone dramatico, hey, que andes bien men, saludos donde kiera ke andes, saludame a tus padres, grandes personas, espero volver a verlos algun dia no muy lejano, cuidate, estamos en contacto.

Basiliskus dijo...

Chingado Tonys, pues vente para acá a Xalapa, el viento del sur te hará bien, tanta falta te hace y tanta falta haces canijo.
Despéjate un poco, aunque bueno, parezca y sea de hecho, en verdad difícil, todos hemos estado pasando por duros momentos, es algo mundial...también lo has de saber y presentir, ¿no?
Claro que sí Tony, estamos en contacto, y por cierto, caramba, no había caído en cuenta de que no tengo tu cuenta de Gmail, deja y te envío en una invitación en unos momentos, ya que ya tengo meses sin usar el messenger o el skype, más que el gmail y el twitter =S...
Claro que sí estaremos en contacto ese, Cuídese mucho y pásela bien, Saludos al viejo barrio ese =D!

Mauricio B. dijo...

Nunca había leído tantos chistes de cotorros juntos, me han gustado unos más que otros pero emn general me han divertido mucho, felicidades por el blog y sigué así, un saludo desde España.

Benjamin Dominguez dijo...

Esas mamadas van acá abajo wey y si eres más cabrón pues ban mas atras

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